Revisando la estadística económica de 2014 (II)


Barcos en el marielPor: José Luis Rodríguez*/Cubacontemporánea

Como se destacó anteriormente en otros trabajos, durante el pasado año la economía cubana resultó afectada por tres factores: escasez de divisas, factores climáticos y deficiencias en la gestión económica.

El magro crecimiento del 1,3% logrado fue el resultado de diversas dinámicas en la actividad económica de los distintos sectores que inciden en el Producto Interno Bruto (PIB).

En tal sentido, la agricultura resultó afectada por una fuerte sequía que incidió en el arroz y la caña, entre otros cultivos. No obstante, se obtuvo un incremento de 2% en el valor agregado agrícola, aunque la cifra resulta inferior al 4,7% logrado en 2013.

Entre las principales producciones se destaca el crecimiento de 12% en las viandas, con un desempeño destacable del 45% en la malanga, que compensa parcialmente la reducción en la producción de papas a partir de la ausencia de recursos para importar el paquete tecnológico que este último cultivo supone.

También crecieron 3,8% las hortalizas y 1,5% los frijoles, en tanto se reducía en 14,3% la producción de arroz y bajaba 42% la producción de cítricos, afectada desde hace varios años por plagas y otras dificultades. En la ganadería se mantuvo aproximadamente al mismo nivel la producción de leche, pero descendió 3,7% la de huevos -presumiblemente por dificultades con el pienso importado-, mientras que la captura pesquera aumentaba 1,9%.

El sector industrial no azucarero, que presenta un mayor nivel de dependencia en cuanto a las importaciones, registró una caída de 3,6%. No obstante, algunas ramas de aseguramiento del sector agropecuario registraron incrementos, tales como la producción de fertilizantes (47%) y la de piensos (10,8%). Creció también la fabricación de tejidos, en 29,7%, y entre los alimentos industrializados aumentaron la carne de cerdo en bandas (8,8%), la leche evaporada (10,8%) y el arroz elaborado (3,8%). A partir de esta contracción en el sector, se prevé recuperar el ritmo con un crecimiento de 11,2% en la industria durante el presente año.

Por su parte, la industria azucarera -que enfrenta una fuerte descapitalización- continuó su gradual recuperación luego de la caída registrada en 2010, cuando la zafra descendió a 1,1 millones de toneladas solamente. En el pasado año se obtuvo un crecimiento de 4,2%, aunque el plan de la zafra se cumplió solo al 88%, tras fabricarse alrededor de 1,6 millones de toneladas de azúcar. Para la presente cosecha se ha previsto un crecimiento de 20%, lo que llevaría la zafra a 1,9 millones de toneladas de crudo, aunque con precios que muestran una tendencia a la baja.

El otro sector que se vio afectado en 2014 fue el de la construcción, que descendió 2,3%, con caídas en la producción de cemento (-4,8%), barras de acero (-2,3%) y también en techos metálicos y de asbesto cemento. Por otro lado, la construcción de viviendas se mantuvo en una cifra similar a la de 2013, pero que no recupera el descenso en el ritmo de fabricación, que está 21,4% por debajo del promedio de los últimos cinco años.

En la infraestructura hay un ligero crecimiento en la generación de electricidad, gas y agua. Se mantuvo una estructura de generación con 60,6% en las termoeléctricas y 20% en los grupos electrógenos. También el consumo eléctrico continuó descendiendo en el sector estatal (-0,8%), pero creció 3,5% en el residencial, aunque las cifras de este último cubren actividades productivas y de servicios del sector privado y cooperativo de la población que deben ser segregadas para tener una visión más precisa de lo que es el consumo no productivo.

Aparte de los ya mencionados, los sectores que muestran un mejor desempeño en términos de crecimiento del valor agregado son el comercio, que crece 3,2%, con un incremento del 2% en la circulación mercantil minorista de bienes; hoteles y restaurantes (+3,1%), y servicios empresariales e inmobiliarias (+4,9%).

Los resultados económicos del pasado año pusieron de manifiesto claramente que el país debe trabajar para reducir los adeudos externos, logrando -a su vez- los flujos de recursos indispensables para asegurar la importación requerida con vistas a satisfacer la producción basada en la actual estructura económica del país.

En este sentido, el reforzamiento de una política financiera externa más proactiva en el 2015, favorecida por un escenario de normalización de relaciones con Estados Unidos -que impacta favorablemente en las relaciones económicas externas-, debe asegurar el impulso al turismo, el acceso a nuevas facilidades crediticias externas y la inversión extranjera, que resultan elementos claves para lograr el inicio de tasas de crecimiento mínimas de 4 a 5% que aseguren una senda de desarrollo sostenible a corto plazo.

* El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial

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