Obama, Cuba, los cubanos y la espectacularización de la política (Parte I)


Picture2Por: Eddy Mac Donald Torres

Se hace difícil quedarse impávido ante la visita de un presidente de los Estados Unidos a Cuba. Durante el período de la Revolución en el poder la animadversión del primero contra el segundo ha sido eje de su política, alentada por una migración octo y nonagenaria quienes fueron los perdedores en la confrontación ganada por la clase trabajadora de la isla antillana.

Uno de los acontecimientos que sin lugar a dudas ha sacudido no sólo a Cuba sino a todo el mundo –sin ánimos chauvinistas-, es precisamente la estancia por tres días del representante visible más importante de la política estadounidense. Su ya tradicional forma de asumir la política como un verdadero espectáculo se puso de manifiesto una vez más, en esta ocasión, en vivo y directo para los cubanos, ¿acaso no llevaría ese calificativo desde el mismo descenso del Air Force One en el aeropuerto de Rancho Boyeros?, o ¿con el despliegue de seguridad desde la losa de la terminal aérea hasta su recorrido por las calles de La Habana?, siendo La Bestia, su automóvil la superestrella de este exagerado andamiaje que acompaña a los neuróticos políticos norteños, y me pregunto ¿Por qué será que no se sienten seguros en prácticamente ningún lugar del mundo? ¿Tendrá algo que ver con su proyección internacional de superpotencia mundial?

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El carro presidencial -más conocido como La Bestia- es unos de los elementos de seguridad utilizados en las visitas oficiales del presidente Barack Obama.

La intención de captar la atención de los cubanos por Obama y sus asesores, estuvo desde el mismo inicio del anuncio de su visita, la prueba fue conectar a través del humorismo, algo que no deja de ser lícito y también muy común en los predios del país de las barras y las estrellas donde, su sociedad se informa mayormente por los programas humorísticos de televisión, quizás por eso recurrió a uno de los que mayor audiencia atrapa todas las semanas en Cuba como “Vivir del cuento” o sería mejor decir Pánfilo (Luis Silva), en esa simpática conversación telefónica o el cubanísimo juego de dominó con otros tres personajes del popular y mordaz show cómico.

La guerra de los símbolos -como han denominado no pocos- a lo protagonizado por Barack y compañía, no se circunscribe sólo al humor, sino que también atraviesa uno de los fenómenos sociológicos de envergadura en Cuba como es el Béisbol por lo que el juego entre la Selección Nacional y el Tampa Bay Rays, sirvió de escenario para sus poses de político popular, mas, los momentos climáticos de esta puesta en escena en tiempo real, sin lugar a dudas fue primero el encuentro con los cuentapropistas, emprendedores y/o empresarios cubanos, así como norteamericanos, el otro instante de gloria lo constituyó su discurso ante la sociedad civil cubana.

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Barack Obama y el mandatario cubano Raúl Castro Ruz durante el partido de beísbol desarrollado en el estadio Latinoamericano

En el encuentro con las mujeres y hombres de negocios pudo apreciarse –pienso- con demasiada elocuencia la clara intención del doble estándar en la política de esta administración hacia Cuba, por un lado determinadas flexibilizaciones para favorecer un vínculo relativamente estrecho con los privados y por otro arreciar la persecución de activos cubanos en el exterior, las finanzas e inversiones del Estado nacional para con ello provocar, desde mi punto de vista, dos cuestiones fundamentales:

  1. Golpear al Estado Cubano hasta hacerlo quebrar.
  2. Generar insatisfacción en la población con el propio Estado que los representa y culparlo de forma exclusiva de los fracasos económicos ponderando la acción de los “salvadores” norteamericanos.
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Barack Obama durante el intercambio sostenido con el sector privado de Cuba

Si esto no fuera así ¿cómo explicar entonces que el presidente de los Estados Unidos presentara a un superempresario joven, cuyas acciones superan tres veces el Producto Interno Bruto de Cuba?

¿Por qué insistir en la interrogante a los privados nacionales sobre qué les haría falta para hacer progresar sus negocios?

¿Acaso no es el bloqueo económico, financiero y comercial el principal obstáculo para el desarrollo de Cuba y de los cubanos?

Sobre este engendro no habló en su ya famoso discurso ante la sociedad civil, pidiendo olvidar de dónde venimos para convertirnos en ciervos de leva modernos, pero este tema quisiera abordarlo más en detalle en una segunda entrega.

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