#CubaZoom: Río de Janeiro, la Ciudad Maravillosa


RIO DE JANEIRO, BRAZIL - MAY 10: Aerial view of the Christ the Redeemer statue atop Corcovado Hill and the Mario Filho (Maracana) stadium on May 10, 2013 in Rio de Janeiro, Brazil. (Photo by Buda Mendes/LatinContent/Getty Images). The Maracana stadium will host the upcoming Confederations Cup, the Brazil 2014 FIFA World Cup and the 2016 Summer Olympics.

Dentro de unas horas Brasil la edición XXXI de los Juegos Olímpicos, la primera en su tipo para Sudamérica. La ciudad de Río de Janeiro, conocida como Ciudad Maravillosa y la más popular de Brasil, fusiona los bosques tropicales de las altas montañas y las playas paradisíacas eternas como Ipanema o Copacabana. Los lugares turísticos de Río de Janeiro son un coctel explosivo de contrastes, belleza tropical y también una modernidad creciente durante los últimos años. Todo ello supervisado bajo la tutela del Cristo Redentor.

Hoy les presentamos las maravillas culturales, geográficas, naturales y sociales que tiene el Gigante Sudamericano.

Barrio Santa Teresa

Santa Teresa

Barrio Santa Teresa unos de los barrios más emblemáticos de Río de Janeiro

El barrio más bohemio de Río de Janeiro comenzó siendo un distrito burgués en el siglo XVIII hasta nuestros días, en los que el último tren eléctrico de la ciudad sigue en marcha (la estación Selaron tiene buenas funciones como mirador). El barrio donde se elaboran las mejores caipirinhas de la ciudad, cuenta con varias atracciones como el Parque das Ruinas, que incluye un palacete de principios del s. XX aprovechado como exhibición artística mientras el Largo dos Guimarâes es la plaza del barrio, lugar donde comenzó el carnaval de Rio, atestado de restaurantes donde probar comidas típicas y tiendas en un barrio abrazado por la vegetación tropical y cuya posición favorece las panorámicas de la ciudad.

Un barrio encaramado en las empinadas laderas de un morro que durante los primeros años del siglo XX vivió su mayor momento de esplendor, de lo cual dan testimonio las hermosas casas palacete que todavía pueden admirarse; un barrio que va recuperado su vitalidad y se transforma nuevamente en punto de atracción, aunque esta vez para aquellos que buscan refugio y tranquilidad para dar rienda suelta a su espíritu creativo, a tal punto que se ha ganado el título de “el Montmartre Carioca”.

Además, cada día son más los turistas que eligen Santa Teresa como base para sus viajes de turismo en Rio de Janeiro y eso no es de sorprender porque en el barrio abundan los alojamientos, ideales para todo presupuesto, desde albergues y bed & breakfast, hasta maravillosos hoteles boutique, todos con impresionantes vistas de la ciudad.

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Barrio Santa Teresa unos de los barrios más emblemáticos de Río de Janeiro

Jardín Botánico

Antigua fachada de la Academia de Bellas ArtesLos jardines botánicos suelen convertirse en una atracción presente en las ciudades más importantes de Brasil, y Rio no podía ser menos. Este paraíso para los amantes de la naturaleza recoge unas 11 mil especies vegetales diferentes, desde un orquidario hasta plantas carnívoras o las famosas palmeras imperiales, además de numerosas exposiciones de motivos florales, conciertos y equipamiento para todos los botánicos, desde un laboratorio hasta bibliotecas especializadas. Se recomienda visitar al amanecer para disfrutar del despertar de este obligado natural en el corazón de la ciudad.

Emplazado en el barrio del mismo nombre, en los límites del Parque Nacional da Tijuca, el Jardín Botánico de Río de Janeiro es una auténtica joya natural que en sus 137 hectáreas alberga más de 9.000 especies de plantas nativas y foráneas, varios edificios históricos y el Museo de Medio Ambiente (cerrado por obras de restauración)

La historia del Jardín Botánico se remonta a los inicios del siglo XIX cuando don João VI, el Príncipe-Regente de Portugal se exilió a Brasil y estableció en Río de Janeiro la sede de la monarquía. Llegado a Brasil en 1808, Don João creó un Jardim de Aclimação (jardín de aclimatación), con la finalidad de adaptar al clima de la ciudad, especies traídas desde las Indias Orientales como la nuez moscada, la canela y la pimienta.

El 11 de octubre de ese mismo año, el jardín recibió el nombre de Real Horto (Huerto o Jardín Real) y quedó ubicado al lado de Real Fábrica de Pólvora levantada en lo que fue un gran ingenio azucarero perteneciente a Rodrigo de Freitas, justo al lado de la Laguna que hoy lleva su nombre.
Muchas de las plantas iniciales del Jardín Botánico Río de Janeiro, provenían de las Islas Mauricio y de las Guayanas. Una de ellas, que se convertiría en emblema del jardín, es la conocida como Palmera Imperial o Palmera Real. Regalo de don Luiz de Abreu Vieira e Silva, fue el mismo Príncipe Don João quien la plantó y por eso se le dio ese nombre.

La idea inicial de los directores del Jardín Botánico fue mantener ese ejemplar en exclusividad pero los esclavos subían por la noche a la palmera y recogían sus frutos para venderlos clandestinamente. De este modo la llamada Palmera Real (Roystonea oleracea) se dispersó por todo el país, haciéndose más conocida incluso que la palma nativa. La palmera original (Palma Mater) plantada por Don João sobrevivió hasta 1972 cuando fue alcanzada por un rayo, en ese momento medía 38,7 metros de altura y su tronco se exhibe hoy en el Museo.

En la actualidad, el Jardín Botánico Río de Janeiro contiene una gran variedad de riquezas, no sólo naturales sino también históricas. Entre las mayores colecciones destacan el magnífico Bromeliario, con una colección de más de 10 mil ejemplares de bromelias, el Orquideario con cerca de 3000 ejemplares de 600 especies diferentes de orquídeas, la colección de Plantas Medicinales ubicada en parte de las instalaciones de la antigua Fábrica de Pólvora, la colección de Cactus una de las más grandes de todo el país y, el invernadero de plantas carnívoras. La presentación de las colecciones, en especial de bromelias, orquídeas y cactus es realmente hermosa.

Pâo de Açúcar (Palo de Azucar)

Pâo de Açúcar
El famoso Pan de Azúcar es uno de los mayores iconos de Río de Janeiro. Situado en la bahía Guanabara, este cerro macerado de selva tropical es surcado por numerosos telesféricos que transportan turistas entre la ciudad, la cumbre Morro da Urca y Pâo de Açúcar, hasta acercarlos al objetivo de todo peregrinaje en Río de Janeiro,. Esta figura, una de las más famosas del mundo, de 40 m de alto, fue el resultado de una concurso de escultores organizado por los párrocos de la ciudad a finales del siglo XIX y cuyas manos parecen bendecir la ciudad. Tras tomar una típica foto nada mejor que tomar una copa en alguno de los bares del cerro, donde también se celebran conciertos, hay discotecas y demás servicios que podéis encontrar de forma interactiva.

Cristo Redentor del Corcovado

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Posiblemente la primera imagen que le viene a la mente a cualquier persona que piense, no sólo en Río de Janeiro sino en todo el país en general, es la imagen del Cristo Redentor, también conocido como el Cristo del Corcovado, o simplemente como el Cristo de Río de Janeiro o el Cristo de Brasil. Ver en primera persona esta impresionante imagen, reconocida a nivel mundial, es sin lugar a dudas una de esas experiencias que aceleran el corazón y se quedan marcadas en la retina para siempre. No sólo es la escultura Art Decó más famosa del mundo, sino que desde el 2007 es también una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno  un título que se merece y mucho.

Las medidas de esta gigantesca escultura son simplemente increíbles: la altura del Cristo Redentor es de 30 metros y pesa 1.200 toneladas. Se levanta majestuoso sobre un pedestal de 8 metros de alto, justo en la cima del Cerro del Corcovado, a 710 metros sobre el nivel del mar, dentro del Parque Nacional de Tijuca. Es posible verlo casi desde cualquier parte de la ciudad, por eso se dice que desde su enclave privilegiado el Cristo abraza y protege a la “Cidade Maravilhosa” (Ciudad Maravillosa), como se conoce a Río.

Historia del Cristo Redentor

La idea de levantar un símbolo que encarnara el espíritu religioso de la ciudad de Río de Janeiro surgió a mediados del siglo XIX, a sugerencia del religioso Pedro María Boss, con el apoyo de la Princesa Isabel de Portugal. Sin embargo pasaron casi cinco décadas hasta que la idea se retomó en 1921, dentro de las celebraciones por el centenario de la independencia de Brasil.

Una de las primeras decisiones que debió tomar el Círculo Católico de Río de Janeiro, a cargo del proyecto, fue el lugar dónde se colocaría la imagen. Los lugares pensados fueron el Pan de Azúcar (Pão de Açúcar), el Cerro Sao Antonio y el Morro del Corcovado, eligiéndose este último, con su peculiar forma de joroba (de ahí el nombre) por ser el más alto de los tres.

Se convocó a un concurso en 1923 y fue seleccionado el proyecto del ingeniero Héctor da Silva Costa. En el diseño original que ganó el concurso, hecho por el artista plástico Carlos Oswal, la estatua del Cristo Redentor sostenía una cruz en la mano izquierda y un globo terráqueo en la derecha, pero finalmente se optó por prescindir de estos dos símbolos. La escultura del Cristo fue realizada parcialmente en Francia por el arquitecto franco-polaco Paul Landowski y para su financiamiento se convocó a una gran colecta, llamada la Semana del Monumento Nacional, que tuvo una respuesta multitudinaria.

Los trabajos de construcción del Cristo Redentor, una gigantesca escultura hecha en hormigón armado, duraron 5 años durante los cuales lo más destacable fue que no hubo que lamentar la muerte de ningún trabajador, algo poco común en la época y más si se toma en cuenta la dificultad del enclave y la forma de la imagen, con los brazos extendidos en el vacío. Para darle su apariencia final, el Cristo del Corcovado fue revestido con piedra-jabón, un material que a pesar de ser aparentemente débil resiste muy bien el paso del tiempo y las variaciones de temperatura sin romperse ni deformarse. Además de eso, la estatua del Cristo Redentor tiene muchos detalles curiosos, uno de ellos es que su corazón tiene una forma perfecta, tanto por fuera como por dentro.

Finalmente el gran Cristo Redentor del Corcovado, fue inaugurado la tarde del 12 de octubre de 1931, convirtiéndose desde ese mismo instante en el símbolo indiscutible de la ciudad de Río de Janeiro y de todo Brasil.

Playas de Ipanema y Copacabana

La famosa canción Garota de Ipanema se basaba en una chica que pasaba todos los días frente al bar de Antonio Carlos Jovim, el autor de la misma. Y es que bares no le faltan a este lujoso distrito al sur de Río, cuya estampa es posiblemente la imagen exótica más famosa del mundo.

Es difícil pensar en Brasil y no pensar inmediatamente en sus paradisiacas playas, y si estamos en Río de Janeiro uno de los sitios que ocupan el primer lugar en la mente de cualquiera es la famosa Playa de Ipanema, en la zona sur de la ciudad.

Inmortalizada por Tom Jobim y Vinicius de Morais en su canción “Garota de Ipanema” (Chica de Ipanema), los 2 kilómetros de costa y suave arena blanca convierten a esta playa en una de las preferidas por cariocas (como se conoce a los habitantes de Río de Janeiro) y visitantes. Un lugar perfecto para tomar el sol y disfrutar del mar, pero también para hacer deporte o simplemente ver y ser visto.

La playa de Ipanema se extiende entre el canal Jardim de Alah, límite con la playa de Leblón y la playa de Arpoador, que marca el límite con la playa de Copacabana. Ipanema está organizada o dividida por Postos (puestos de socorristas) y aunque se trata de la misma playa, cada Posto tiene su estilo particular y su propio tipo de visitantes. Un ejemplo es el Posto 9 entorno del cual se reúnen los más guapos, con bronceados perfectos y cuerpos esculturales, un sitio ideal para ver una buena muestra de la famosa belleza carioca.

Copacabana

Quizás las playas de Río sean las más musicales del mundo, a juzgar por esta otra, base del gran éxito de Barry Manilow en los 70, Copacabana, la playa más famosa de Río. Limita con Ipanema, y aunque se le pueden atribuir características similares a la anterior, Copacabana es más artística y cultural. Desde la Catedral de la Virgen de la Candelaria, cuya estatua tiene orígenes bolivianos, hasta la escalada al Cerro Calvario, Copacabana supone una parada imprescindible en la ciudad. La fiesta nocturna, tiendas y restaurantes están también asegurados.

Rio de Janeiro es una ciudad que nunca decepciona a sus turistas. El trópico y el Atlántico se funden en una ciudad cargada de historia, colores, una atmósfera cosmopolita y algunas de las mejores panorámicas de todo Brasil. Tomar el sol en Copacabana, una caipirinha en Santa Teresa y atreverse a bailar la samba en la variada noche carioca son obligados a realizar en esta cidade maravilhosa.

Enmarcada entre montañas cubiertas de verde vegetación, delimitada por los Fuertes de Leme y Copacabana, la playa de Copacabana es sin duda la playa más famosa de Río de Janeiro y de todo Brasil y uno de sus atractivos turísticos imperdibles. La imagen de su famoso paseo, conocido como la Orla de Copacabana, obra del arquitecto y paisajista brasileño Roberto Burle Marx, es reconocible en cualquier parte del mundo.

Centros Culturales de Río

Río es una ciudad con una gran vida artística y cultural, la oferta de exposiciones, conciertos, teatro y otros eventos similares es variada y está dirigida a todos los públicos. Por lo que parece, el país se ha propuesto incentivar el conocimiento del arte desde las escuelas, por lo que no es raro ver a grupos de escolares visitando los museos y centros culturales de Río de Janeiro.

La zona del centro histórico es la que concentra los mayores centros culturales, es allí en la avenida Río Branco donde se encuentra por ejemplo la Biblioteca Nacional, un impresionante edificio que alberga la mayor colección de libros y documentos de toda Latinoamérica. Unos pocos metros más adelante está la Caixa Cultural Río, un gran espacio expositivo que cuenta además con un teatro y dos salas de cine y que realiza un importante trabajo social en favor de jóvenes en riesgo de exclusión social.

Pero el más grande y que ostenta el título de ser el más visitado de todo el país es el Centro Cultural Banco de Brasil. Cuenta con enormes galerías para exposiciones de artes plásticas, salas de cine, teatro y música, restaurantes y una completa biblioteca, pero además el edificio neoclásico que lo acoge es en sí mismo toda una maravilla que vale la pena conocer. A pocos metros de distancia, junto al puerto, otras interesantes salas de exposiciones son la Casa Francia-Brasil y el Centro Cultural de Correos.

De reciente creación y con la expectativa de convertirse en uno de los mayores centros de difusión artística del país, la Ciudad de las Artes, en el barrio de Barra da Tijuca, es un enorme complejo arquitectónico con grandes galerías y salas especialmente construidas para presentaciones teatrales y musicales.

Para los más pequeños, dos alternativas muy buenas son la visita al Planetario da Gávea donde se pueden ver imágenes proyectadas del firmamento celeste y aprender sobre el universo, y el Centro Cultural Parque das Ruinas, que dedica parte de su programación cultural a los niños.

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