#AssataShakur y las conversaciones Cuba-EEUU sobre terrorismo


Assata Shakur_CubaxDentro
Por: Waldo Barrera Martínez

Trascendidos de numerosos medios dan cuenta de las declaraciones formuladas por el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., el miércoles último, en respuesta a una pregunta de EFE sobre los supuestos contactos para intercambiar a la ex–oficial de la Agencia de Inteligencia de Defensa del Pentágono (DIA), la puertorriqueña Ana Belén Montes, por la presunta fugitiva Joanne Chemismard, conocida como Assata Shakur.

“Estados Unidos continúa buscando el regreso de Cuba de fugitivos de la justicia de EE.UU. El Departamento plantea repetidamente los casos de fugitivos con el gobierno cubano y continuará haciéndolo cuando sea oportuno”, apuntan las fuentes.

¿Pero quién es realmente Joanne Chesimard? ¿Cuál es la verdad tras las acusaciones en su contra? Veamos…

Nacida con el nombre de Joanne Deborah Byron, el 16 de julio de 1947, en la ciudad de Nueva York, donde creció y cursó estudios en el Manhattan Community College y el CCNY, se involucró en diversas luchas políticas. En 1970, cambia el nombre por el de Assata Shakur, uniéndose al Ejército de Liberación Negro (Black Liberation Army), organización político-militar, cuyo objetivo principal era luchar por la independencia y autodeterminación de los afroamericanos en los Estados Unidos.

Para 1971, se asocia a la República de Nueva África, organización cuyo fin era el de crear una nación de mayoría negra e independiente, integrada por Carolina del Sur, Georgia, Alabama, Mississippi y Luisiana.

El 2 de mayo de 1973, es detenida en una carretera de Nueva Jersey por los agentes James Harper y Werner Foerster, junto a dos de sus compañeros “panteras negras” -Zayd Shakur y Sundiata Acoli-, por conducir el vehículo con una luz trasera rota. Según los registros policíacos, Assata abrió fuego contra los agentes, iniciando un tiroteo en el que fallecieron Zayd Shakur y el agente Foerster, en tanto resultaba herida junto al otro funcionario de la ley.

Zayd Shakur, Sundiata Acoli y Assata, subieron al auto y huyeron. Ocho millas más adelante, Sundiata salió del mismo con Assata herida en brazos y el cadáver de Zayd, refugiándose en un bosque. Fueron capturados al día siguiente tras una persecución.

Durante los dos y medio años posteriores Assata Shakur permaneció en la cárcel mientras la enjuiciaban simultáneamente por seis causas distintas. Los cargos iban desde secuestro hasta asalto y robo de banco.

Evelyn A. Williams, miembro del equipo de la defensa en el juicio realizado en la propia ciudad de Nueva Jersey, publicaba en 2005 una ”Declaración De Hechos En El Juicio De Nj De Assata Shakur”, donde señalaba que los objetos expuestos, el testimonio del juicio y la evidencia forense, niegan concluyentemente las mentiras revisionistas expuestas por ese Estado como “hechos”.

En la vista, las declaraciones de los testigos no pudieron demostrar la culpabilidad de la acusada. Solo la evidencia forense podía ayudar a determinar lo ocurrido realmente aquella noche; esta fue examinada tanto por el laboratorio de criminología de Nueva Jersey, en Trenton, como por los laboratorios del FBI, en Washington. Los mismos establecieron lo siguiente:

Los análisis de huellas practicados a cada pistola y pieza de munición encontrada en la escena mostraron la inexistencia de huellas de Assata en ninguna de ellas.

Los análisis de Activación de Neutrón hechos inmediatamente a Assata tras ser llevada en estado de inconsciencia al hospital aquella noche, no encontraron presencia de residuos de pólvora en sus manos, descartándose efectivamente la posibilidad de que ella hubiese disparado un arma.

Como resultado de la bala que Harper (el otro agente policial) disparó bajo su axila, mientras esta mantenía los brazos levantados, fue dañado el nervio medio, paralizando inmediatamente todo su brazo derecho; la clavícula resultó rota y la bala se alojó tan cerca del corazón que una operación para sacarla no resultaba factible, según testificó un neurólogo en el juicio.

Un patólogo testificó que “no existe ninguna manera concebible de que una bala pudiese haber hecho ese trayecto hacia la clavícula si su brazo no hubiese estado alzado. La trayectoria es imposible.”

Un cirujano testificó que “era anatómicamente necesario que ambos brazos estuvieran alzados en el aire para que Chesimard recibiese esas heridas.” El estado no ofreció ningún testigo experto que refutase estos testimonios médicos.

Por consiguiente, ya que no existía ninguna evidencia probatoria de que Assata hubiera disparado la bala causante de la muerte del agente Foerster ¿por qué fue encontrada culpable entonces del asesinato? Hay varias explicaciones:

La primera de ellas, expone la abogada, era el clima de odio, prejuicio y racismo que contaminaba tanto al jurado del Condado de Middlesex, en 1973, que hizo fuera ordenado un cambio de lugar; no obstante, seguía existiendo en 1977, cuando se realiza el segundo juicio. La opinión unánime del jurado de 1973 era: “si es negra, es culpable”. Tras tres mociones de la defensa por un cambio de lugar, el juez León Gerofsky la concedió, afirmando que “era casi imposible obtener aquí un jurado de gente dispuesta a aceptar la responsabilidad de imparcialidad para que los acusados estén protegidos de la pasión transitoria y el prejuicio”. El juicio de Assata fue trasladado entonces al Condado de Morris.

En 1977, el juicio comenzó por segunda vez en el mismo Condado de Middlesex, y esta vez la invalidación del jurado fue asegurada. El grupo elegido para determinar la culpabilidad o inocencia de Assata consistía en 5 personas, todas parientes, o amigos cercanos de agentes del estado, u oficiales de la aplicación de la ley estatal.

Aun así, Assata no sería declarada culpable de disparar la bala causante de la muerte del agente Foerster. Sorprendentemente, la culpabilizaron de complicidad en el asesinato bajo el estatuto de “ayudar y alentar” de Nueva Jersey. Según esta reglamentación ¡si la presencia de una persona en la escena del crimen puede ser interpretada como “ayuda o aliento” del crimen, esa persona puede ser acusada del mismo crimen! El juez Theodore Appleby, instruiría durante el proceso al jurado de que les estaba permitido especular que la mera presencia de Assata en la escena, con armas en el vehículo, era suficiente motivo para considerarla culpable del asesinato del agente Foerster. También le fue imputado el delito de posesión de armas, que como ya expresamos anteriormente, no pudo probarse a partir de los exámenes periciales practicados.

Condenada a cadena perpetua más 33 años de privación de libertad, en 1979 escapó de la prisión de máxima seguridad de Hunterdon County y vivió como fugitiva hasta 1984, cuando escapó a Cuba, donde supuestamente se le concedió asilo político y vive en la actualidad, según expresa la reconocida luchadora Angela Davis, Profesora Distinguida Emérita de la Universidad de California, y autora del prólogo del libro “Assata: una autobiografía”. Que sepamos, no existe declaración oficial del gobierno cubano al respecto.

El 2 de mayo de 2005, su nombre se agrega a la Lista de Terroristas del FBI, con una recompensa de un millón de dólares por la ayuda en su captura. En ese año, cuando se cumplían 32 años de la condena, una asombrosa nueva versión de la muerte de Foerster emergía: Joseph R. Fuentes, superintendente de la Policía del Estado de Nueva Jersey, afirmaba que “fue más tarde determinado que el arma de servicio de Werner Foerster fue arrancada de su pistolera mientras permanecía herido y tumbado en el pavimento, y fue ejecutado con dos disparos en la cabeza con su propia arma de servicio”. Es entonces cuando se publica la declaración de la abogada a la que hemos hecho referencia.

Para la jurista, los motivos para la afirmación de Fuentes eran claros:

Para justificar la inclusión de la luchadora en la lista de terroristas domésticos junto con Osama Bin Laden, en ese momento aún con vida. El funcionario había declarado: “Cualquiera con una mente capaz de ejecutar a un oficial de policía una vez que yace en el suelo es suficientemente peligroso para ser considerado una amenaza de terrorismo doméstico.”

Para justificar la recompensa de un millón de dólares -actualmente de dos millones- que sería pagada por los contribuyentes, Fuentes, afirmó: “la recompensa deberá hacer a Chesimard una presa mucho más atractiva para los cazadores de recompensas profesionales.”

Al afirmar falsamente que Assata disparó a Foerster en la cabeza mientras yacía indefenso en el suelo, matándole al estilo ejecución, el Departamento de Justicia de los EE.UU. evidentemente esperaba evitar el incremento de la simpatía y apoyo político de que goza en el seno del pueblo norteamericano y en los cubanos.

Al clasificarla como una asesina de policías a sangre fría, pretendían propiciar el olvido de la realidad de los hechos ocurridos en la autopista de Nueva Jersey, y de cuanto ocurrió en los años previos a este acontecimiento, en los cuales Assata fue constantemente acosada y perseguida con el declarado propósito de asesinarla, acusándola de haber cometido crímenes de los cuales el gobierno sabe es inocente y dada su condición de luchadora afro descendiente.

En lo que a nosotros respecta, consideramos muy poco probable que nuestro gobierno acceda a intercambiar personas acogidas al estatus de asilados políticos en Cuba, amparado en las normativas y convenciones internacionales, y porque ha sido además la solidaridad con los luchadores revolucionarios del mundo una postura histórica y un reconocido principio de la política exterior cubana, que no abandonará nunca.

En la reunión en La Habana, delegaciones de Cuba y EE.UU. conversaron sobre terrorismo, uno entre muchos asuntos pendientes de clarificar por los dos gobiernos. “Las delegaciones de ambos países coincidieron en la importancia de avanzar en la cooperación en esta esfera y acordaron continuar los encuentros técnicos sobre el tema en el futuro”, indicó el MINREX en su comunicado oficial.

En la reunión, que transcurrió en un clima de respeto y profesionalidad, participaron funcionarios de los ministerios cubanos del Interior y Exteriores, la Fiscalía General y la Aduana General de la República de Cuba, junto a autoridades estadounidenses de los departamentos de Justicia y Seguridad Interna.

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