Tecnologías y movimientos sociales en 2023


Por Waldo Barrera Martínez

Los movimientos sociales con sus muy diversos fines, matices y orientaciones políticas e ideológicas, con toda seguridad, lograrán en un futuro próximo una apropiación todavía más efectiva de lo que determinados círculos académicos denominan Tecnologías de Empoderamiento y Participación (TEP).

Dicha apropiación será posible gracias a los notables avances que continuará experimentando la tecnología en los próximos años.

Los dispositivos móviles, proseguirán como principal vía de acceso a Internet, estimándose para 2023, una cifra cercana a los 4.900 millones de conexiones. Los suscriptores de telefonía móvil, habrán alcanzado para entonces los 5.700 millones, en una población global calculada en poco más de 8.000 millones de personas.

El impulso fundamental de esta evolución, estará dado por países subdesarrollados como la India, China, Pakistán, Indonesia y Bangladesh, y regiones como África Subsahariana y América Latina. Sin embargo, la velocidad de crecimiento habrá experimentado una desaceleración como consecuencia de la sobresaturación de los indicadores en la mayoría de las naciones desarrolladas.

Los móviles habrán desplazado definitivamente a tablets, laptops y computadoras de escritorio, como soportes para la participación social online, enriquecida gracias a la geolocalización y la propia personalización de los usuarios.

Se prevé que luego de tomar la delantera hacia 2019 la tecnología 4G, la industria móvil continúe progresando con 5G, en especial en América del Norte, Asia y Europa, siendo China, EE.UU. y Japón, los líderes en estas conexiones hacia 2025, lo cual repercutirá muy favorablemente en la calidad del acceso. Se producirá asimismo la transición de la web 3.0 a la 4.0, haciendo posible comportamientos más inteligentes y mayor interacción de los usuarios.

Como consecuencia de estos avances, el número de usuarios de redes sociales continuará creciendo, aunque a ritmos cada vez más lentos, hasta llegar en 2023 a los 3.200 millones. Ya en 2021, el 86,7% del total iniciará sesión desde teléfonos móviles.

Los residentes en Asia, América del Sur y el Pacífico, en su gran mayoría, serán nuevos usuarios de estas plataformas.

Los contenidos en video tendrán mucha mayor difusión e impacto, como resultado de la implementación de políticas comerciales por parte de gigantes como Facebook y Twitter, con el propósito de distanciarse de la competencia. Con tal fin, centran su atención en los últimos tiempos en el desarrollo de las facilidades y el mejoramiento de sus productos, haciéndolos más atractivos, lo cual repercutirá favorablemente en la difusión de las actividades y mensajes de los movimientos sociales.

Por otro lado, el reciente escándalo de Cambridge Analytica, y su implicación en los resultados del Brexit, en Gran Bretaña, y en la elección presidencial de Donald Trump, en EE.UU., por hablar de solo dos ejemplos, ha puesto de manifiesto que Facebook y otras redes sociales, no son “simples espectadores” de los acontecimientos, y de la cada vez más sistemática y efectiva utilización del big data y las técnicas de ingeniería social con fines políticos.

El propio Mark Zuckerberg, quien esta semana fue llamado a declarar ante el Parlamento Europeo, ha reconocido que su compañía colabora de manera activa con partidos y dirigentes. Esto incluye a quienes utilizan la plataforma para contrarrestar la oposición o fomentarla en función de intereses concretos, como ha quedado evidenciado en múltiples ocasiones hasta el día de hoy en numerosos países.

Tal situación, imbricada a la ofensiva de la reacción internacional contra las fuerzas progresistas y de izquierda en todo el mundo, es especial en América Latina, incorpora nuevos riesgos, complejizando aún más el accionar de los movimientos sociales en el futuro.

No obstante, en la medida en que se extienda y generalice el uso de las tecnologías por parte de los activistas sociales en los diferentes países, serán más efectivas como recursos de comunicación y coordinación, para sensibilizar a la opinión pública y captar adeptos y solidaridad internacional.

Sin embargo, el empleo intensivo de las TEP, y en especial de las redes sociales, no garantizará por sí solo la consecución de los altos fines de los movimientos sociales, si no llegan a combinarse de manera hábil con las acciones físicas, en la calle, que serán en definitiva las responsables de las verdaderas “revoluciones” del futuro.

(Foto Forbes México)

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