Lázaro Borges: “Nunca se puede perder la fe”


Lázaro Borges_DeporCubaPor: Lilian Cid Escalona/Cubahora

Borges tiene 29 años y una marca personal de 5,90 metros. La Web oficial de la IAAF le reconoce resultados desde el año 2004, cuando alcanzó adjudicarse un mejor registro de 4,75 m, pero su año de oro fue 2011, cuando se proclamó subtitular del mundo y campeón panamericano. 

Lázaro estuvo en Beijing, pero de aquellos Juegos en 2008 regresó sin marcas. No le sonrió el escenario olímpico pese a que llegaba con una marca de 5,70m que, de repetirla allí, le habría alcanzado para estar en la final. Tampoco corrió con buena suerte en Londres, donde 4 años después fue víctima de la ruptura de su garrocha y quedó lejos de sus aspiraciones, con discreto registro de 5,50m.

Desde entonces, sus incursiones no han trascendido precisamente por la connotación de sus registros. Ha tropezado bastante y se ha enredado con alturas que una vez llegó a doblegar hasta con los ojos vendados, pero los traspiés no le han hecho perder la esperanza. Hoy fija su vista en Río 2016 mientras se entrena en La Habana con la ilusión del primer día, y la convicción de que puede volver a codearse con la élite mundial del salto con pértiga.

—¿Cómo ha fluido esta nueva etapa de trabajo con Alexandre Navas Páez y Yarisley Silva?

—No dejo de reconocer que los cambios siempre son difíciles, sobre todo en lo asociado a un sistema de entrenamiento. Pero estoy adaptándome y me siento muy bien.

—¿Qué tan profunda ha sido la variación en el sistema de entrenamiento?

—Ha sido un cambio casi total en el sistema de trabajo, pero no me ha resultado del todo complicado familiarizarme.

—En 2011, el año de tus mejores resultados, estuviste de gira bajo las órdenes de Alexandre Navas. ¿No hubo un acercamiento a su método de entrenamiento en aquella oportunidad?

—No, esto es nuevo para mí porque en aquella ocasión, aunque viajé con él, entrenaba de acuerdo a las indicaciones y las proyecciones de mi profesor Rubén Camino. Navas solo me supervisaba.

—¿Cuál es tu opinión sobre esta nueva forma de trabajo?

—La asumo con optimismo. Yo pienso que su sistema de entrenamiento es muy bueno, muy completo y lo estamos llevando adelante. Poco a poco espero que el trabajo empiece a rendir sus frutos.

—¿La meta es…?

—Asistir a los Juegos Olímpicos. Allí buscaremos un resultado importante y quizás esto suene un tanto ambicioso tras estos años en los que no he estado bien, pero siempre he sido de asumir retos y tener grandes motivaciones. Estoy trabajando mucho y entrenando fuerte para recuperar el terreno que he cedido. Estoy centrado y enfocado. El equipo médico y también el psicólogo me están ayudando mucho.

—Y si le ponemos números a ese sueño, ¿de cuánto estaríamos hablando?

—Tengo que lograr estabilizar resultados en el orden de los 5.60 y 5.70 metros, que es un punto de partida obligado para cualquier saltador en estos tiempos. Lo importante es empezar por ahí porque una vez que se dominan estas alturas, las siguientes se van consiguiendo.

—Del panorama internacional en tu especialidad, ¿qué opinas?

—Hay resultados importantes, pero también hay paridad en el nivel. Hay un grupo de muchachos jóvenes con muy buenos registros y ello me motiva. Me gusta que se esté saltando fuerte, me gusta competir al máximo nivel porque esos resultados me motivan a hacerlo mejor, a prepararme mejor.

—No es un secreto que tras la eclosión de tus resultados en 2011, tu progresión no ha sido favorable. ¿Cómo ha influido en ti haber sido protagonista de actuaciones por debajo de tus potencialidades?

—Siempre he sido fuerte por esa parte. Con los años que llevo en el alto rendimiento he aprendido a sacar lecciones de los errores y de todas esas veces que los resultados no salen como uno se espera.

“Me he mantenido bien. La carencia de resultados obedece a factores físicos, también a algunas molestias que, aunque pequeñas, han descontinuado mi trabajo, y a cosas de la vida. No me ha ido bien, pero no me he decaído por ello, al contrario, creo que ahora lo puedo hacer mejor. La clave es no desesperarse, no perder la fe en uno y seguir trabajando para poder sacarlos adelante”.

—La decisión de cambiar de entrenador…

—Fue una decisión técnica. Nos sentamos todos a conversar y llegamos a un acuerdo desde el principio.

—La relación con Camino…

—Perfecta. Nuestra relación no se ha resentido en lo más mínimo. Hace mucho tiempo que él dejó de ser mi entrenador para convertirse en mi padre, y esto no va a cambiar por nada.

—Algo que agregar

—Quiero ratificar que estoy entrenando bien. Sin lesiones y con mucha ilusión. Cuento con una gran motivación que es la de entrenar al lado de una atleta tan grande como es Yarisley Silva, y también agradecido de contar con el apoyo de mis profesores, del cuerpo técnico y de mi familia.

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