Las tecnologías en la derrota de la intentona golpista antichavista de 2002


Por MSc. Waldo Barrera Martínez

La utilización de las denominadas Tecnologías de Empoderamiento y Participación (TEP) por el movimiento social generado en torno al gobierno del presidente Hugo Chávez, durante el fallido golpe de Estado en su contra, en abril de 2002, constituye también un caso paradigmático de apropiación temprana de las mismas como potentes armas de lucha en nuestro continente. El presente artículo, pretende acercar a los lectores a este interesante asunto.

En 2002, la República Bolivariana de Venezuela, atravesaba una situación política extremadamente compleja, signada por agudos enfrentamientos entre el gobierno revolucionario y la oposición.

Durante más de tres meses, como resultado de la guerra económica de la oposición y de las fuerzas de la reacción internacional, las exportaciones petroleras venezolanas se habían visto mermadas, creando un enorme déficit e inflación en el país. Ello obligó a importar gasolina para cubrir las necesidades nacionales. Miles de ciudadanos se vieron precisados a realizar largas colas para abastecer sus vehículos.

La sustitución por el presidente, en febrero, de la adversa plana mayor de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), fue percibido por su gerencia y los sindicatos opositores como una agresión contra el sistema meritocrático de la empresa más importante del país. Esto, sumado a los paquetes legislativos decretados por Chávez y la persistencia de la crisis económica y social, indujo a un grupo de organizaciones sindicales -como la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV)-, empresarios, la jerarquía de la iglesia católica, algunos partidos políticos y medios privados de Venezuela, a convocar, junto a Fedecamaras -principal organización de gremios empresariales-, a una huelga general de carácter indefinido, el 9 de abril, con el manifiesto propósito de forzar la renuncia del mandatario.

El 11 de abril, una marcha opositora, autorizada por la Alcaldía Mayor, partió del Parque Rómulo Betancourt, hasta la sede de PDVSA, al este de Caracas. Al llegar, algunos de sus dirigentes llamaron a los manifestantes a continuar hacia el Palacio de Miraflores, donde desde hacía tres días mantenían concentrados los partidarios del gobierno. Este hecho, constituyó el punto de inflexión que daría inicio a una situación que trajo consigo numerosas violaciones de los derechos humanos y la ruptura del hilo constitucional en el país.  Tal situación, llevó al presidente Chávez a ordenar a la activación del Plan Ávila[ El Plan Ávila era un plan de seguridad del gobierno a cargo de las fuerzas armadas venezolanas, que solo se activaba en caso de situaciones de extrema gravedad para la seguridad nacional e incluía el uso de tanquetas (Guardia & Olivieri, 2005:92).], mientras la televisora oficial Venezolana de Televisión llamaba a todos los simpatizantes del chavismo a salir a las calles para defender la revolución.

El puente Llaguno, se vio transformado entonces en escenario de sangrientos enfrentamientos, con un saldo final de varias decenas de muertos y heridos, la mayoría chavistas, como consecuencia de la lluvia de balas disparada presuntamente por agentes de la Policía Metropolitana, la Guardia Nacional y francotiradores (Defensoría del Pueblo, 2003). Al siguiente día, los mandos militares anunciaban por televisión que habían solicitado la renuncia al presidente y este había aceptado. En realidad, fue secuestrado y trasladado hacia el Fuerte Tiuna, luego a la base militar de Turiamo y por último a La Orchila.

Seguidamente, procedieron a investir, como mandatario, al entonces presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona, El Breve, quien apenas juramentado, decreta la disolución de la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral, todos los gobernadores, alcaldes y concejales, la remoción del Fiscal General, el contralor y el Defensor del Pueblo, todos los embajadores, cónsules y vicecónsules, como también de las Misiones Permanentes Diplomáticas, la eliminación de las 48 leyes habilitantes, y el cambio de la Constitución, al reponer el nombre de República de Venezuela, suprimiendo la condición de Bolivariana.

Además, de la larga lista de víctimas mortales y heridas, la secuela de sabotajes que siguieron, provocaron al país entre 30 mil y 40 mil millones de dólares en pérdidas directas. El objetivo principal de los golpistas era crear las condiciones necesarias para la legitimación de la asonada militar, luego de que los medios de comunicación privados culparan al presidente Chávez y los Círculos Bolivarianos de los acontecimientos (15 y último, 2017). Se había consumado lo que a decir de Ignacio Ramonet, constituía “el primer golpe de Estado mediático de la historia” (Prensa Latina, 2016).

Si bien la asonada recibió la inmediata condena de la mayoría de las naciones latinoamericanas y de gran parte del mundo, contó con el apoyo de los gobiernos de España, Colombia y EE.UU., que estimuló y respaldó a la oposición por vías diplomáticas, financieras, políticas y mediante presiones directas al mandatario bolivariano.

Una llamada telefónica al presidente cubano Fidel Castro de la hija de Chávez, María Gabriela, en la mañana del día 13, daría un giro en la historia. Sus breves palabras después, en una entrevista concedida a la televisión cubana por esa vía, constituyeron el aldabonazo final contra la mentira y el despertar a la verdad y a la conciencia del pueblo venezolano.

Miembros de la guardia presidencial, logran rescatar la democracia y expulsar de Miraflores a los usurpadores del poder; mientras, desde el Fuerte Tiuna, Carmona anunciaba su renuncia. En la madrugada del día 14, regresa Hugo Chávez a bordo de un helicóptero militar a la sede del gobierno, donde lo esperaban sus ministros y una multitud congregada en los alrededores.

Para el sociólogo y analista político alemán Heinz Dieterich, por aquel entonces asesor de la presidencia bolivariana, el fracasó de la intentona se debió, en primer lugar, a la masiva intervención del pueblo, que como movimiento social mostró a los militares leales que podrían contar con el apoyo civil en caso de resistencia militar. A ello se sumó la valiente actuación de Hugo Chávez, que arriesgó la vida al negarse a firmar su renuncia, destruyendo la imagen dada por los golpistas de que se trataba de una destitución legal o un “vacío de poder”, entre otras razones no menos importantes (Dieterich, 2006).

Numerosos autores se han referido a la acertada utilización de las TEP por los diferentes actores del conflicto. Al respecto, es preciso aclarar primero que después del petróleo, en Venezuela, el sector de las telecomunicaciones había sido el más importante y de crecimiento sostenido desde 1993, constituyendo a fines de los 90, el 2,6% del PIB. Dentro del mismo, los renglones de mayor tasa de crecimiento han sido Internet, las telefonías móvil y fija y la televisión por suscripción (Díaz, 2007:133).

Debido a ello, en 2002, Venezuela ocupaba el sexto lugar en América Latina en cuanto a penetración de Internet, con una tasa de 6.3% -un millón 685 usuarios. El 38% de los internautas se conectaba mediante cibercafés, el 27% desde sus casas y el 10% a través de Infocentros. El perfil del usuario era un hombre, menor de 35 años, con estudios superiores. Los accesos se producían, en lo fundamental, para buscar información y comunicarse (Datanálisis-Cavecom-e, 2002).

La creación por el gobierno bolivariano, a partir del año 2000, de 234 Infocentros en toda la geografía venezolana, con el objetivo de brindar acceso gratuito a ocho millones de usuarios anuales, haría posible, dos años después, que los ciudadanos de menores recursos, lograran apropiarse socialmente de la Red (Gonzalo, 2004).

Sin embargo, según la periodista e investigadora venezolana Morelis Gonzalo, la explotación del ciberespacio como centro de confrontación por las fuerzas chavistas tomaría vigor solo después del golpe de Estado, por cuanto en esos días, “y en especial el 13, la ausencia de información generó en la población la necesidad urgente de apelar a medios alternativos para saber lo que estaba ocurriendo, convencidos de que algo ocurría, aunque los medios lo silenciaran” (Gonzalo, 2004).

Ese día, cuando se instaló por unas horas la “república del silencio”, las por entonces aún nuevas tecnologías, jugaron un papel fundamental, y no solo Internet; en general el fax, los celulares, las radios y televisiones comunitarias y por cable, trataron de llenar el vacío de información que desolaba y crispaba al país (Gonzalo, 2004).

Hasta entonces, el ciberespacio político en Venezuela había estado dominado por la oposición; tal es así que voceros gubernamentales llegaron a señalar que “Internet no subía cerros”, en una clara alusión a su baja penetración en los sectores de menores recursos (Gonzalo, 2004).

Un trabajo publicado por el diario El Nacional, el 14 de julio del 2002, reseñaba que Jenaro García, de la red Escuálido.com, afirmaba enviar a través de esa lista, correos a 170 mil personas, mientras recibía de 30 a 40 virus diarios. Por su parte, Juan Vicente Gómez, de la Red Bolivariana, declaraba recibir un promedio de 25 mil clics mensuales (Gonzalo, 2004).

Otros investigadores venezolanos, como el sociólogo Tulio Hernández, señalan que la aparición, por demás espontánea, de “personas o grupos de ciudadanos, que ni siquiera pertenecen a un partido [y su conversión en ciberactivistas] prestadores de un servicio [generaban] redes de información para comunicar no solamente sus ideas y opiniones, sino para operar como seleccionadores y clasificadores de documentos que ellos creen pueden reforzar sus posiciones” (Gonzalo, 2004). Es decir, de alguna manera, gestionaban conocimiento, fundamentalmente en el terreno político, aunque a veces abordaran también otros tópicos.

Entre los sitios del movimiento social pro gubernamental, destacó La Red Bolivariana, un compendio de documentos, en especial artículos de opinión y boletines, con un diseño sencillo, y Anti Escuálidos, acaso el mejor del chavismo, bien estructurado y con buen soporte de hospedaje. Aporrea.org.ve, merece mención aparte por su trabajo constante, siendo por entonces, posiblemente el sitio alternativo venezolano más visitado en la red -entre mayo de 2002 y octubre de 2003, recibió 8.136.273 visitas, promediando 15.067 al día (Gonzalo, 2004).

Fuera de Venezuela, sólo la versión digital del diario cubano Granma, ofrecía en las horas confusas del golpe, una visión diferente de la que se veían obligados a consumir los cibernautas venezolanos y del resto del mundo.

Podemos concluir, en este caso, que el uso de las TEP por el movimiento social chavista, como recursos de información, constituyeron importantes fuentes para dar a conocer de manera oportuna la realidad de los acontecimientos en Caracas y otros puntos, logrando romper el silencio y la manipulación impuestos por la maquinaria mediática al servicio de la oposición y de las fuerzas golpistas.

Como recursos de comunicación y coordinación, facilitaron la participación de los venezolanos en los debates públicos y la realización de intercambios y coordinación de acciones. La difusión generalizada de mensajes entre amigos y conocidos, mediante la telefonía fija y móvil y otras vías, posibilitó la creación de una cadena de comunicación que logró movilizar a miles de personas.

Por último, como recursos para captar adeptos y generar solidaridad en los espacios inmediatos, nacionales e internacionales, permitieron sensibilizar a la opinión pública dentro y fuera de las fronteras venezolanas, llevándole el mensaje de la verdad al pueblo de ese país y logrando el apoyo de prácticamente todo el continente, con la excepción del gobierno colombiano.

Referencias Bibliográficas


15 y último. (10 de abril de 2017). Causas y consecuencias económicas del golpe de abril de 2002. Recuperado el 29 de noviembre de 2017, de 15 y último: http://www.15yultimo.com/2017/04/10/causas-y-consecuencias-economicas-del-golpe-de-abril-de-2002-2/

Clarín.com. (14 de abril de 2002). Fracasó el golpe de Estado en Venezuela y Chávez reasumía esta madrugada el poder. Recuperado el 28 de noviembre de 2017, de Clarin.com: https://www.clarin.com/ediciones-anteriores/fracaso-golpe-venezuela-chavez-reasumia-madrugada-poder_0_Syk-2HHgRYe.html

Datanálisis-Cavecom-e. (2002). Indicadores de penetración y uso de Internet en Venezuela. Recuperado el 30 de noviembre de 2017, de http://www.cavecom-e.org.ve/common/

Defensoría del Pueblo. (2003). II Informe sobre los sucesos de abril de 2002. Caracas.

Díaz Nosty, B. (2007). Tendencias 07 – Medios de Comunicación: El escenario Iberoamericano. Madrid: Fundación Telefónica.

Dieterich, H. (17 de abril de 2006). ¿Quién hizo fracasar el golpe militar contra Hugo Chávez? Recuperado el 28 de noviembre de 2017, de Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=30048

Gonzalo Vega, M. (2004). Ciberpolítica o Cómo los Venezolanos nos Apropiamos Socialmente de la Red. Razón y Palabra, No. 38.

Guardia Rolando, I. M., & Olivieri Pacheco, G. (2005). Estudio de las relaciones civiles militares en Venezuela desde el siglo XIX hasta nuestros días. Universidad Catolica Andres.

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Sotillo Bolíva, J., & Maita Pino, R. (2009). Los documentos del golpe. Caracas: Fundación Editorial El perro y la rana.

Sputnik Mundo . (12 de abril de 2017). Golpe de Estado a Chávez nos enseñó que nadie puede subestimar al pueblo. Recuperado el 28 de noviembre de 2017, de SputnikMundo: https://mundo.sputniknews.com/americalatina/201704121068310753-hugbel-roa-venezuela-golpe/

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