Caballitos de Troya


img_0550-1024x768Por: Julio César Sánchez Guerra*/La Joven Cuba

El enorme caballo de madera amaneció ante las murallas de Troya, la ciudad sitiada por los aqueos: ¿El caballo era un regalo de los dioses? ¿Una amenaza? Casandra sabía que era una amenaza inminente, tenía el don de la adivinación pero por su soberbia fue castigada a que nadie creyera en sus certeras predicciones. Troya fue ocupada desde adentro y destruida.

Ha sido rasgo de los imperios dividir para vencer; la quinta columna es el nombre con el que se suele designar a la contrarrevolución interna. El gobierno de Estados Unidos es experto en este tipo de prácticas, acumulan experiencia y un larguísimo expediente en la labor de zapa.

Los llamados cursos de verano del proyecto World Learning con sede en   Washington, dirigido a jóvenes cubanos con el propósitos de formarlos como líderes de opinión y cambio, pretenden llenar el país de caballitos de Troya al servicio de una potencia extranjera. Se trata de otra manera de enviar tropas militares sin tanques ni aviones; esta vez les basta las sutiles herramientas de una cultura pro capitalista.

El ensayo no es nuevo; a principio del siglo XX se llevaron a nuestros jóvenes para darles lecciones de historia de Cuba mientras evaluaban los comportamientos de amor a la tierra de Martí y la visión que se formaban aquellos muchachos y muchachas sobre los Estados Unidos. Aquella vez, no pudieron romper los hilos de nuestra identidad.

Enfrentar tales actos exige la denuncia contundente. Ante la política subversiva del gobierno vecino hay que tener los pulmones listos, pero no es suficiente el grito, la consigna, el acto enardecido, la firma colectiva. Se necesitan argumentos, pensamiento crítico, lucidez revolucionaria.

El proyecto imperialista se relaciona con otros factores que no le son ajenos. El uso de las nuevas tecnologías son eficaces para desmovilizar, entretener confundiendo y creando matrices de opinión desfavorables a la Revolución, llegando a desconectar a los jóvenes de su historia, pasado y del proyecto liberador socialista.

La corrupción con diversos matices genera degradación moral con mayor influencia si se desarrollan entre nosotros la tendencia al platismo por encima de valores éticos.

El dogmatismo, el discurso alejado de la realidad, el burocratismo y otros males alimentados por la falta de autocrítica revolucionaria, pueden abrir el camino al desarme del pensamiento y el debate.

La presencia de cierto gatopardismo de los que quieren cambiar todo para que todo siga igual, se disfrazan de un oportunismo incapaz de hacer frente a los intentos de destruirnos como nación.

Un anexionismo de nuevo tipo puede aparecer entre nosotros con la idea de la yankofilia, esa percepción que cree que ellos nos salvarán y que Cuba sigue siendo una fruta madura sometida al capricho de las estaciones y los vientos.

El proyecto World Learning no está solo en esta batalla cultural. Los caballitos de Troya no solo vienen del Norte sino de nosotros mismos. Sería un suicidio político ir de espaldas a la verdad.

*Profesor de la Universidad Jesús Montané Oropesa

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