Los enfadados franceses (V Parte y Final)


 

Por MSc. Waldo Barrera Martínez

Como continuidad y conclusión del trabajo publicado la pasada semana relativo a la repercusión del movimiento en Europa, nos referiremos en esta, la última entrega de la serie, a las réplicas o reflejos en otras regiones geográficas.

Irak. Manifestantes iraquíes usaron el símbolo del chaleco amarillo para salir a las calles en la ciudad de Basora, en el sureste del país, en diciembre, en reclamo contra la corrupción, el deterioro de los servicios municipales y la falta de perspectivas laborales. Unas 100 personas irrumpieron en la oficina del gobernador, Asaad al-Eidani, exigiendo servicios básicos como agua y electricidad.

Turquía. Como consecuencia de la depreciación de la lira turca y el cierre de los servicios públicos desde 2016, la vida se ha hecho cada vez más dura, de ahí que muchos de los 136.000 manifestantes que salieron a las calles en diciembre por el coste de la vida hicieran referencia a los chalecos amarillos, a pesar de que el presidente Recep Tayyip Erdoğan advirtió que quienes intentasen emular el gesto galo lo iban a “pagar caro”.

Egipto. Desde principios de diciembre, las autoridades ordenaron retirar de la venta los chalecos amarillos, que en este país se utilizan en trabajos peligrosos, sobre todo en la regulación del tráfico. Por demás, el amarillo es, desde 2013, el color de los seguidores de los proscritos Hermanos Musulmanes, que denuncian el golpe de Al Sisi contra el presidente islamista Mohamed Morsi. En el octavo aniversario de la revuelta popular que en 2011 derrocó a Mubarak, se hizo pública la detención en Alejandría de un abogado que colgó en Facebook una foto luciendo un chaleco amarillo en solidaridad con los franceses.

Túnez. Las protestas comenzaron aquí el 14 de diciembre, para exigir vida digna para los jubilados, una verdadera estrategia para el empleo, el incremento del salario mínimo, la reducción de los precios de los artículos de primera necesidad y el combate contra la corrupción y la ineficiencia de las autoridades. Los manifestantes no fueron ataviados en este caso con chalecos amarillos, sino con chaquetas rojas. “Somos un grupo de jóvenes tunecinos que nos rebelamos contra la falta de credibilidad y de ideas de la clase política”, dijo un joven a la cadena Sky News Arabyia. En un intento por contener la explosión social, la policía requisó los chalecos amarillos y rojos, pero la inmolación de un periodista en protesta por la precariedad de la vida, avivó las protestas en todo el país.

10000888_xl

Jordania. Ciudadanos vistiendo chalecos amarillos realizaron protestas contra las políticas económicas del Gobierno y la ley de impuesto sobre la renta recientemente aprobada. Autoridades del país emitieron advertencias en respuesta a los llamados realizados por redes sociales y algunos partidos jordanos para que la ciudadanía se sumara a las manifestaciones y criticaron a personalidades de la oposición residentes en el exterior por intentar crear el caos en Jordania.

Israel. Cientos de manifestantes salieron a las calles en diciembre para protestar por la situación económica y el aumento del costo de la vida en los territorios ocupados. Convocados mediante redes sociales, marcharon con chalecos amarillos en Tel Aviv y Jerusalén ante el aumento en un 8% del precio de la energía eléctrica, 4,5% en el suministro de agua y entre el 2 y 4% en los alimentos básicos. En las protestas podían leerse pancartas donde calificaba al primer ministro Benjamín Netanyahu como “ministro del crimen”, por los casos de corrupción en los que está involucrado. Temiendo una escalada, con las elecciones en el horizonte, el ministro de Finanzas Moshe Kahlon, se reunió con los grandes grupos de alimentación y arrancó un retraso de la subida de los precios, prometió reducir al mínimo el encarecimiento de la electricidad y anunció la creación de una comisión para encontrar otras soluciones a la crisis.

Líbano. Centenares de personas con chalecos amarillos salieron a las calles de Beirut en diciembre para exigir la formación del gobierno, que por entonces cumplía el séptimo mes del proceso de instalación, con la consiguiente paralización de las reformas económicas. Demandaban, asimismo, mejores prestaciones en el sistema de salud, cuyos costos sobrepasaban la media de los ingresos de las familias menos favorecidas. “Tenemos hambre y no podemos encontrar trabajo. Venimos de la Bekaa y carecemos de todo”, indicó un manifestante ante las cámaras de una televisora. Para organizar la marcha, los activistas utilizaron en las redes sociales el símbolo de un chaleco amarillo con el logotipo de un cedro, el árbol nacional libanés. Varios manifestantes vestían esa prenda en la protesta, a imagen y semejanza de las protestas en Francia.

Libia. Varios miles de manifestantes, incluidos algunos vestiendo chalecos amarillos, denunciaron el pasado mes de abril, en Trípoli, el apoyo de Francia, Egipto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) al mariscal Jalifa Haftar, cuyos hombres están dirigiendo una ofensiva contra la ciudad. El soporte brindado por París y otros países lo consideraron como una “declaración de guerra” contra Libia. “Francia debe dejar de apoyar al rebelde Haftar en Libia” y “Francia proporciona armas a los rebeldes para obtener petróleo”, se podía leer en francés en los carteles de los protestantes.

Argelia. La aparición, desde el 22 de febrero, de un movimiento de masas opuesto a la candidatura a un quinto mandato del presidente Abdelaziz Buteflika, enfermo y postrado en una silla de ruedas desde 2013, plantea también el problema de la unificación internacional de las luchas de la clase trabajadora. Las protestas, en sintonía con las de los chalecos amarillos franceses, constituyen las primeras de esa magnitud desde la independencia, en 1962. La desestabilización de la antigua colonia, con la que Francia comparte lazos sociales, económicos, migratorios y militares, coincide con los estragos provocados en los Campos Elíseos.

Taiwan. Miles de manifestantes pacíficos, ataviados con el famoso chaleco, exigieron en varias jornadas la reducción de impuestos y una política fiscal más justa. “Vimos a Macron y quiso ablandarse, así que eso nos animó a protestar… esperamos que la presidenta taiwanesa pueda escuchar nuestras voces […] El Ministerio de Finanzas es el principal culpable. Es una gran organización que está causando pobreza en Taiwán”, dijo Wang Chih-lan, el coordinador de medios de La Liga de Reforma Legal y Fiscal, grupo activista que convocó las protestas.

Burkina Faso. El encarecimiento del precio de los combustibles llevó a la calle a miles de ciudadanos en noviembre, aunque en este caso portando camisas rojas. Más recientemente, grupos yihadistas tomaron el modelo del movimiento francés de acciones violentas. La movilización social, que asumió como bandera la lucha de los chalecos amarillos, desembocó en la dimisión del presidente Blaise Compaoré, en enero.

México. En marzo pasado, la organización chalecos amarillos MX, convocó por redes sociales una movilización en 24 ciudades a 100 días del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Entre sus reclamos destacaron la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), la oposición al despido de miles de empleados federales y la suspensión o reducción de los presupuestos a programas sociales como estancias infantiles, comedores comunitarios, el combate al cáncer y VIH, entre otras. El apoyo popular a la convocatoria resultó escaso, con la participación de solo unos cientos de personas en el DF, Guadalajara, Oaxaca, Monterrey, Aguascalientes y otras ciudades. Resalta en este caso el deslinde de la coordinación para América Latina de los Chalecos Amarillos, que en su cuenta oficial en Twitter manifestó su oposición a los grupos que en México han utilizado el nombre e impulso del movimiento francés para organizar marchas contrarias al gobierno de AMLO.

brussele-620x330

Argentina. Dirigido a contrarrestar las políticas neoliberales de la administración de Mauricio Macri, a mediados de diciembre, un grupo de ciudadanos de diferentes partidos o sin afiliación política constituyeron una versión rioplatense del movimiento francés, bajo la premisa de defender los derechos ciudadanos y combatir al ajuste, pero sin levantar banderas partidarias. Aunque la convocatoria inicial preveía la movilización en las proximidades del Congreso Nacional, estas se extendieron hacia otras ciudades. A los presentes en las plazas se sumaron en pocos días miles de seguidores a la página de Facebook (Chalecos Amarillos de Argentina) y al perfil en Twitter (@ArgChalecos). Uno de los fundadores, Fabio Bianchi, manifestó que el movimiento “surge ante la necesidad imperiosa de unidad de los ciudadanos, a fin de lograr detener las políticas que están poniendo al pueblo en una situación límite”. Entre los reclamos de los movilizados, se encuentran: no al saqueo a los jubilados; por la emergencia laboral y el aumento de los salarios, no a los despidos; no a los tarifazos y ajustes; no a la privatización de las tierras, servicios y empresas públicas; no al cierre de escuelas, la defensa de la educación y salud pública.

Canadá. En este país han tenido lugar varias jornadas de protesta desde diciembre pasado, siendo la orientación principal del movimiento la extrema derecha. No aparenta tener un objetivo o líder unificado y basa sus demandas en falsedades con el objetivo de obtener beneficios políticos. En redes sociales fueron publicados varios mensajes amenazando de muerte al primer ministro Justin Trudeau, a quien cuestionan sus políticas hacia las emisiones de dióxido de carbono, el multiculturalismo y la migración ilegal. Si bien observa algunos puntos en común con su par francés, sobre todo en lo relativo a la disparidad económica y el desempleo, el mensaje de los canadienses ha estado más cargado de odio desde sus comienzos.

Nuestra intención no ha sido en modo alguno agotar el tema, siendo muchos más los países donde se han producido réplicas o reflejos de los chalecos amarillos francés, sobre todo a partir de diciembre del pasado año.

Concluimos la serie con un grupo de rasgos comunes que a nuestro entender distinguen las diferentes versiones de los chalecos amarillos en otros países:

La orientación política predominante no es, en lo fundamental, progresista o de izquierda. Sus reclamos, en el mejor de los casos, tienen un carácter reformista, que no pretende en modo alguno propiciar cambios profundos en los sistemas sociopolíticos donde se han originado. A no pocos los distinguen sus proyecciones de extrema derecha, antisemita y xenófoba, siendo más notable esto en los estados europeos.

La ausencia de líderes legítimos y reconocidos por la mayoría y de proyectos políticos profundos y coherentes.

A diferencia de la versión francesa, que se distingue por la utilización de formas violentas, estos tienen un carácter mayoritariamente pacífico.

El rechazo a los partidos políticos, sindicatos y otras formas de organización social tradicional.

En Francia, las protestas continúan sucediéndose sábado tras sábado, caracterizadas siempre por la violencia y los enfrentamientos entre manifestantes y policías. Luego de concluido el Gran Debate Nacional, se ha abierto un compás de espera por el anuncio del paquete de medidas del Gobierno en respuesta a las demandas populares; mientras, los índices de rechazo hacia el movimiento por parte de la población, cansada de los enfrentamientos, destrozos y afectaciones a los servicios, van en aumento.

En un gran número de países, el símbolo ha servido, no obstante, para visibilizar los principales reclamos de los más diversos sectores sociales, hastiados de las desacertadas políticas económicas y de enfrentamiento al cambio climático, la corrupción y otros males de estos tiempos. Ahora, cuál será el fin de los chalecos amarillos, está por ver…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s