Con la inocencia de un niño


Con sus apenas 3 añitos y sin aún lograr hablar muy bien, el pequeño Fabián Castañeda Gutiérrez nos regala la canción Cabalgando con Fidel.

Ya han pasado 4 meses desde la partida física del eterno Fidel, pero no por ello se han detenido las muestras de cariño, amor, agradecimiento y respeto que el pueblo le realiza. El pequeño Fabián Catañeda Gutiérrez es uno de esos ejemplos de que para homenajear al eterno líder, no hay límite de tiempo, edades, distancia o cualquier otra barrera, así nos demuestra  este  niño de apenas 3 añitos que, a pesar de aun no saber hablar bien, se divierte interpretando a todos la canción Cabalgando con Fidel.

Por azares de la vida llegó esa mañana Fabián a nuestro trabajo. Rosario, su madre, tuvo que traerlo consigo pues no tenía quien lo cuidara ese día en casa. Como casi siempre ocurre cuando vemos a un pequeño de tan solo 3 añitos, todos nos metimos con él para pedirle besitos, preguntarle cómo estaba y todas esas cosas que hacemos los adultos para intentar congraciarnos con los infantes en lo que aparece el caramelo u otra cosa para endulzarlos.

“Y se sabe completa la canción de Fidel”, comentó la madre a los interlocutores que rodeábamos al pequeño. “¿Cuál, Cabalgando con Fidel?” preguntó alguien. “Sí esa misma. Cántasela titi”, le dice ella. Mientras, yo en mi interior dudo un poco que con su lenguaje aun en construcción logre realmente interpretarnos toda la canción pero, al igual que todos, me quedo atenta esperando su desenvolvimiento.

Enseguida su voz se alzó y un dialecto algo enredado –insisto, de niño de 3 años- apareció acompañando a la melodía. Por segundo todos nos reíamos. Imposible era no hacerlo al ver como no paraba de cantar y continuaba la secuencia real del tema, a pesar de que en varias ocasiones sustituía la letra.

El día continuó y “Cabalgando con Fidel” se convirtió una vez más en himno, pues cada vez que Fabián se recordaba –y que conste que como se ve tiene buena memoria- le preguntaba a alguien en específico si quería que se la cantara. Mientras muchos disfrutaban la interpretación y algunos hasta llegaron a agotarse de las tantas repeticiones seguidas, yo pensaba en cuanto extrañamos al Comandante, cómo a partir de ahora no podré aspirar a estar frente a él y darle el anhelado beso, pero al mismo tiempo me sentí afortunada de haber nacido y crecido sabiéndolo ahí.

Fabián, al igual que muchos niños cubanos nacidos y por nacer, ya no tendrá la expectativa de si algún día podrá estar cerca del eterno líder y temblar de emoción con solo ver acercarse su mano firme y delicada a la vez. No obstante, contará con una historia llena de hazañas –y no propiamente místicas como la de Hércules, Ulises o Prometeo- sino basada en realidades de una vida difícil, intensa y de mucha entrega.

Con el paso del tiempo Fabián crecerá, aprenderá a hablar y articulará mejor todas las vocales y consonantes, se apropiará de los valores y creencias que formarán su personalidad y ya no recordará por si solo como interpretaba esta canción. Mas corresponderá a sus padres formarlo como un hombre de bien, educado, justo, responsable y comprometido, como mismo repite a pesar de su inocencia: Un agradecido.

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