Sismos y sus particularidades en el archipiélago cubano (+ Infografía)


sismo-en-santiago-de-cuba-a_1Por: Claudio Fernández Cabrera

La reciente actividad sísmica en la zona Oriental de Cuba ha sorprendido a muchas personas. Un enjambre de terremotos no es típico de la zona porque la isla antillana no está en una zona sísmicamente activa al nivel del cinturón de fuego, donde se concentra la mayor ocurrencia de movimientos telúricos. Eso no descarta que ocurran terremotos de magnitud media-fuerte, pues el potencial de energía estimado para la zona en cuestión es de generación de temblores que puedan alcanzar una magnitud de 8.0 en la escala sismológica de magnitud de momento.

A pesar de que el riesgo es mayor en la zona oriental, en todo el país pueden ocurrir terremotos, en muchas ocasiones porque son eventos autóctonos o porque las ondas sísmicas se desplazan de forma elástica desde el hipocentro hasta cientos de kilómetros, dependiendo de la magnitud Richter y del tipo de suelo. Las evidencias históricas así lo confirman. A continuación se darán a conocer en detalle algunos de los aspectos fundamentales de la sismicidad en Cuba.

Magnitud e Intensidad, ¿iguales o diferentes?

En algunos libros, informes, comunicados y reportes de prensa que hablan de los sismos, frecuentemente encontramos estas dos palabras. Muchos las confunden. Sin embargo, se usan para enunciar significados diferentes pero relacionados entre sí.

La magnitud se mide en la escala de Richter para sismos que oscilan en el intervalo de  2.0-6.9 en el sismógrafo y para terremotos de 7.0-32.0 se usa la escala sismológica de magnitud de momento. Se refiere al poder de ruptura y la energía liberada por un temblor de tierra y siempre es la misma aunque se mire desde dos puntos situados a distancias diferentes del epicentro. La magnitud no se da en grados.

Por otra parte, el cálculo de la intensidad ha variado en el tiempo, hasta que el italiano G. Mercalli hizo un compendio de todas las que existían en su época y surgió la escala Mercalli para medir los estragos que causa un sismo. Sus valores comprenden el intervalo de valores de I a XII. La intensidad sí varía en dependencia del punto en el que estés, pues mientras más cercano al epicentro esté el sitio afectado, más fuerte sentirá las sacudidas y mayores los destrozos. La intensidad se da en grados. Existen otras escalas para medir la intensidad de un terremoto, pues aún no se logra un estándar internacional para unirlas todas.

Es importante aclarar que en Cuba se usa la escala Medvédev-Sponheuer-Kárník (MSK) para calcular la intensidad de un temblor. La escala MSK es muy parecida a la Mercalli Modificada (MM) usada en Estados Unidos.

Historia

Según fuentes históricas, el primer sismo del que se tiene referencia en Cuba ocurrió en Bayamo en el año 1551, con una magnitud de 5.8 Richter y una intensidad de 8 grados MSK. El más fuerte registrado en Cuba según la página oficial del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS) fue de magnitud 7.6 en la escala de magnitud de momento con una intensidad de 9 grados en la escala Mercalli, y ocurrió en la antigua villa de Santiago de Cuba en 1766. A pesar de que la mayoría de los sismos perceptibles en Cuba se ubican en la zona oriental, han ocurrido algunos en sitios tan distantes como San Cristóbal, en la provincia de Artemisa y Remedios-Caibarién en Villa Clara.

Terremoto de 1766 en Santiago de Cuba

Este sismo es el más fuerte en cuanto a magnitud registrado en todo el archipiélago cubano. Causó numerosos estragos en Santiago de Cuba, destruyendo la mayoría de las edificaciones y dañando seriamente a la Catedral, el Convento de San Francisco, la Audiencia, y las viviendas se los santiagueros. Se estiman alrededor de 120 muertos y 600 heridos. El movimiento telúrico fue percibido en la Habana, a más de 900 km de distancia.

Terremoto de 1880 en San Cristóbal, Artemisa

Aunque no muy fuerte en cuanto a magnitud (6.0 Richter), si lo fue en cuanto a intensidad (8 MSK) y al nivel de daños provocado. La antigua cárcel del poblado, así como la mayoría de las viviendas y los centrales azucareros cercanos resultaron severamente dañados. Incluso en La Habana se reportaron algunos derrumbes producto de dicho temblor de tierra.

Terremoto de 1932 en Santiago de Cuba

Fue precedido por un pequeño temblor. En la madrugada del día tres de febrero comienza el terremoto principal, con magnitud 6.75 en la escala de Richter, echando abajo casas, comercios, escuelas, la Sala de Maternidad del Hospital Civil Saturnino Lora y edificios oficiales e iglesias. Los postes del tendido eléctrico y telefónico fueron derribados, ocasionando la afectación de dichos servicios a la población. Le sucedieron una serie de réplicas que aumentaron los destrozos del seísmo. Se estimaron unos 9 muertos y más de 200 heridos.

A lo largo del siglo XX siguieron ocurriendo terremotos más o menos fuertes. El último más poderoso sucedió en Cabo Cruz con una magnitud de 7.0 en la escala de magnitud de momento. Con respecto a la zona oriental, donde pueden ocurrir sismos mayores, estadísticamente se prevé un terremoto de magnitud 7 o más cada 80 años aproximadamente.

¿Tsunamis, son posibles?

Según la opinión de expertos, si es posible que Cuba sea afectada por tsunamis, aunque la probabilidad es baja para eventos autóctonos y no existen reportes históricos de anteriores afectaciones. Argullen que la posibilidad más plausible es que el evento sea “importado”, que ocurra un maremoto en otro lugar y las olas lleguen a la Isla. A pesar de la ausencia de registros, se conoce que luego del Gran Terremoto de Lisboa en 1755 se produjo oleaje en las costas orientales con olas de hasta 3 metros de altura.

Mejor preparados que desprevenidos

Aunque el número de muertos y heridos es pequeño si lo comparamos con otros países donde han ocurrido sismos de magnitudes similares, eso no quiere decir que se abandone toda precaución. La característica más negativa de un sismo es la impredectibilidad en el tiempo, nadie sabe donde, cuándo y cómo ocurrirá, ni su magnitud. Solo hay algunas señales que pueden tomarse en cuenta y no son muy confiables, tal es el caso del comportamiento de los animales, pequeños temblores previos, pozos que se secan sin razón aparente, resquebrajamientos de la corteza terrestre, ruidos sordos o cambios geomagnéticos en la zona que será afectada. Es bueno aclarar que esas posibles señales a veces ocurren minutos o segundos antes de que golpee el terremoto, por lo que la mejor preparación que existe es estar prevenido y saber qué hacer una vez que la tierra deja de temblar.

La situación completamente inusual que hace más de una semana está afectando al Oriente cubano así lo prueba. Según los expertos del CENAIS es más probable que no ocurra un gran terremoto luego de un enjambre de pequeños movimientos telúricos a que sí ocurra uno fuerte. Los santigueros han estado de sobresalto en sobresalto desde la madrugada del domingo 17 de enero cuando sintieron moverse el suelo bajo sus pies por primera vez. Hace 70 años que no tiembla fuerte en la región oriental. Si se toman como ciertas las estadísticas de que cada 80 ocurre un terremoto fuerte, entonces urge tomar todas las medidas necesarias para mitigar riesgos dado el poco tiempo con que se cuenta antes de llegar al límite. Aunque también es cierto que los números basados en hipótesis también fallan.

Infografía:

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Fotos: Tomadas de Internet

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