CIMAFUNK, la fiebre que invade la isla


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por: Rafael Grillo (tomado de la revista Somos Jóvenes)

Los jóvenes andan pidiendo Terapia. Abunda gente que se considera Paciente y lanza el grito de “¡Yo lo que quiero es un electroshock!”. Se empieza a decir “contiga”, y otras palabras más que ahora se pronuncian extrañamente. Muchos se encaprichan con “parar el tiempo”; unos advierten que “me voy pá mi casa, pero si tú quieres me voy pá la tuya”, y otros alegan que “con mi dinero, hago lo que quiero”. Esta “fiebre” lleva un nombre exótico y amenaza con volverse indetenible.

Para colmo, a inicios de julio, durante su concierto en el Festival Internacional de Cine de Gibara, el famoso cantante Fito Páez lo presentó como “CIMAFUNK: THE FUTURE”. Y cuando la “epidemia” aludida saltó al escenario, con su piel oscura y peinado afro, vestido a la usanza estrambótica de los 70, con mucho brillo y ropa ceñida, un éxtasis espiritual se apoderó del público enseguida que se abrió su voz y, a capella, con resonancias de canto gospel, pronunció: Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón…

Desde antes que se entonara la canción, una de las más conocidas del repertorio del argentino, el propio Fito lo había llamado “dios de ébano” y alabado la presentación de Cimafunk de unos días atrás, cuando este se dio a conocer en la plaza de aquella localidad del oriente de Cuba y conquistó a los presentes, del mismo modo quese había ganado ya a los capitalinos con varios conciertos ofrecidos los meses anteriores en La Habana.

La escena musical del patio, en particular la considerada “alternativa” o “emergente”, tiene hoy un nuevo ídolo. Uno ecléctico, que bebe en las fuentes foráneas del funk y el soul con la misma sed que en las raíces de la música cubana, en la trova y el bolero, el son y la timba.

“Soy un cantante del movimiento de la música urbana”, aclara Cimafunk al ser entrevistado para las páginas de Somos Jóvenes, “pero me siento parte de la música cubana en general, especialmente dentro de la música popular bailable”.

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Inquirido sobre sus influencias, alaba al nigeriano Fela Kuti*, autor de la canción Zombie y creador del ritmo afro-beat en la década del 70 del siglo pasado; y a otro de aquel tiempo y de los padres fundadores del funk, James Brown. Igualmente, se considera un descendiente de “El Guapachoso”, Rolando Laserie, cantante de boleros y sones en la Cuba de los 50; y del gran Benny Moré.

FLASHBACK

“Estaba bastante nervioso y a la vez con ganas de comerme el stage. Era una locura de sensaciones, hasta ahora la experiencia artística más violenta que he vivido…”.

Cimafunk cuenta del momento cumbre, de su última y gran aventura:

“Que de pronto Fito Páez, un artista que un montón de personas creció con él y sus canciones, al igual que yo, me invite a cantar un tema suyo y me acompañe al piano… Fue una cosa increíble.

No cuesta mucho ponerse en sus zapatos y entender su asombro, sobre todo si uno se entera que tiene apenas 29 años cumplidos y que proviene de una zona rural a 4 km de la ciudad de Pinar del Río, donde su familia era la de “los únicos negros” en esa aldea remota.

Pero el hijo de Victoria “Vicky” Lodeley Rodríguez y Luciano “El Majá” Iglesias, nacido bajo el nombre de Erick Alejandro un 7 de abril, con el auspicio de Aries, el carnero del Zodiaco, pronto aprendió que, contrario a lo que piensa la gente, este no es animal dócil sino signo de fuego y caracterizado por la persistencia. Mucho lo ayudó la crianza recibida en el seno familiar de su infancia:

“Mi niñez fue super sana y muy disciplinada. Fui criado por mi abuela, que tenía un código educativo que resultó muy saludable para mí. Ella había sufrido mucho antes de la Revolución por la segregación racial, pero decidió asumir la postura que creo más inteligente. Dijo: ‘Nosotros no vamos a combatir contra eso, vamos a lograr cosas’, y se enfocó en que la familia aumentara el nivel intelectual y la calidad espiritual y material de vida”.

La música ya estuvo presente también en ese pasado:

“Tengo unos tíos por parte de madre que bailaban salsa. Uno de ellos era un bailarín letal, que hasta ganaba concursos en La Habana. En mi casa se oía mucho a Los Van Van, a José Luis Cortés y NG la Banda, y a mi mamá también le gustaba cantar. Por eso a mí me pusieron a cantar en el coro de la iglesia y ahí empecé a hacer mis canciones, en ese momento canciones cristianas”.

Pero si hoy Cimafunk canta Lo que tú tienes no se cura con pastillas y otras expresiones que aluden al ámbito médico, es porque en su familia muchos trabajan en el ámbito de la salud pública y él mismo comenzó los estudios de Medicina. Sin embargo, llegado al tercer año de la carrera, Erik dijo: “Quiero ser músico” y vino para La Habana, acogido por una tía.

A partir de ahí, desató su tenacidad ariana y empezó a tocar puertas. Le pidió ayuda a un coterráneo, el cantante Raúl Paz, que le ofreció lugar en sus coros. También estuvo vinculado a Hoyo Colorao, Liuba María Hevia y David Torrens, y hasta debutó en el Tun Tun al lado de Ray Fernández. Ingresó a la Asociación Hermanos Saíz (AHS) sobre 2010 haciendo incursiones como trovador. Hasta que en 2014…

“Un lunes, me llegó a la mano el teléfono de Robertico Carcassés, lo llamé y le dije: ‘Tengo grabaciones hechas’, y él dijo: ‘Echa pa´cá’. Le gustaron un par de temas, y me dijo: ‘Pasa mañana que tenemos ensayo’, y así… Al otro día yo estaba junto a una pila de monstruos, todos los músicos de Interactivo, gente fuera de liga que se pusieron a montar mis canciones, y al rato, ya estaba hecho y Robertico me dijo: ‘Perfecto, mañana comenzamos en el Brecht’.

“Yo estaba en shock, no tuve tiempo para procesar; ya la noche siguiente hicimos Alabao y Sonando y chapeando, y la gente gozando con mis temas… Ahí ya me quedé con Interactivo, que ha sido mi escuela y lo que me ha dado confianza para llegar al momento actual.

Aunque participó en la fundación de una banda nombrada Los Boys, el hito posterior en su trayectoria sobreviene cuando comienza sus apariciones en solitario. Previamente, trabaja duro y alejado de los escenarios y de su país natal; anda por Francia, cocinando su primera producción discográfica. Regresa a la isla ya con los ocho temas de Terapia, un nuevo nombre artístico y la apariencia estética que va a distinguirlo. Todo un concepto muy bien elaborado en cuanto a imagen y proyección musical.

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FLASHFORWARD

Febrero de 2018, Pabellón Cuba. De boca a oreja o vía Facebook se ha corrido la voz: “No se lo pierdan”. Un público bastante nutrido asiste para ver y escuchar lo que promete ser “una revelación”. Y no se van decepcionados. Ha nacido una estrella, con la rara denominación de Cimafunk, look a lo Bonney M, y una vertiginosa proyección en lo vocal y lo bailable sobre el tablado.

“Iba a llamarme Erick Funk, pero no me gustaba; y me enteré por mi tía abuela que tuvimos un ‘tátara’ venido de Nigeria y que fue cimarrón. Y como los cimarrones se escapaban y se iban al monte a vivir en comunidad y crear su propia manera de vivir, y eso fue lo que yo hice al buscar mi propio estilo a nivel musical y estético, entonces la palabra cimarrón me tocaba. Y lo uní a funk porque mi música tiene mucho de eso.

“En cuanto a la ropa… Yo no tenía mucha y un socio mío, Raúl Capote, uno de los grandes mentores que he tenido en mi vida, me regaló un pantalón campana y me puse de pronto a andar así por Pinar del Río, y me convertí en “el foco”. En campana, camiseta, chancleta y espendrú, yo mismo me decía: ‘¿Este personaje quién es?’ ”.

“Y le fui descargando a eso, me fui identificando, cuando lo relacioné con la estética de los 60 y 70 y con el problema de las luchas de la negritud, hasta que me lo tomé en serio, como una manera de trasmitir la sinceridad en el arte. Hoy me siento cómodo así, siento que representa mi identidad y también toda la influencia de la raza negra en la música del mundo”.

Luego de aquel día en el Pabellón Cuba, se multiplican las presentaciones: Sala Bertolt Brecht, Patio de Baldovina… Me voy, Ponte pa´ lo tuyo y Fiebre asaltan las emisoras de radio y empiezan a corearse en la calle. Aparece Cimafunk en varios espacios de la televisión cubana. Detrás llega la invitación al Festival de Gibara. Un viaje a Japón con Interactivo corta la avalancha por todo el verano, y provoca que se desee con ansias el regreso en septiembre a los escenarios nacionales.

Dirá Fito que Cimafunk es el futuro de la música cubana. Pero hay una legión de convencidos de que ya es el presente.

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