60 años de compromisos y victorias


Por Eddy McDonald Torres

Con la alborada de finales de los 50 en el siglo pasado, los cambios en Cuba no solo fueron de índole material sino también en las subjetividades y la calidad espiritual de los sujetos sociales. Es así que el deporte se convierte en una actividad esencialmente popular.

Cuando Fidel Castro el 23 de febrero de 1961 firma la ley 936, dando paso a la creación del Instituto Nacional de Deportes Educación Física y Recreación (Inder) se iniciaba una etapa en la vida de los cubanos y, por qué no decirlo, de muchas personas en el mundo que han sido beneficiadas con la obra solidaria de la Revolución en el campo deportivo.

El siglo xx prerrevolucionario, permitió saber de figuras extraclase en el deporte cubano, mas, el sistema socioeconómico y político imperante, no garantizaba un desarrollo de esta actividad en planos generales, por esta época se enseñoreaban los clubes privados y las limitaciones de los cubanos de menos recursos para la práctica deportiva, esto explica cómo, solo podrían disfrutarse luminarias, al estilo de Adolfo Luque y Martín Dihigo -por resaltar a los más destacados en el béisbol-, Alfredo de Oro en billar, Ramón Fonst en la esgrima, los Cárdenas en yatismo -estos deportes más elitistas-, así como Eligio Sardiñas en boxeo (Kid Chocolate) y Rafael Fortún en atletismo, actividades mucho más populares, que no pudieron generar mayores alegrías al sufrido pueblo.  

Sin embargo, la Revolución que encabezara Fidel Castro, les otorgó el derecho a todos los ciudadanos de practicar una actividad deportiva y concibió un sistema creando oportunidades para todos los talentosos, concentró la calidad y fijó su célula en la educación física como eslabón primario del alto rendimiento, para cumplir con la promesa hecha por el líder revolucionario de llevar el deporte tan lejos como fuera posible, una utopía que a la vuelta de seis décadas es una realidad tangible.

Los logros alcanzados en juegos múltiples, léase, 5to puesto en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, entre los 10 primeros en Atlanta 96 y Sidney 2000, o el 11no de Atenas y el 16vo de Londres 2012. El dominio casi indiscutible en Centroamérica y el Caribe por décadas y un segundo lugar histórico en los Panamericanos durante mucho tiempo, además de los resultados inconmensurables de los discapacitados, lejos de ser vistos exclusivamente como glorias pasadas, deben ser advertidas como acicates para el futuro.  

El movimiento deportivo cubano es un ejemplo de cuanto se puede alcanzar con pocos recursos si son administrados eficientemente y de cuanto valor tiene el trabajo colectivo, con el empuje de todo un pueblo en la gestación de una obra heroica, así, las gestas protagonizadas por nuestros deportistas, están y estarán por siempre en la memoria de toda una nación, y, de aquellos que saben distinguir los éxitos, independientemente de sus preferencias atléticas o nacionales. Cuba y el deporte para todos, así lo demuestran, el amor, el sacrificio y el compromiso de nuestros entrenadores, médicos, profesores, directivos y científicos dedicados al deporte, todos los días lo prueban con creces.

A pesar de la pandemia, este 60 aniversario del Inder, hay que resaltarlo con letras mayúsculas pues para Cuba y los cubanos, sería imposible identificarse sin el papel jugado por nuestro Deporte en la construcción material y espiritual de nuestras vidas.              

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