Comprometerse con Cuba para romper el bloqueo


williams3Por: Dalia González Delgado/Progreso Semanal

Después del 17 de diciembre muchos se han montado en una ola de cambios que parece indetenible. En Estados Unidos, políticos, líderes empresariales y organizaciones están presionando como pueden para acercar cada vez más las dos orillas del Estrecho de la Florida.

Ese es el objetivo de Engage Cuba, un prometedor lobby con sede en Washington DC. Su presidente, James Williams, accedió a responder –vía correo electrónico– algunas preguntas para Progreso Semanal.

¿Cómo nació la idea de Engage Cuba?

Dos años antes de fundar Engage Cuba yo trabajaba como asesor de un grupo de filántropos dedicados a cambiar el estado de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Hicimos campaña con el objetivo de presionar al poder ejecutivo para que realizara alguna acción en ese sentido, como la que vimos el 17 de diciembre, cuando el Presidente anunció que su administración restablecería las relaciones diplomáticas con la Isla, expandiría las posibilidades de viajes, y autorizaría cierto grado de intercambio comercial, entre otras cosas.

Durante esos dos años detrás de la escena realizamos encuestas, financiamos anuncios, y apoyamos organizaciones que compartían nuestra meta de modificar esa política de Guerra Fría de Estados Unidos hacia Cuba. Encontramos durante ese período que la mayoría de los norteamericanos, incluidos los cubanoamericanos, se oponen al embargo y apoyan los viajes a la Isla.

El anuncio del Presidente fue un primer paso importante, pero ahora el Congreso tiene que actuar. Engage Cuba planea aprovechar el impulso irreversible provocado por el 17 de diciembre, instando a los legisladores a poner fin a una política de medio siglo que ha demostrado ser ineficaz y anticuada.

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¿Cómo planea Engage Cuba trabajar con el Congreso para impulsar un cambio de política?

Hemos conservado importantes lobbistas, con el objetivo de levantar la prohibición de viajes y ampliar el comercio entre nuestros países. Como funcionarios electos, los miembros del Congreso tienen la responsabilidad de representar a la opinión pública; y en el caso de la política de Estados Unidos hacia Cuba el consenso está claro entre el pueblo estadounidense: el 72 % de los votantes registrados consideran que expandir los viajes, el comercio y las relaciones diplomáticas producirá mejores resultados que el aislamiento.

Para garantizar que esas opiniones sean escuchadas en el Congreso, Engage Cuba movilizará líderes empresariales, también apuntaremos a los medios de comunicación locales, nacionales e internacionales, y proporcionaremos datos que pongan de relieve los beneficios de eliminar las restricciones al comercio y los viajes.

Somos conscientes de las disfunciones que actualmente plagan al Congreso, sin importar el tema. No obstante, confiamos en que un mensaje colectivo y consistente de una coalición de empresas y ONGs mostrará que lo mejor para los intereses tanto de los estadounidenses como de los cubanos es poner fin al embargo.

Después del 17 de diciembre se han presentado en el Congreso varios proyectos de ley sobre Cuba. Dos de ellos son particularmente importantes: el primero propone eliminar todas las prohibiciones de viajes, y el segundo levantar algunas de las restricciones del bloqueo referidas al comercio.

¿Usted cree que hay alguna posibilidad de que sean aprobados en un futuro cercano?

Tenemos confianza en el impulso que hay sobre el levantamiento de las restricciones a los viajes. Las estadísticas hablan por sí solas. Solo en los últimos cinco meses una cifra récord de norteamericanos ha visitado Cuba, con un incremento del 36 % entre enero y mayo. Los estadounidenses han dejado claro su deseo y los legisladores están tomando nota de eso.

Por otra parte, empresas de una amplia variedad de sectores –agricultura, salud, telecomunicaciones, construcción, industria farmacéutica– han expresado gran interés en las oportunidades en Cuba.

Por ejemplo, los grupos agrícolas entienden que Cuba importa el 80% de sus alimentos. Se estima que los beneficios económicos de la apertura del comercio podrían alcanzar los 6 mil millones de dólares y crearían miles de puestos de trabajo en Estados Unidos.

Además, las principales empresas de la construcción del país han realizado declaraciones de apoyo al fin del embargo. Caterpillar, una empresa de manufactura y construcción, dijo: “El compromiso, en lugar de aislamiento, puede proporcionar un fuerte incentivo para el cambio, en beneficio de estadounidenses y cubanos”.

Ciertamente, la expansión del comercio entre nuestros países será beneficiosa para los ciudadanos de ambos lados del Estrecho de la Florida. Tenemos fe en que el apoyo colectivo de las industrias empujará a los legisladores a abrir vías para el comercio.

¿Cuán difícil cree que sea eliminar completamente el bloqueo?

No somos ingenuos sobre los desafíos para levantar todo el marco del embargo. Pero cuando nos fijamos en el ritmo del cambio en este tema, estamos de todo corazón optimistas. El embargo ha estado en vigor durante cinco décadas, y en solo cinco meses ya hemos dado pasos significativos hacia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, el relajamiento de las restricciones de viaje y la eliminación de Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo. El viento está a nuestro favor. Los lazos entre nuestros países son históricos, y los beneficios son demasiado evidentes como para permitir que una vieja política determine nuestro futuro.

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