Cuando disentir es de sabios


Por: Lilian Cid Escalona

Suena el teléfono, es mi madre. Mi primera reacción es preguntar por sus padres, mis abuelos ya nonagenarios, pero mi progenitora no repara en la interrogante de siempre y me interpela…“yo no sé, la idea del Cuba Dice*  estará muy buena, pero yo creo que los directivos de las empresas y/o instituciones implicadas no se dan por aludidos….”

La proyección sorprende, porque mami no suele disentir, más bien, ha sido devota  de esa autocensura intrínseca que nos ha acompañado a través de los años.

Lo cierto es que las llamadas de atención sobre lo mal hecho no es signo característico de la cotidianidad de nuestro sistema informativo. La crítica objetiva ha estado –por mucho tiempo- en peligro de extinción, lo cual no solo afecta la imagen de los profesionales de la comunicación en Cuba, sino que ha servido para resquebrajar la imagen cubana de cara al mundo.

En la actualidad, los niveles de popularidad de los medios de comunicación oficiales de nuestro país, independientemente del formato en que se distribuyan, no son óptimos. Botón de muestra son los comentarios del público, ya sea en la calle o en los propios espacios, donde el reclamo sobre la poca profundidad en su discurso cuando se trata de asuntos relacionados con el tema Cuba es constante. Y es que la brecha entre la agenda temática que siguen y las inquietudes reales del pueblo persiste.

Es justo reconocer que en los últimos tiempos se ha incursionado con mayor frecuencia sobre los problemas de nuestra realidad cotidiana pero aun no es suficiente. En juego está el recuperar la confianza del público, el prestigio, y con ello, la credibilidad. Cierto es que el papel de los periodistas es opinar y reflexionar sobre lo mal hecho, que su campo de acción queda limitado, pero el poder de la palabra es una de las fuerzas hegemónicas en el universo y persistir, es una clave de éxito. Hay temas, como los debates en el entorno intelectual o los relacionados con posturas políticas que se ausentan mucho más. Sin ir demasiado lejos, por estos días crece “en las sombras” la discusión sobre la necesidad de una Ley de Cine. Se trata de un tópico que puede llegar a ser todo lo peliagudo que los intelectuales involucrados deseen, sin embargo, poco se ha dicho al respecto. Hacer mutis siempre termina por ampliar el perímetro de operaciones para quienes no nos quieren bien, y sus incursiones vuelven a poner a la prensa, nuestra prensa, en tela de juicio al quedar retratada como un espacio inundado de palabras que buscan enmendar situaciones.

Cada sociedad tiene sus conflictos, ¿por qué ocultar los nuestros? El silencio es una solución engañosa que solo nos ha llevado a describir un panorama nacional incongruente. Hemos desandado más de medio siglo lidiando con denuncias constantes a quienes se dedican a tergiversar la realidad del país en que vivimos. Ellos –“los enemigos”- relatan una Cuba cimentada en muchas de verdades a medias que, a menudo, contamos hacia dentro. En un intento de cortar por lo sano, terminar de quitarnos vendas y hablar sin tapujos de los problemas que nos atañen.

No se trata de airear todas y cada una de nuestras interioridades, sino de encontrar el balance justo para convertir nuestros medios en un reflejo fidedigno de Cuba y su gente.

Vivimos, se dice, en la era de la información y las comunicaciones, ¡no hay mejor momento para revolucionar los paradigmas de nuestra manera de decir! Es de sabios disentir con las prácticas actuales porque al exigir mayor transparencia estamos contribuyendo a salvar la esencia de nuestro sistema, ese que pondera al ser humano y sus necesidades. El contexto pide a gritos la metamorfosis más profunda en las “mentes maestras”. Urge revisar, y cambiar- como pedía Fidel, todo lo que deba ser cambiado. Desterrar la desidia y evolucionar sin temor, a fin de cuentas entre el cielo y la tierra no hay nada oculto. El mundo –advirtió Albert Einstein– es un lugar peligroso, pero no por quienes obran mal, sino por aquellos que miran y no hacen nada, y de estos últimos, vamos sobrados…

* Segmento especial que sale al aire por el Noticiero Nacional de Televisión (NTV) con el objetivo de informar, denunciar, investigar, exponer, buscar opiniones y analizar las dificultades que a diario afectan al pueblo

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4 comentarios en “Cuando disentir es de sabios

    • Hola Roberto, sugiero: “la metamorfosis más profunda en las “mentes maestras”. Urge revisar, y cambiar- como pedía Fidel, todo lo que deba ser cambiado. Desterrar la desidia y evolucionar sin temor, a fin de cuentas entre el cielo y la tierra no hay nada oculto”
      Estamos ante un necesario cambio de mentalidad. Toca a todos y cada uno de nosotros aportar en ello, pero sobre todo, atañe a aquellos que tienen la responsabilidad de decidir sobre las agendas temáticas de nuestros medios de comunicación.

      Saludos

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