Las relaciones económicas entre Cuba y EEUU en un nuevo escenario (II)


Turistas en cubaPor: José Luis Rodríguez*/Cubacomtemporánea

Un elemento que ha venido desarrollándose a lo largo de muchos años -no sin enfrentar obstáculos importantes en diferentes etapas- es el de los viajes a Cuba de ciudadanos residentes en Estados Unidos.

Partiendo de que el turismo como tal está prohibido como modalidad de visita a Cuba, medida que forma parte de la ya citada Ley de Reforma a las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones del año 2000, el gobierno norteamericano ha establecido 12 tipos de motivos factibles para viajar a nuestro país que -hasta el 17 de diciembre de 2014- requerían en muchos casos licencias específicas para efectuarse.

Estas categorías de viaje incluyen las visitas de carácter familiar que fueron limitadas durante la administración de George Bush y que resultaron nuevamente ampliadas por Barack Obama en 2009. Mediante esta modalidad han viajado a Cuba los cubanoamericanos en una cuantía que pasó de 163 106 personas en 2006 a 386 367 en 2014, para un crecimiento de 2,4 veces. Por otro lado, bajo las otras 11 categorías de viaje autorizables viajaron a Cuba 36 808 norteamericanos en 2006 y 91 400 el pasado año, para un crecimiento de 2,5 veces.

A partir de las decisiones adoptadas por el gobierno de Estados Unidos el 17 de diciembre del pasado año pueden valorarse algunos impactos a corto plazo en Cuba, parte de los cuales se comienzan a registrar ya en 2015.

En primer lugar, se autorizó elevar el nivel oficial de las remesas de 2 000 USD al año por persona a 8 000 USD. Sobre este tema la estimación oficial anunciada en la Asamblea Nacional del pasado diciembre ubicaba los envíos en unos 1 500 millones de dólares para el presente año, pero cabe esperar una cifra superior.

Al respecto, vale la pena recordar que las estadísticas de las remesas se basan en cifras estimadas, tomando en cuenta que la mayoría no se realizan institucionalmente sino de persona a persona. Esta peculiaridad ha hecho que exista un notable nivel de especulación acerca de su cuantía y su impacto en la sociedad cubana.

Existen estimados elaborados en Miami que tienden a incluir en la cifra de remesas todo tipo de envío a Cuba, desde los paquetes de medicinas hasta las tarjetas para la recarga de teléfonos celulares, lo cual eleva las mismas significativamente. No obstante, especialistas como Manuel Orozco, de Diálogo Interamericano, han trabajado durante años el tema y ofrecen valoraciones más razonables al coincidir en que se debe producir un incremento de las remesas monetarias a Cuba en este año. De este modo, puede asumirse que su cuantía va a ser superior a los 1 500 millones de dólares, aunque no cabe esperar un incremento que vaya más allá de 200 o 300 millones en 2015.

También resulta interesante destacar que -según estudios realizados por Orozco y otros especialistas- se ha estimado que el impacto de las remesas cubre alrededor del 25% de la población cubana y que alrededor del 50% de su valor en los últimos años se considera capital de trabajo del sector privado y cooperativo en Cuba, dato que se refuerza al saber que solo el 2% de los créditos a la población que otorga la banca cubana ha sido solicitado por los trabajadores por cuenta propia.

En cuanto a los viajes de residentes en EEUU a Cuba, cabe esperar un aumento ya en el presente año dada la extensión de las licencias generales y mayor flexibilidad para viajar, así como la posibilidad del uso de tarjetas de crédito en Cuba, medida aún por implementar en la práctica.

De las 12 categorías de viajeros autorizados -dejando aparte las visitas por motivos familiares-, se espera que aumenten especialmente las visitas académicas y de negocios.

El volumen de este crecimiento puede estimarse partiendo de cálculos del especialista Antonio Díaz, de la Facultad de Turismo de la Universidad de La Habana, quien considera un aumento de 50 000 visitantes en el año, lo cual puede reportar ingresos brutos de entre 50 y 100 millones de dólares para el país. Otros estimados manejan cifras muy superiores, pero no hay elementos suficientes para considerarlos.
En todo caso este -que resultará el impacto de mayor significación a corto plazo de las decisiones adoptadas- merece un análisis más detallado.

*El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial

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