Cuba y el mundo en tiempos de Covid-19 y su impacto político


Por: Eddy McDonald Torres

La Covid-19 cual fenómeno global ha afectado a naciones y sociedades enteras, sus efectos sobrepasan el campo sanitario e impactan de forma significativa en la economía y las políticas gubernamentales. Los casos de personas infectadas crecen exponencialmente y aunque alentadoras noticias sobre fases de ensayo clínico de algunas vacunas en diversos países, nos ofrecen esperanzas, está aún lejos de controlarse la pandemia que irrumpiera meses atrás.

No obstante, en Cuba, independientemente del rebrote que ha tenido lugar
desde mediados de julio cuyo epicentro es la capital del país y otras provincias occidentales, sumándose la central Ciego de Ávila, en los últimos días la noticia es el retorno a especiales niveles de normalidad, matizado por el reinicio del curso escolar a todos los niveles, con algunas excepciones teniendo en cuenta lo señalado con anterioridad y en el caso de la Educación Superior además, por sus características propias en cuanto al alcance nacional de las matrículas en sus casas de altos estudios.

Para los habitantes del archipiélago en forma de caimán, el orgullo está a flor de piel, pues los científicos y la ciencia nacional han obrado el “milagro” de insertarse en el selecto grupo de países que han logrado una vacuna (Soberana01) contra la enfermedad de fatal modernidad, impulsadas por la conducción política coherente con los principios de una Revolución de ciencia y conciencia, iniciada por Fidel Castro y sus contemporáneos y, continuada por la generación encabezada por Díaz-Canel.

En el terreno del deporte las alegrías se corporizan en la campeona Omara
Durand, quien se ha encumbrado al cenit atlético, recibiendo más del sesenta por ciento de los votos en una encuesta por twitter auspiciada por el Comité Paralímpico Internacional, para decidir el mejor momento en los juegos paralímpicos de la década.

Constituye una atracción el inicio en esta nueva etapa de la 60 Serie Nacional de Béisbol, con rigurosas medidas sanitarias; así como el reinicio de los entrenamientos fuera de la capital de varias preselecciones nacionales deportivas, destacándose las de Lucha y Boxeo, tradicionales disciplinas aportadoras al medallero cubano en juegos múltiples.
En el panorama del músculo a nivel internacional, acaparó los medios de
comunicación masiva y las redes sociales, el culebrón Messi-F.C. Barcelona,
zanjado finalmente con la decisión del astro por mantenerse al menos un año más, en el principal club de la ciudad condal. Además, se conoció que los JJ.OO. de verano con cita en Tokio se organizarán con o sin Covid-19, esto refleja lo poderoso que es Don dinero y que los grandes capitales, así como los jerarcas del deporte no están dispuestos a seguir perdiendo dividendos, independientemente de que apuestan por la mayor seguridad posible de los participantes en la máxima reunión deportiva.

El mes de agosto en materia de informaciones sobre política está atravesada por el impacto de la pandemia, mas, no ha podido detener los procesos que esta actividad genera, ha sido así con la carrera electoral en los EE.UU., y las
desigualdades de una sociedad profundamente polarizada donde el presidente, Donald Trump, lejos de mediar o paliar estas, inflama las diferencias y toma partido encabezando a los supremacistas blancos quienes odian todo lo que no sea de su color e ideología.

Las convenciones, tanto, demócrata como republicana forman parte de un
espectáculo político cuyos actores protagónicos son los candidatos a la
presidencia, convertida en una incesante danza de millones, en función mucho más de la imagen que del contenido.

Latinoamérica como centro de la desgracia de turno, estuvo marcada en el
acontecer noticioso por las elecciones en varias naciones del Caribe (República Dominicana, Guyana, entre otras). Además de los procesos electorales en Sudamérica caracterizados por la anulación como candidatos a cargos públicos de figuras progresistas de la talla de Evo Morales y Rafael Correa, en Bolivia y Ecuador respectivamente, empleando en ambos casos la justicia o sería mejor decir, la injusticia, acudiendo a la irracionalidad.

Cabe destacar que, en el caso del líder de la Revolución ciudadana, un tribunal ratificó la condena a 8 años de cárcel sin pruebas alguna, declarando la influencia psíquica de este sobre otros funcionarios para delinquir, nada, que si no es el non plus ultra de la judicialización de la política en función de intereses mezquinos está muy cerca de serlo. Otro hecho de relevancia en el subcontinente, viene siendo la condena -aunque
sea a prisión domiciliaria- de Álvaro Uribe Vélez en Colombia, lo que se inscribe por primera vez en la historia de aquel país en la que un expresidente recibe dicho fallo, no obstante, considero que esto obedece mucho más a un efecto mediático que real, pues nadie con un mínimo de información desconoce quien mueve los hilos del poder en la Casa de Nariño.

La Venezuela Bolivariana continúa siendo centro de la apetencia imperial y ante el llamado a elecciones parlamentarias en las postrimerías de este fatídico año, se crea una brecha entre la oposición al Chavismo en la que figuras tradicionales levantan la bandera de la participación, en tanto, voces recién llegadas con una gran parafernalia propagandística y apoyo de la derecha mundial, abogan por seguir jugando al desconocimiento de las reglas de dicho sistema político, aferrados a mantener un estatus presidencial inexistente. Es importante señalar que los seguidores de esta última posición, dependen cada vez más de la suerte que corra el fascista Donald Trump.

En Europa el cielo o sería más prudente afirmar, la tierra bielorrusa, se torna de los colores dibujados en el Manual de Gene Sharp para el cambio de regímenes políticos, en esta oportunidad pretenden poner en jaque a Alexander Lukashenko describiendo una parábola para dañar a Putin en Rusia. No debe olvidarse que el presidente de Bielorrusia, ha venido ganando las elecciones de forma consecutiva desde la caída del campo socialista y tres años después de la desaparición de la URSS (1994), demostrando no solo capacidad de liderazgo, sino interpretar los anhelos de la mayoría popular.Este conflicto debe ser analizado en próximas entregas, teniendo en consideración la importancia geoestratégica que reviste, no sólo para Rusia sino para el resto de las potencias occidentales.

A propósito del gigante euroasiático, es noticia el envenenamiento del político opositor Alexei Navalny para acusar al gobierno ruso en general y su presidente en particular, jugada que se está deshaciendo cuando se hizo público un video – sobre este tema-, donde altos funcionarios alemanes justificaban cualquier acción que perjudicara al inquilino del Kremlin.

Para África además del creciente incremento de casos en países y personas
contagiados con la pandemia, ha despertado el interés mundial el Golpe Estado gestado en Mali, donde independientemente de los tradicionales intereses políticos y económicos que emergen sale a relucir el vínculo entre el líder golpista en escenarios de entrenamiento con el ejército de Estados Unidos, elemento que, para cualquier análisis, no puede pasarse por alto.

Las tensiones en Medio Oriente no cesan, escalando hacia puntos demasiado alejados de las soluciones pacíficas, tales como la apertura de relaciones diplomáticas entre Emiratos Árabes Unidos e Israel, lo que es visto como un acto de traición del primero a la causa palestina, abriendo también una brecha mayor entre los árabes contra el garante de Occidente en la región. No menos importante resulta la convulsa y precaria situación política del Líbano que tras el siniestro en el puerto de Beirut, se ha exacerbado el debate sobre la prudencia de los pactos confesionales (alcanzados al final de guerra civil) para asumir los cargos públicos en donde Occidente, así como algunas potencias regionales, no han dejado de jugar sus cartas.

Finalmente debe destacarse la postura de China en el enfrentamiento a la Covid tanto en su vasto territorio como internacionalmente, así como, la guerra comercial y política en que la administración Trump -esencialmente- ha involucrado al gigante asiático, algo que sin lugar a dudas perjudica a todos. Esperemos que los aires electoreros al interior de EE.UU., no mellen mucho más la racionalidad que debe caracterizar las relaciones internacionales.

Contacto: emtorres@nauta.cu

Foto: Tomada de Internet

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