Las transformaciones económicas en Cuba: la visión externa (II)


MARIELPor: José Luis Rodríguez*/ Cubacontemporánea

Un aspecto que es tomado como premisa en el análisis de las transformaciones más recientes de la economía cubana por la mayoría de los autores, es el fracaso del modelo socialista de desarrollo y lo inevitable de la transición a una economía de mercado.

Al respecto se destacan investigadores como Richard E. Feinberg, ex funcionario del gobierno norteamericano, actual profesor de la Universidad de California en San Diego y Senior Fellow de Brookings Institution, uno de los principales tanques pensantes de Estados Unidos.

Este analista ha venido publicando sistemáticamente trabajos sobre la economía cubana, entre los que se destacan sus ensayos “Extendiendo la mano: la nueva economía de Cuba y la respuesta internacional” (Iniciativa para América Latina, Brookings Institution, Washington, noviembre de 2011) y “¿Aterrizaje suave en Cuba? Empresarios emergentes y clases medias” (Iniciativa para América Latina, Brookings Institution, Washington, noviembre 8 de 2013).

En el primero de estos trabajos, Feinberg defiende la tesis de que constituye una anomalía la no pertenencia de Cuba a organismos financieros internacionales como el FMI y el Banco Mundial, por lo que propone un programa de aproximaciones sucesivas para superar esa situación, tomando como ejemplo los casos de Nicaragua y Vietnam. Sin embargo, esta propuesta no parte de aceptar los cambios que Cuba se planteó en los Lineamientos de la Política Económica y Social, sobre los que el autor expresa que “las pautas están plagadas de contradicciones internas y siguen rindiendo culto a la planificación centralizada, pero las fracciones pro reforma fueron lo suficientemente fuertes para incluir un lenguaje que transformaría la cultura política y la ética social cubana si se lo interpretara y actuara en consecuencia”.

Claramente sale a relucir que la transición al capitalismo es a fin de cuentas lo determinante y para ello se cifran esperanzas en lo que Feinberg denomina como “las fracciones pro reforma”.

Adicionalmente, faltaría por demostrar que es posible ingresar al FMI y sostener un programa de desarrollo como al que Cuba aspira, especialmente si se tiene en cuenta el papel que ha jugado este organismo en la aplicación de las recetas neoliberales a toda costa, tal y como se refleja en estos momentos en su posición frente al actual gobierno de Grecia.

Acerca de este supuesto papel positivo del FMI, bastaría con examinar su desempeño en la transición al capitalismo en Europa Oriental y la antigua URSS, cuestión abordada muy seriamente por la investigadora del Banco Interamericano de Desarrollo Emily Morris en el artículo “Unexpected Cuba” publicado en New Left Review Nº 88, Julio-Agosto 2014.

En este trabajo no solamente se contrastan críticamente los elementos esenciales de la política económica cubana con la aplicada en los países europeos ex socialistas, sino que se incluye una valoración crítica de los enfoques de la cubanología al respecto, lo cual es un valor añadido muy interesante para el análisis.

Un analista que trabaja los temas de la economía cubana desde la década de 1970 es el profesor de la Universidad de Carleton Archibald Ritter. Autor de uno de los pocos libros sobre la estrategia de desarrollo de Cuba (The Economic Development of Revolutionary Cuba: Strategy and Performance, Praeger, New York, 1974), ha incursionado con una visión crítica en distintos aspectos del desempeño económico del país, dedicándole especial atención en los últimos años al desarrollo del sector privado. En este sentido, Ritter publicó junto a Ted Henken el libro Entreprenurial Cuba: The Changing Policy Landscape, que vio la luz en 2014, que aborda desde diferentes ángulos la temática del llamado sector no estatal.

Al igual que otros textos, en este libro se examinan las insuficiencias para el desarrollo sin límites de la propiedad privada y cooperativa, por lo que se deja establecido que solo en una economía de mercado pueden evaluarse sus verdaderas potencialidades, con lo que evidentemente se niega la posibilidad de su desarrollo en los límites que supone una economía socialista.

Finalmente, vale la pena destacar otro trabajo previo al escenario actual de posibles relaciones con Estados Unidos. Este es el caso del ensayo de Gary Clyde Hufbauer, Barbara Kotschwar y Cathleen Cimino “Economic Normalization with Cuba. A Roadmap for US Policymakers” (Policy Analysis Nº 103, Peterson Institute for International Economy, 2014).

Siguiendo la línea de otros autores, en este análisis se propone para Cuba un curso de transición a una economía de mercado siguiendo el modelo de Europa Oriental a través de diferentes pasos, que incluyen la apertura del mercado de Estados Unidos y el ingreso a los organismos del sistema financiero internacional, es decir, al FMI, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo.

* El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s