Cuba: desempeño económico en 2014 y proyecciones para 2015 (IV)


Fihav 14Por: José Luis Rodríguez/Cubacontemporánea

En las entregas anteriores apuntábamos que el crecimiento previsto de la economía en el presente año se apoya en un fuerte incremento del financiamiento disponible para expandir las importaciones indispensables, lo que, unido a un aumento de la inversión extranjera, en un contexto de nuevas perspectivas en las relaciones con Estados Unidos, debe crear condiciones para asegurar un crecimiento del PIB superior al 4%.

El crecimiento previsto se apoya en una expansión de las inversiones en torno a 28%, cifra que supone un aumento de unos 1 631 millones de pesos, lo que a su vez demanda un mayor nivel de eficiencia en el uso de los recursos, a partir de una secuencia estable de los suministros y un cumplimiento riguroso de los cronogramas de ejecución. Esto no es un esfuerzo menor si se tiene en cuenta que los crecimientos alcanzados en los dos últimos años fueron del orden de 7%, a lo que se añade la presencia seguramente superior de los inversionistas foráneos que deberán recibir mayor atención.

Por otro lado, la expansión prevista en el plan demanda un incremento notable de la productividad del trabajo. También aquí el salto será significativo, tomando en consideración que se espera un crecimiento de 7,9% para 2015, mientras que los ritmos alcanzados en los últimos años han estado sobre 2%, con un crecimiento de 7,5% en el salario medio, básicamente en el sector empresarial, a diferencia de 2014, cuando tuvo una gran incidencia el aumento de salarios en el sector de la salud.

También deberá mejorar la eficiencia, con una reducción de la intensidad energética en torno a 1,6%.

En cuanto a los incrementos sectoriales del nuevo valor creado, destaca –en primer lugar– el crecimiento industrial planificado de 11,8% luego de la desaceleración sufrida desde 2012 y la contracción registrada el pasado año. En tal sentido, resulta estratégico que la manufactura aumente su peso en la creación del PIB desde el 15% actual a entre 20 y 25% en el futuro no lejano, para lograr avanzar en la sustitución de importaciones.

En el sector industrial también resulta significativo el crecimiento previsto en la industria azucarera, de 22% en esta zafra.

En la agricultura deberá lograrse un aumento de 4,1%, con un crecimiento destacable de la producción arrocera que llegaría a 377,2 mil toneladas, aún lejos del consumo nacional, que se ubica en torno a unas 800 mil toneladas anuales. El incremento global previsto no se reflejará en una disminución de la factura de importación de alimentos, que se prevé llegue a unos 2 250 millones de dólares –para un aumento de 7% sobre 2014–, en lo que inciden fuertemente los altos costos que debe pagar el país, incluyendo los gastos por concepto de seguro y el flete.

Otros sectores que muestran crecimientos de importancia son las construcciones (15,1%); el comercio (8,1%), incluyendo un aumento de 55% en el mayorista y un incremento de 4% en la circulación mercantil minorista, y la actividad de hoteles y restaurantes (7,6%).

A partir de las condiciones de financiamiento externo ya analizadas, se espera un crecimiento de 5% en las exportaciones de bienes y servicios, para lograr un estimado de 18 464 millones de dólares, que incluyen unos 515 millones de derivados del petróleo.

Por su parte, las importaciones deben aumentar 13,3% este año para totalizar unos 17 086 millones de dólares, dentro de lo cual se estiman los ya mencionados 2 250 millones por concepto de alimentos y alrededor de 4 300 en combustibles, aunque esta última cifra puede sufrir reducciones si continúa disminuyendo el precio del petróleo. De este modo, se espera contar con un saldo comercial positivo de 1 378 millones de dólares y un saldo de cuenta corriente prácticamente equilibrado.

Un último aspecto que se debe considerar es el posible impacto económico de las perspectivas que se abren en la relación con los Estados Unidos. No se espera un levantamiento del bloqueo de forma inmediata, tomando en cuenta que esa decisión descansa en el Congreso y no depende –en lo esencial– de una decisión presidencial. Adicionalmente, es previsible una fuerte oposición del segmento más reaccionario que actúa en los medios políticos de ese país, incluyendo los representantes de la extrema derecha de origen cubano.

No obstante, las acciones ejecutivas ya adoptadas por el presidente Obama deben producir algunos impactos económicos, entre los que cabe destacar los siguientes:

  • El incremento en la cifra trimestral de remesas personales autorizadas, que se elevan de 500 a 2 mil dólares trimestrales, permite prever un aumento de estas durante este año.
  • En las 12 categorías de viajes autorizadas a Cuba se flexibilizan –entre las más importantes– aquellas que corresponden a misiones de negocios y visitas académicas, las que, sumadas a las de visitas familiares de cubanoamericanos, pueden elevar la cifra de 386 367 visitantes en 2014 a una cantidad que rondaría el millón en el 2015.
  • Los viajeros de Estados Unidos pueden introducir a través de las aduanas hasta 400 dólares de productos cubanos como souvenirs, de ellos 100 dólares en tabacos y ron.
  • Se creó un lobby para impulsar las exportaciones de productos agrícolas a Cuba (Coalición Agrícola de Estados Unidos para Cuba), en estos momentos bajo las licencias específicas previstas por la legislación norteamericana, que no rompen el bloqueo. También se autorizan exportaciones de un grupo de bienes, específicamente dirigidos a promover el sector privado en Cuba.
  • Finalmente, las acciones emprendidas por el gobierno de Barack Obama, y la expectativa de un levantamiento del bloqueo económico en un futuro, han impulsado nuevas iniciativas de negocios por empresarios de otros países ya presentes en Cuba, en lo que puede calificarse como una suerte de “efecto demostración” de la nueva situación creada.

El año 2015 comienza así con una serie de expectativas favorables para lograr un mejor desempeño económico en el país. No obstante, será determinante en ese propósito la elevación de la productividad del trabajo y la eficiencia económica interna, en un contexto en que, si bien mejora el clima de relaciones con Estados Unidos, estos no renuncian a su política dirigida a cambiar el régimen político en Cuba, y aún permanece el bloqueo económico sin modificaciones definitivas.

Ello plantea ciertamente la necesidad de adaptar la estrategia para continuar defendiendo el derecho al desarrollo del país, preservando su independencia y soberanía nacional en condiciones de nuevos desafíos y complejidades.

*El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

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