El beisbol, la azúcar y el hombre nuevo


ponce-1Por: José Alberto Ponce

Los centrales azucareros son parte indisoluble de nuestra cultura. De sus bateyes han emergido figuras importantes de nuestra historia. Hoy a pesar de la contracción de la industria azucarera y el deterioro de los asentamientos, que en el pasado fueron cuna de tanta historia y virtud, siguen surgiendo jóvenes que se proyectan con nuevas ideas, dentro de las carencias y las vicisitudes que existen allí, apostando por sus ilusiones y metas profesionales. Puedo afirmarlo porque en mis vacaciones, que casi siempre, son las mismas en mí querido Central Mañalich,  aunque ya de él no quede prácticamente nada.

En la etapa estival me encontré con viejas amistades, siempre más viejos y con hijos jóvenes como es el caso de Rubén Enrique Rodríguez, hijo de mi gran amigo del mismo nombre. El muchacho es como diríamos en buen cubano un polillón para la pelota y tiene una gran ilusión: ser narrador deportivo. En conversaciones con él en las vacaciones le propuse hacerle esta modesta entrevista que caracteriza la vida de algunos jóvenes de este tiempo que luchan por alcanzar sus sueños.

¿Por qué la narración deportiva?

Mi motivación por la narración deportiva comenzó cuando era apenas un niño, donde tuve la oportunidad de escuchar y ver las narraciones de Héctor Rodríguez y esa es mi principal motivación, ser como él.

Cuando tenía 8 años me ponía a imitar a los narradores deportivos en el patio de la casa y mis padres me regañaban diciéndome que parecía un loco y que estaba molestando a los vecinos. Un buen día Octavio Curbelo, un viejo agricultor y vecino nuestro, al igual que su esposa, le dijeron  a mis padres que me dejarán hacer lo que hacía porque a lo mejor me convertiría en un buen narrador deportivo.

¿Cuánto ha influido el apoyo de tus padres en tal empeño?

A mis padres desde el primer momento que les dije que quería ser un buen narrador deportivo me han apoyado mucho en este objetivo. Cuando cumplí los doce años mi papá habló con el narrador de Mayabeque, Wilber Pastrana, para que me encaminara en este mundo tan complejo de la narración deportiva. El junto a Nelson de la Rosa me han enseñado todo lo que sé. Cuando cumplí los catorce años Wilber le comentó a mí papá de un curso de narradores y comentaristas deportivos que se iba a realizar en San José de Las Lajas, en Radio Camoa. Ellos iban a ser los profesores de narración dentro del curso, en el mismo adquirí los conocimientos de géneros periodísticos, lingüística y locución, donde alcancé el máximo en todas las  asignaturas impartidas.

Durante el curso mi mamá en la casa me pedía que practicara con ella para que lo hiciera bien y no me equivocara, mi papá por su parte siempre me acompaña a los estadios para que viese a los deportistas y los juegos en vivo, porque es en vivo donde se aprende a narrar. Yo no me puedo quejar porque mis padres han sido incondicionales conmigo.

¿Qué deporte te gusta narrar?

Me gusta narrar la pelota.

¿Por qué? 

Me gusta mucho porque a mi entender es el más emocionante de todos. Es un juego que hasta el noveno no se sabe quién va a ganar. Además de ser parte de la cultura cubana, la pelota es el deporte de los cubanos y no podemos admitir que pierda el puesto que se ha ganado durante tantos años en el corazón de los cubanos con la Revolución. Para mí la pelota es maravillosa porque forja no solo el carácter de los atletas sino el de los narradores también por el sacrificio y entrega que hay que tener para hacerlo cada vez mejor, para que el pueblo se sienta contento.

¿Qué opina de los narradores deportivos cubanos?

Los narradores deportivos cubanos son muy exigentes en el trabajo que realizan. La constante superación y las lejanías de la familia en muchas ocasiones son referentes del sacrificio. Son muy profesionales y poseen los conocimientos necesarios para tratar cualquier deporte. Los narradores deportivos cubanos son ejemplo para todos, dentro y fuera de Cuba.

¿Con quiénes de estos narradores te identificas más?

Me identifico más con Evián Guerra porque es muy conocedor de la mayoría de los deportes, en sus narraciones nos da elementos que instruye al oyente y televidente. Posee buen dominio del lenguaje, dicción y es un ejemplo para los que quieran introducirse en el mundo de la narración deportiva.

En una entrevista en el programa Mediodía en TV contó cómo se inclinó por este  trabajo y las dificultades que tuvo que enfrentar y me parece que van a ser las mismas que voy a enfrentar yo.

¿Has narrado algún juego?

Sí, ya he tenido la posibilidad de narrar pelota. Recuerdo que una vez narré en una de las cabinas del Nelson Fernández un juego de la Segunda División de la Serie Nacional 52 entre Mayabeque y Guantánamo, esta fue grabada por Wilber para después corregirme los errores. Igualmente en la serie 53 narré dos innings entre Mayebeque y Cienfuegos en una cabina aparte como práctica del curso de narración deportiva de Radio Camoa.

¿ Qué anécdotas me puedes contar?

He tenido la oportunidad de narrar en vivo con los profesores Roberto Pacheco y Guillermo Hernández, una vez, en un juego entre Santiago de Cuba y Mayabeque, donde narré uno de los mejores desempeños del máscara santiaguero Andres Reina y luego volví a compartir con ellos, pero en un juego entre Pinar del Río e Industriales, perteneciente a la segunda fase de la pelota cubana en la Serie Nacional 55, también en el Nelson Fernández.

Para mí fue un gran honor conocer a Evian Guerra en ese momento, este le dijo a mi papá que ojalá se cumpliera mis deseos de ser narrador deportivo. A Jimmy Castillo también le conocí, en este caso, mi papá fue más allá y le propuso escuchar una grabación que traíamos y a él le gusto mucho y nos dijo que nunca me creyera que sabía mucho, que en el mundo del deporte, siempre se aprende algo nuevo.

En la recién concluida Serie Nacional Sub-23 pude compartir nuevamente Wilber y Nelson en un juego entre Matanzas y Mayabeque en vivo, narré en esa ocasión dos innings completos, gustándole mi desempeño a mis amigos narradores, pues los dos me felicitaron.

¿Yo conservo una narración tuya muy famosa que hiciste en la casa durante un juego de Matanzas y Ciego de Ávila?

(Risas)… Si llegó a tus manos fue obra de mi papá. Seguro estoy, que fue él. Eso lo hice porque me lo pidió mi profesor Wilber para practicar, pero me confundí al final porque hubo una conexión por tercera base y dije que era Santoya y el que estaba en esa posición era Yuribel Gracial.

Más allá de esta vocación que ha ocupado la mayor parte de tu infancia y adolescencia ¿Te interesa estudiar una carrera que cultive y desarrolle tu pasión por la narración y el mundo de los deportes?

Claro, soy muy joven y sueño con poder estudiar una carrera universitaria. Me gusta mucho el periodismo y especialmente en el ámbito deportivo. De esta manera tendré la oportunidad de  transmitir los conocimientos que vaya adquiriendo en materia deportiva y poder convertirme en un gran periodista en nuestro país. El reto es grande porque en Cuba hay muy buenos periodistas.

Un comentario en “El beisbol, la azúcar y el hombre nuevo

  1. Gracias, Jose, Haces un trabajo muy Bello por nuestro Central y por lo que aun viven en el y gracias por no abandonarlo. Gracias por eso tiempo que le dedicas.

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