Dovier A. Ripoll: “Volvería a escoger la UCI”


Por: Lilian Cid Escalona y Martha Luisa Gala Rodríguez/ Fotos: Luis Enriquez Benet

Dovier Antonio Ripoll Méndez es un camagüeyano que encontró en la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) el lugar perfecto para dar riendas sueltas a su ilusión. Resulta que, desde pequeño, Dovier era un muchacho competitivo. Talentoso en las materias que describen la ciencia en su estado puro, aunque también se considera un apasionado de nuestro deporte nacional. Por eso fue aprendiz de pelotero, antes de quedar rendido ante la posibilidad de resolver problemas asociados a las matemáticas y a la programación. Con este basamento llegó a la UCI, una institución que ha sido su casa desde el año 2003.

Dovier terminó sus estudios en el año 2008, fue parte de la segunda graduación de dicha casa de altos estudios y en ella se ha desempeñado durante toda su vida laboral. En todos esos años ha cultivado sin descanso su pasión por la programación competitiva y hoy es uno de los líderes de este movimiento en el Caribe. Y es que Ripoll Méndez, además de impartir clases de Análisis y Diseño de Algoritmos en la Facultad 1 de la UCI, se desempeña como Director del Concurso Internacional Universitario ACM de Programación (ACM-ICPC por sus siglas en inglés) para el Caribe.

¿Qué recuerdos guarda de sus días de estudiantes?

Yo fui estudiante de la Facultad 4 (antigua) y luego pasé a la ya desaparecida Facultad 10. Tuve la gran oportunidad de trabajar en proyectos productivos con clientes reales desde mi primer año y esta experiencia fue fundamental en mi formación como profesional. A la par también pude desarrollarme como concursante de programación, y continuar cultivando esa pasión que traía de mis años en el preuniversitario. Me siento realizado, tanto es así que si tuviera que cursar nuevamente estudios de Educación Superior lo haría en esta universidad sin dudarlo.

¿Cómo llegas al movimiento de ACM-ICPC?

Creo que es algo que me viene de nacimiento. Como te decía, siempre estuve vinculado con los concursos, desde la primaria. En el preuniversitario fui concursante de programación y matemática y al llegar a la universidad pude continuar cultivando ese bichito de la Programación Competitiva que ya tenía por dentro.

Entonces, la UCI fue el vehículo perfecto para avanzar en la conquista de tus sueños

Sin dudas, aprovechando todas las facilidades que ofrece la universidad para la auto superación, pude potenciar mis habilidades y llegué a participar en un concurso regional de programación. Cuando cursaba el quinto año, pude representar a la UCI en una competencia efectuada en Venezuela, como parte del primer equipo de esta universidad que participó oficialmente en esta competición. Ese fue el cimiento para poder enfrentarme a esta tarea de dirigir el ACM-ICPC en Cuba, la cual he desempeñado durante casi diez años.

¿Y cómo te fue en Venezuela?

Fui parte del “Team UCI” formado además por Yandry Pérez Clemente de Cienfuegos y Franklin Rivero Duharte de Santiago de Cuba. El profesor entrenador era Iván Alfonso Olamendi, profesor del Departamento Central de Matemáticas, natural de la provincia de Holguín.

Recuerdo que la invitación nos llegó solo diez días antes de la competencia y tengo que destacar el apoyo que tuvimos de la facultad 10, a través de Héctor Rodríguez que era el decano en aquel entonces. Él nos habilitó un espacio para entrenar y ahí nos preparamos día y noche hasta que viajamos. Fue nuestra primera vez, la primera vez de la UCI y considero que nos fue bastante bien ya que resolvimos dos ejercicios, nos posicionamos en el lugar 11 de la región, quedando muy cerca de poder clasificar a la competencia mundial del año 2008 en Canadá. La experiencia fue linda.

Equipo “UCI Team” (UCI) en competencia del Concurso Regional Sudamericano 2007 del ACM-ICPC en Caracas, Venezuela. De izquierda a derecha: Dovier A. Ripoll (concursante), Franklin Rivero Duharte (concursante) y Yandry Pérez Clemente (concursante) / Foto: coj-forum.uci.cu

Un equipo de la UCI viajó a Caracas, Venezuela, para participar en el 12ma edición del Concurso Regional ACM-ICPC de Sudamérica. La competencia en la sede venezolana se efectuó el sábado 10 de noviembre de 2007, desde la Universidad Metropolitana (UNIMET). En ese momento Sudamérica estaba dividida en tres regiones: Brasil; Sudamérica/Sur (Paraguay, Uruguay, Argentina, Perú, Bolivia y Chile); y Sudamérica/Norte (Venezuela, Colombia, Ecuador, Surinam y Guyana Francesa). Con dos problemas resueltos y una penalidad de 259 unidades, el equipo cubano se ubicó en el quinto lugar entre los 28 equipos de la sede venezolana, en el lugar 11 entre los 70 equipos del Concurso Regional y en el lugar 57 entre los 227 equipos de América del Sur. El lugar 11 en el Regional era hasta ese momento el mejor resultado histórico de un equipo cubano en el ACM-ICPC, aunque es válido notar que el lugar 15 de la UCLV en el año 2001 fue también muy destacado (toda Sudamérica competía como una sola región, mayor cantidad de equipos en el Regional, entre otros elementos). Fuente: Forum-COJ

Alguna anécdota que desee compartir

Voy a hablar nuevamente del ACM-ICPC (hace una pausa) …Es que mi vida en la UCI siempre ha estado ligada, de una forma u otra, con la Programación Competitiva.
Esto que contaré lo recuerdo a menudo y me hace reír.
En los inicios del equipo, Yandry y yo éramos autodidactas y nos gustaba probarnos para poder tener una idea real de lo que teníamos que enfrentar. Pero las competencias generalmente eran en Europa y por la diferencia de hora se efectuaban en el horario de sueño nuestro acá.
Hubo una en Rusia en la que quisimos participar y fuimos a la oficina del profesor Serguei (Serguei González García) para competir. Antes, pasamos por el Complejo Comedor y pedimos bastante café para poder mantenernos despiertos. Teníamos tremendo embullo, mucho ímpetu, pero el sueño fue más fuerte y a la hora de la competencia prácticamente no pudimos hacer nada. Estábamos tan cansados que no pudimos competir. Hasta tuvimos que turnarnos, unos minutos programaba uno y el otro dormía y así.
También recuerdo que cuando representamos a la UCI en Venezuela resolvimos 2 problemas y el tercero lo fallamos por un signo de “igual” que nos sobraba en el código. Ese signo nos dejó fuera del mundial por eso, desde entonces, nuestro equipo llevó el nombre de “Solo por un signo de igual”.

Dovier es un hombre que lleva la “Programación Competitiva” en su ADN y con la premisa de que este también es un lenguaje universal, lidera el proyecto sociocultural “Quiero programar”, cuyo alcance ya trasciende de la comunidad universitaria de la citada institución educativa. ¿Qué persigue con esta iniciativa”?

La Programación Competitiva es mi pasión. Entonces he asumido la tarea de hacer todo lo que pueda para potenciar esta pasión en los niños porque los países de mejores resultados a nivel mundial como China, Rusia o Polonia, trabajan este aspecto desde edades muy tempranas. Esa es la clave de su éxito y también puede ser la del nuestro.
También llevamos adelante el proyecto para potenciar la orientación profesional, priorizando a las féminas que son minoría en las carreras técnicas.
El proyecto en principio se limitaba a niños de la comunidad universitaria de la UCI pero se ha extendiendo. En esta primera fase ya sumamos cerca de 40 niños, y más del 50% de ellos son del sexo femenino. Estamos muy contentos con el resultado y motivados para seguir adelante. Nuestra premisa es potenciar el conocimiento de la programación porque actualmente es considerado prácticamente como un lenguaje universal.

La UCI se ha pensado para formar profesionales integrales. ¿Cree que se cumple esta premisa?

Esta carrera, por sus características, forma a profesionales muy capaces, sobre todo, gracias a ese modelo único de formación desde la producción. Esto no se ve en ninguna otra universidad cubana y es esa la principal virtud de un graduado UCI. La matemática no es tan fuerte (al menos no como en Ciencia de la Computación) y los estudiantes con inquietudes o afinidad para desempeñarse en la “Programación Competitiva” deben profundizar este aspecto. Sin embargo, lo remarcable es que durante nuestra vida estudiantil recibimos las herramientas necesarias para convertirnos en autodidactas y potenciar el conocimiento.

¿Qué les diría a las nuevas generaciones que optan por convertirse en Ingenieros en Ciencias Informáticas?

Que continúen poniendo a la UCI en lo más alto. Que esta universidad en sus 15 años de historia ha hecho grandes aportes al desarrollo del país. Que es una institución que marca la vanguardia en el desarrollo del ACM-ICPC, no solo en Cuba sino en toda el área caribeña. Que tengan hambre de conocimientos, que busquen más allá de lo que reciben de forma curricular. Que estudien, que se preparen y que desarrollen la capacidad de irradiar sus conocimientos en el medio en el que se desempeñen. Que sean capaces, siempre, de mostrar las virtudes de un graduado de esta institución.

En una palabra, ¿qué es la UCI para usted?
Compromiso

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