Censura e irrespeto a la institucionalidad: Breve mirada a Venezuela y Argentina


capriles-venezuelaPor: Claudio Fernández Cabrera

Cuando se realizaron las elecciones parlamentarias en Venezuela, para muchos era sabido que se esperaba una victoria de la oposición agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). No se esperaba un triunfo con la magnitud que tuvo, el voto de la población venezolana se vió influenciado por meses de guerra económica, una constante campaña de desprestigio al gobierno de Nicolás Maduro, y una innegable corrupción e insuficiencias del gobierno bolivariano.

Desde el mismo día de la elección, se hizo manifiesto que un choque de trenes sucedería entre los nuevos diputados de la MUD y el ejecutivo. La decisión de Henry Ramos Allup de juramentar a tres diputados impugnados por el Tribunal Supremo de Justicia Venezolano mientras se investigan acusaciones hechas por el Gran Polo Patriótico sobre posible compra de votos y fraude, constituye un grave precedente para la institucionalidad de un país. Cada organismo del estado debe funcionar en armonía con los demás, y ninguno es autónomo de los demás poderes. A pesar de los continuos llamados del presidente de la bancada oficialista para que se cumpliera la medida orientada por el TSJ, la oposición ignoró la situación hasta que fueron declarados en desacato, y por lo tanto posibles de blanco de imputaciones criminales, los diputados impugnados, y de paso se declaró nula toda actividad que la Asamblea Legislativa hubiera tomado desde la juramentación de dichos diputados.

Ante la evidente presión interna y no encontrando una fórmula constitucional plausible para anular la decisión del máximo órgano de justicia venezolano, en sesión ordinaria de la Asamblea la oposición tuvo que ceder terreno y acatar la decisión judicial en su contra. Sin embargo, a pesar de todo, nombraron diputados suplentes, cometiendo otra ilegalidad, pues cuando un diputado elegido es impugnado por el Tribunal Supremo, pueden suceder dos cosas, la primera, que luego de la investigación los cargos en su contra sean sobreseídos y por lo tanto reinstaurados en sus puestos, y el segundo escenario es que sean probadas las acusaciones a las que se enfrentan, y por lo tanto sería necesario realizar elecciones nuevas en el estado Amazonas. En ningún momento el Congreso puede nombrar suplentes para dichos cargos.

Pero esa no ha sido la única medida polémica que ha tomado Henry Ramos desde que asumiera su flamante puesto. El acceso de los medios internacionales e independientes a las discusiones parlamentarias es bien visto por muchos, incluso por quien escribe, sin embargo, diputados de la oposición liderados por Allup querían reformar y coaccionar el actuar de la Asamblea Nacional Televisión (ANTV), en franca violación del derecho de libertad de expresión de sus trabajadores.

Sin embargo, el escenario relatado anteriormente no es único en Venezuela. Si nos trasladamos a la vecina Argentina, no solo encontraremos a un presidente que gobierna mediante decretos de urgencia y necesidad, sino que evita consultar al Congreso en sus decisiones. El enfrentamiento surge con la decisión de disolver la Agencia Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y la Agencia Federal de Tecnologías de la Información mediante decreto e ignorar la decisión de un juez de proteger dichas instituciones y la Ley de Medios. Sin embargo, se llevaron un gran chasco cuando en una decisión de dos jueces federales restauran a Martín Sabbatella al frente de la AFSCA, restauran en su totalidad la Ley de Medios y se disuelve el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), engendro que pretendía devolverle el poder al monopolio del Grupo Clarín.

mauricio y la derecha internacional

Otro tiro por la culata sucedió con el despido del periodista Víctor Hugo Morales de Radio Continental, que levantó una ola de protestas en las redes sociales, incluso fueron convocadas manifestaciones pacíficas para exigir la libertad de expresión y el cese de los despidos movidos por intereses políticos. Recordemos que Víctor Hugo es un periodista con 30 años de trayectoria, y que pecó de ingenuo cuando en una entrevista dudó de las intenciones de Mauricio Macri y su paquete de medidas de ajuste neoliberal. En ese momento Víctor afirmó que era imposible que un tijeretazo así pudiera llevarse a cabo de manera fulminante, porque iba contra toda lógica. Cuando comprendió el sinsentido de sus palabras, criticó abiertamente desde su programa La Mañana la decisión del macrismo de eliminar puestos de trabajo del sector público. Eso no solo le granjeó las antipatías del ejecutivo argentino, sino que fue despedido por supuestamente incumplir su contrato con Continental.

Las evidencias hablan por sí solas. Los que confía en gobiernos de derecha deben recordar que sus promesas electorales siempre son afines a la parte del electorado más pudiente económicamente, y cuando incorporan alguna con base social, es solo un espejismo para captar votantes. La derecha siempre ha sido enemiga de los puestos laborales del estado, de los pobres, de la prensa independiente que les critica y señala sus engaños y sobre todo, de aquellos rebeldes que no se dejan disciplinar y luchan por el respeto del pueblo.

América Latina debe abrir bien los ojos, pues su pasado neoliberal es suficientemente doloroso como para retroceder nuevamente hasta él. El neoliberalismo solo significa pobreza extrema, deuda externa impagable, hambre, represión y atraso en el desarrollo. No nos dejemos engañar por los cantos de sirenas de los heraldos de la derecha continental.

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