Martí y el mundo de hoy


La historia -al decir de Eduardo Galeano- es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás, hay días en ella que marcan hitos para pueblos y generaciones enteras, el 19 de mayo es uno de esos. El paso a la inmortalidad de José Martí, se erige como un momento trascendental no solo para quienes nos identificamos como compatriotas del Maestro, sino para todas las personas de bien en el mundo.

Para los jóvenes cubanos las generaciones precedentes constituyen una guía irrenunciable en el actuar cotidiano, máxime en los momentos que vivimos donde las exigencias y las competencias para solucionar los problemas se hacen cada vez más evidentes.

Los referentes históricos son o deben ser vistos mucho más cercanos de lo que imaginábamos cuando se estudiaban en la primaria. Una verdad latente para todos, es que este, es nuestro tiempo para hacer, pues del Apóstol aprendimos que es la mejor manera de decir.

El más universal de los cubanos nos legaba que la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida, esa máxima tendrá que acompañarnos en el presente y especialmente en el futuro.

Los ríos vertidos del rojo líquido, sinónimo de la vida humana, deberán ser convertidos en océanos de sudor para evitar no sólo retornar a un lúgubre pasado, sino avanzar ineludiblemente a un porvenir próspero y, construir con nuestros propios esfuerzos -manuales e intelectuales- un mundo mejor, no como frase romántica, mas, como única opción de viable en el planeta.

La etapa que como seres humanos nos ha correspondido vivir quizás haya sido la de mayor convulsión, no porque nuestros ancestros estuvieran al margen de conflictos o que estos fueran menores o de ínfima trascendencia, sino porque el desarrollo de las fuerzas productivas y las tecnologías alcanzadas, son capaces con la misma intensidad y magnitud de generar información favorable y desfavorable, así como lo más nefasto aún, extinguir todas las especies del orbe. Aunque los avances tecnológicos son formidables, la ética continúa siendo una asignatura pendiente, esa de la cual Martí convirtió en su modus vivendi.

Las postrimerías del 2019 y especialmente los primeros compases del 2020, con la irrupción del Sars-CoV2, ha marcado la entrada de varios mundos posibles, la persistencia de una visión egoísta tanto de personas como de naciones poseedoras para con sus congéneres desposeídos, lo que conduciría a la humanidad a un punto de no retorno y otro de los escenarios es el de una vida en armonía con el entorno social y ambiental, cuya cultura civilizatoria emancipatoria, como clasificara el Héroe Nacional cubano, iría en dos bandos, los que aman y fundan y los que odian y deshacen.

La afirmación en 2013 de uno de sus principales discípulos y continuadores, Fidel Castro, sobre lo imperioso para nuestro país, así como para el mundo de sembrar e ideas y sembrar conciencia no ha caído en saco roto la prueba de ello es la ejemplar colaboración que pueblo martiano está llevando a cabo para enfrentar la pandemia que ha develado este desigual e insostenible sistema socioeconómico y político hegemónico.

Nuestro deber como seres racionales y herederos de los ideales martianos será abrazar las causas justas, donde se globalice la solidaridad, el amor a la otredad y donde el único interés que prime, sea el culto a la dignidad plena del hombre.

Fotos: Tomadas de Internet

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