Roberto Hernández: “Yo era el único extranjero que vencía a los estadounidenses”


entrevista-roberto-hernandez_deporcuba-4Por: Andy Bermellón Campos

La historia del atletismo cubano guarda un lugar especial para atletas inolvidables como Roberto Hernández Prendes. El hijo adoptivo de Limonar, Matanzas logró grandes resultados en la vuelta al óvalo y también como parte de las postas largas de Cuba en una etapa donde la especialidad era totalmente dominada por excepcionales corredores estadounidenses.

Integrante del fabuloso relevo de Barcelona’92. Autores, todos, de una hazaña que hizo vibrar a toda nuestra isla al cruzar segundos por la meta, únicamente superados por aquella cuarteta norteamericana que portaba credenciales de invencible. Con ellos, con Michael Johnson, Harry “Butch” Reynolds, Steve Lewis y compañía, el cubano protagonizó innumerables duelos. Carreras que recuerda con admiración, al tiempo que certifica “…ellos, cuando perdían con un extranjero, era con un cubano llamado Roberto Hernández”

Por derecho propio, Hernández Prendes tiene un lugar en la historia del campo y pista cubano. Pertenece, además, a una generación icónica que inmortalizó récords y escribió páginas que se recordarán por siempre. De Roberto, quienes le siguieron en activo dan fe de su entrega, pues en cada arrancada, el muchacho buscaba devorar la pista con toda la intensidad que alcanzara a desplegar. Dos décadas después, conversamos con él, todavía dueño del récord nacional para la distancia (44.14, fijado en Sevilla, el 30 de mayo de 1990) para conocer de su dinámica actual así como sus impresiones sobre el panorama atlético contemporáneo.

¿Dónde le podemos ver?

“Actualmente estoy trabajando en el combinado deportivo del municipio Cerro, con una función muy importante que es atender a las glorias deportivas que radican en ese territorio. Una labor muy importante en estos tiempos”.

Usted pertenece a unas de las generaciones más brillantes del atletismo cubano y contendió en una de las especialidades más difíciles de la época como son los 400 metros. ¿Qué opinión le merece el estado actual de esta especialidad en Cuba?

“En mi opinión, veo los 400 metros bastante deprimidos. Considero que se debe trabajar con una mejor planificación en los entrenamientos porque es una carrera que depende de muchas cualidades del atleta y esas se desarrollan trabajando. No quiero cuestionar los métodos de entrenamientos actuales, pero en las visitas que hago aqui al Estadio Panamericano, he podido percatarme que los entrenamientos de los corredores actuales se parecen muy poco, a los que yo realizaba en mi época.

En mi tiempo se entrenaba tres veces al día. Hoy los he visto entrenar hasta una sola sección y dicho por muchos especialistas, los 400 metros es la carrera más fuerte del atletismo y como es la más fuerte, necesita del entrenamiento más riguroso. Si se le llama “la carrera de los hombres”, es por todo el esfuerzo que demanda prepararse”

“Hemos cedido muchísimo en los últimos años. Si nosotros no nos ponemos para las cosas no volveremos a ocupar el lugar que teníamos”

“Talento hay, eso te lo puedo asegurar, solo hay que trabajar y salir a buscarlos. También debemos de innovar los planes de entrenamientos y ponerle ciencia, mucha ciencia”

¿Y en el panorama internacional?

“El panorama internacional si se ha progresado bastante. Los principales corredores del mundo están sobre los 44 segundos o 43 y fracciones y eso dice mucho de la calidad que tienen la mayoría de los atletas que encabezan los 400 metros. Aunque se mantiene el récord de Michael Johnson considero que hoy se corre bastante fuerte”.

Barcelona’92 ¿Qué recuerdos perduran?

“Es una competencia que nunca olvidaré. En esos juegos Cuba tuvo una magnífica actuación. Esa medalla de plata significa el resultado más importante de mi vida y considero que ser medallista olímpico es lo más grande para un atleta. Todos los atletas añoran con obtener al menos una medalla en unos Juegos Olímpicos, es triste y doloroso irse del deporte sin haber alcanzado esa gran distinción”

Usted coincidió en su época con corredores norteamericanos, que a su vez, fueron grandes especialistas de los 400 metros planos ¿Qué recuerdas de aquellos duelos con ellos?

(Sonríe…) “Me encantaba correr con ellos. En ocasiones con mis amistades recuerdo esos momentos. Principalmente las carreras que hice con Michael Johnson, Danni Everett, Steve Lewis, Butch Reynolds, Quincy Watts con todos ellos ganaba y perdía y como vez eran unos cuantos, todos con una calidad envidiable. En aquella época quién le ganaba a los norteamericanos, no siendo norteamericano, era yo. Ellos en ocasiones me miraban y me decían que era imposible que yo corriera tan duro. Los norteamericanos son personas autosufientes, es su naturaleza, su cultura y siempre me preguntaban cómo yo en un país subdesarrollado podía hacer esas cosas. Siempre les hice saber que era cubano y que en mí país existían entrenadores con conocimientos acordes a los de ellos y capaces de producir esos resultados”.

La rivalidad con ellos ¿Cómo era? ¿Cómo se desenvolvía el ambiente?

“Nosotros teníamos muy buenas relaciones. Estábamos entre los mejores del mundo y siempre nos veíamos las caras en todas las competencias. Ellos siempre me decían que si no corría 44 no ganaba, eso siempre me lo decía el Pato Johnson, Butch Reynolds y Quincy Watts. Los tres son personas muy alegres y les gustaba divertirse durante las competencias. Éramos como una familia. Incluso nos ayudábamos. En los bloques de arrancada siempre nos decíamos: Congratulations y que gane el mejor. “

En cuanto a resultados te puedo decir que ellos son un paradigma a seguir en la carrera de los 400 metros planos.

El ambiente siempre era difícil por las diferencias que existían entre los dos países, pero eso nunca influyó en nuestras relaciones. Creo que unos de los momentos más difíciles con ellos fueron en los Juegos de la Buena Voluntad del 1990, que precisamente se celebraron en Seattle, Estados Unidos. Fuimos los mejores corredores de la especialidad y el único extranjero era yo y cubano. Te puedes imaginar el ambiente. Desde las gradas me gritaban ofensas y tuve que reponerme al momento. Recuerdo que Alberto Juantorena me ayudó muchísimo y me dijo que tenía que salir a demostrar que era cubano y que tenía que crecerme. Resultado, obtuve la medalla de oro y récord para la competencia. Y lo que más me dolió de los americanos fue la actitud asumida después de la derrota. Cuando fui al podio de premiación, ninguno de ellos se presentó a recibir las medallas. Eso me dolió muchísimo porque entre nosotros existía una gran amistad y un atleta tiene que ser siempre sencillo y ante todo saber perder…”

El dopaje se ha convertido en un tema recurrente en el atletismo. ¿Qué piensa sobre este flagelo?

“Considero que el atleta que se dopé no confía en su talento, en sus entrenamientos, resultados, capacidades, en fin, en lo que ha hecho como atleta. No es una persona justa, ni mucho menos honesta. Que gracia tiene hacer trampa para ganarles a atletas que compiten a pulmón. Eso es engañar, en primero lugar, a uno mismo. Lo más lindo que hay es el juego limpio. Y eso, por lo que veo, está en duda actualmente en el atletismo”

¿El momento más difícil de su carrera?

El momento más difícil que tuve fue cuando vino el declive de mi carrera. Se sufre, se llora cuando luego de estar al máximo nivel hay que enfrentar el descenso que toca por ley de la vida: Siempre vas a recordar que algún hiciste aquello y ahora no, es parte de la añoranza. Es difícil desprenderse de lo que uno ama y sabe hacer bien. Lo acepté y lo asumí pero me costó muchísimo.

¿El momento más importante para usted?

Barcelona´92 siempre va a ser la medalla más importante de mi carrera. Pero curiosamente el momento más importante no es deportivo. El momento más importante fue cuando nació mi hija Melisa Hernández Virega. Tiene cuatro añitos, es mi vida y es la medalla más grande que he ganado.

Ha pasado mucho tiempo desde que dejaste las pistas ¿Sientes que te reprochas o te debes algo?

Le soy sincero, si yo hubiese planificado mis carreras podía haber bajado de los 44 segundos. Estamos hablando de unos 43.7 o 43.8. Lo que pasa que yo era un atleta muy fogoso y salía muy fuerte desde el inicio hasta el final. Luego del retiro, viendo las cosas desde una posición más pausada me doy cuenta de podía haber hecho un poco más. También he sido entrenador y con la experiencia acumulada, me he dado cuenta de la importancia de una buena planificación de la carrera.

Del panorama actual ¿Sus corredores favoritos en la actualidad en Cuba y en la arena internacional?

En el mundo Kirani James y en Cuba Raidel Acea. Considero que Acea tiene todas las cualidades para llegar a los 44.7 o 44.8 y ser un gran corredor de esta especialidad.

Si les damos la posibilidad de armar un relevo ¿Quiénes serían sus apuestas?

En Cuba, si hubiésemos coincidido en el tiempo, Alberto Juantorena, Félix Stevens, William Collazo y Roberto Hernández, ese relevo podría estar entre los mejores del mundo o llegar a ser el mejor.

¿Usted cerrando?

Por supuesto, era muy bueno cerrando y el mejor tiempo en 400 metros en Cuba. Y en el mundo me gustaría haber corrido con: Michael Johnson, Steve Lewis, Butch Reynolds y Roberto Hernández, cerrando también… (Risas)

Un mensaje que quiera transmitir a sus seguidores y la nueva generación de atletas cubanos

Para los atletas y en especial a los de 400 metros planos, que entrenen mucho, sean disciplinados y que no se dejen amilanar por los resultados. Y que los 400m son de mucha paciencia. Y a los seguidores muchas gracias por tenernos siempre presente.

(Tomado de DeporCuba)

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