María de los Ángeles Meriño en #FILCuba2016: “La esclavitud está ahí mismo”


esclavitudcuba
María de los Ángeles Meriño Fuentes es Doctora en Ciencias Históricas y hace aproximadamente 10 años realiza estudios sobre la esclavitud en Cuba junto a la también Doctora en Ciencias Históricas Aisnara Perera Díaz. Inició sus incursiones en el tema analizando a fondo la familia esclava, demostrando lo que, a su juicio, muchos habían negado: los negros esclavos y sus descendientes tuvieron relaciones familiares orgánicas y duraderas en el tiempo.

A esta Feria Internacional del Libro Cuba 2016 la intelectual santiaguera (natural de San Luis) llega con una línea de investigación que ya ofrece resultados como el libro “Contrabando de bozales en Cuba: perseguir el contrabando y mantener la esclavitud (1845-1866)”, presentado en el marco del Seminario Internacional “130 Aniversario de la Abolición de la Esclavitud en Cuba”, coordinado por el Programa de Estudios sobre Afroamérica (dirigido por Zuleica Romay) y con sede en Casa de las Américas.

Después de la presentación de “Contrabando de bozales…” (Montecallado, 2015) Meriño accedió gentilmente a dialogar con CubaxDentro sobre sus últimos resultados de investigación.

¿Qué encontrará el lector en el texto que se acaba de presentar?

En él realizamos un análisis de las redes de distribución y corrupción que propiciaron que Cuba fuera el último país del Nuevo Mundo en recibir esclavos africanos. Una de las grandes dificultades de este tema es que, como era un comercio clandestino, no ha quedado prácticamente testimonio. Entonces tratamos de usar un poco la imaginación. La imaginación no en el sentido de tergiversar la verdad, sino en el sentido de utilizar las pocas fuentes que han llegado hasta nosotros.

Nuevo Milenio le publicó también recientemente en dos tomos “Estrategias de libertad: un acercamiento a las acciones legales de los esclavos en Cuba (1762-1872)”. ¿Qué área del tema enfocan allí?

Ese fue un estudio ambicioso porque es una recopilación de procesos judiciales de esclavos que en Santiago de Cuba y La Habana reclamaron la libertad desde 1762 hasta 1872. Es el libro nuestro que abarca un mayor período de tiempo histórico y en el que hacemos un análisis de la utilización de la vía legal.

Las personas que se acerquen al texto quizás encuentren que los casos que se utilizan son pocos si comparamos con más de un millón de esclavos africanos que se introdujeron en Cuba, sumados a sus descendientes criollos. Sin embargo, lo que nosotros tratamos de mostrar no es la importancia numérica de la cuestión, sino su impacto cualitativo. Es decir: la cultura legal que adquirieron las personas negras y mulatas en Cuba a través de su interacción con la ley y los tribunales.

El libro tiene también una sección de documentos que es una especie de regalo para los lectores interesados en estos temas, porque son procesos legales donde se cuentan, a través del mismo testimonio de los esclavos, sus vidas, sus anhelos, sus sueños y sus conocimientos de la ley.

Tiene otro texto con Ediciones Vigía…

Sí. No sé si conoces las características de Ediciones Vigía. Son libros manufacturados, hechos a mano. Por tanto son ediciones limitadas. Sí puedo comentar que “Libertad sin abolición: la dimensión política de los conflictos entre africanos y traficantes en los tribunales cubanos. La Habana (1795-1844)”, que es el título del libro, gira alrededor de historias de africanos que desde Cuba regresan a África y reclaman la libertad. O sea están en el medio del tráfico de esclavos y reclamando la libertad que han perdido en ese tráfico.

¿Cómo proyecta María de los Ángeles Meriño la importancia de estas investigaciones para el presente de Cuba?

Cuando hablas de 130 años es un tiempo realmente mínimo. La esclavitud está ahí mismo. Viramos hacia atrás la cabeza y la vemos cotidianamente, o realmente no la vemos tan cotidianamente, porque una de las razones que nos movió a Aisnara y a mí a promover este evento con Zuleica es el hecho que realmente el aporte de los esclavos en Cuba se ve solamente en la vertiente heroica. Aquí en Cuba se habla de los esclavos cuando se sublevaron. Sin embargo, una frase muy linda de un intelectual norteamericano dice: “El mundo que los esclavos crearon”. La Habana Vieja fue creada por los esclavos, y yo te invito a que la recorras y busques una huella de los esclavos. No hay ninguna. No hay una tarja que recuerde a los esclavos.

Yo veo cuando pasan en la televisión aquel reportaje sobre el Acueducto de Vento, construido por africanos, y solamente se le da mención y gloria, que la tiene, a su diseñador, el ingeniero Albear. Sin embargo no se habla de los cientos de africanos que lo construyeron. Fíjate cuán cerca está la esclavitud que no se habla de eso. Y esa es una de las partes del tema que nosotros tratamos de promover. Que haya conocimiento en el país de un proceso que indudablemente tiene sus repercusiones en el racismo, en la exclusión, en el olvido. Por eso quienes estamos aquí reunidos enfocamos nuestra obra allí.

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