Las relaciones económicas entre cuba y EEUU en un nuevo escenario (III)


6D09479C-0291-4230-8F81-22D3B7F2F96B_cx0_cy10_cw0_mw1024_s_n_r1Por: José Luis Rodríguez*/Cubacontemporánea

Uno de los temas que más atención ha recibido después del 17 de diciembre de 2014 es el referido a los viajes a Cuba por parte de residentes en EE.UU. Incluso ya existe una iniciativa en el Senado (la S-299) que defiende la libertad de viajar a nuestro país.

Un primer elemento que se incluye en el debate actual es el referido a cuál sería el número de visitantes que vendrían a Cuba, una vez que se produzca en Estados Unidos la autorización de viajes con motivos turísticos. Algunos estimados calculan un incremento de entre dos y cuatro millones de personas al año, aunque el especialista Ricardo Machado mencionó en una entrevista reciente una cifra entre 800 mil y 1,5 millones de turistas norteamericanos en un primer momento, con una estabilización posterior en 500 mil visitantes anuales, lo que parece más razonable.

Estas cifras resultan significativas si se tiene en cuenta que el pasado año arribaron al país 91 400 ciudadanos estadounidenses, a lo que habría que añadir 386 367 cubano-americanos, cifra que podrá seguir creciendo en los próximos años también.

Considerando la proyección más baja -aunque un cálculo preciso requeriría de otras informaciones-, si se parte de un gasto por turista/día similar al actual, se obtendría un ingreso bruto adicional estimado de entre 750 y 1 400 millones de dólares anuales.

Al evaluar este incremento habría que tener en cuenta también la capacidad de alojamiento disponible. En tal sentido, la información disponible muestra que el país contaba en 2014 con 60 440 habitaciones para el turismo internacional y se estima que en 2016 alcanzarán 74 130.

No obstante, un problema a considerar es que -según estiman los especialistas- los norteamericanos que visiten Cuba probablemente se caractericen por preferir el llamado turismo de ciudad, y hoy las ciudades representan solo el 22,8% de las capacidades hoteleras, mientras que el 71,7% está en sitios de sol y playa.

Otras modalidades que pudieran resultar igualmente atractivas serían el turismo de salud, pero dispone únicamente del 1,6% de las habitaciones hoteleras, y el turismo de naturaleza, con el 2,2%.

Debe tomarse en cuenta que se trata de un turismo que aprecia una mayor calidad en los servicios, y que en él tendrá un peso importante el turismo de la tercera edad y de larga estancia junto al turismo de salud. De este modo, Cuba tendría que incrementar a corto plazo sus capacidades en los destinos más buscados por los nuevos visitantes, lo cual implicaría modificar también la cartera de oportunidad de negocios de la inversión extranjera, que continúa centrada en áreas de sol y playa.

Un factor que pudiera brindar cierto nivel de flexibilidad para el manejo de las nuevas inversiones es la capacidad de renta del sector privado -que ya alcanza más de 18 800 habitaciones-, pero el mismo también tendría que adecuarse a las características de una demanda con un nivel de exigencia mucho más alto.

Otro elemento a tomar en cuenta en el nivel de calidad del turismo que se oferte es la preparación del personal, que deberá operar con un mayor nivel de personalización y flexibilidad en los servicios, lo cual requerirá capacitación para conocer los polos caribeños más frecuentados por los norteamericanos, así como un estudio más profundo del mercado y sus tendencias en los próximos años, incluyendo la competencia de polos como Jamaica, Cancún, República Dominicana y el propio estado de la Florida.

Finalmente, habrá que considerar las condiciones para ampliar el turismo de cruceros, que en estos momentos cuenta con un lobby que presiona a diferentes instancias del gobierno norteamericano para contar con la posibilidad de incluir visitas a Cuba en sus itinerarios, lo cual ofrece beneficios inmediatos sin costos apreciables.

En lo inmediato -tal y como ya se ha planteado- cabe esperar un crecimiento en el número de visitantes de acuerdo con las categorías ya autorizadas por el gobierno norteamericano para viajar a Cuba, lo cual demanda ajustes inmediatos en la política del sector.

Todo lo que se haga en función de incrementar la capacidad de absorción del turismo norteamericano también beneficiará la captación de turistas de otros mercados. Para ello se cuenta con un período de tiempo limitado que debemos aprovechar eficientemente.

*El autor es asesor del Centro de Estudios de la Economía Mundial

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s