La cosa, pensándolo bien…


SAM_0163Por: Dazra Novak/Cubacontemporánea

¿Cómo está la cosa? –pregunta mi letra y es curioso cómo, sin talento alguno para la adivinación, sé que todo el mundo sabe de qué estamos hablando. Cada quien responde para sus adentros y hasta dialoga conmigo: para qué preguntas si la cosa está que arde, cada cual luchando lo suyo, esperando a que la cosa se resuelva, deseando que, por fin, la cosa cambie…

Algo que es todo y no se sabe muy bien qué es… ¿será algo así como el Aleph, el todo-incluido-del-universo en su versión cubana? Fíjense si es algo a nivel nacional que no todos los cubanos saben lo que es el Aleph –de Jorge Luis Borges–, pero eso sí, en Cuba todo el mundo sabe lo que es “la cosa”.

Algo que no se sabe bien, a lo mejor sí y a lo mejor no –mafaldea mi letra–, quizás para ese año que viene después del 17, día de San Lázaro en que…

La cosa mía, claro está, no es igual a la cosa tuya. Por eso cuando sabemos que fulanita se peleó de fulanito(a), nada más verla le preguntamos ¿y, mejora la cosa? No hace falta abundar en detalles. Cuando alguien sigue esperando por aquel permiso, pasaje, papeles de permuta, turno, medicina, le acompañamos en su indignación con la enigmática frase ¿todavía?, pero ¡qué cosa tan fuerte, tú!

Porque-está-más-que-demostrado-que-la-cosa-en-Cuba-tiene-su-cosa-con-el-tiempo.

Yo sé, sé que cuando los que están cerca de mí me preguntan ¿cómo va la cosa? en realidad lo que quieren decir es, ¿de qué vas a escribir ahora? Sé que la cosa no está fácil de ganar, pero cuando intentan que yo escriba de otra cosa, se los pongo muy claro: si me presionan mucho, ahí mismo se jode la cosa.

Así nombró su blog Julio César Guanche, ensayista y politólogo cubano, La cosa. Así cantaron los Van Van como algo sobreentendido, ¿qué cosa?, ¡que cosa la costurera! Así veo que hay un documental de Juan Carlos Travieso titulado ¿Qué cosa es la Cosa?, pero como Internet en Cuba tiene su cosa, no puedo verlo. Así bromeaba en clases mi profesor (intraducible chiste que ningún francés entendería en toda su magnitud), para saber si estábamos incorporando la gramática del asunto ça va la chose?

¿Nunca se han visto desarmados ante la gran tarea de explicarle a un extranjero qué cosa es “la cosa” para un cubano?

El baile del cubano tiene la cosa (sexual), como el malecón tiene la cosa (romántica), tanto como nuestra realidad toda tiene la cosa (política) y la esperanza general tiene la cosa (económica). Así, cada hogar cubano tiene su cosa (particular), la cosa (su lucha). Y por lo general la mujer que reparte carterazos en el malecón o en el cine o en el parque es porque el hombre andaba con su cosa (afuera).

Pero da la casualidad de que también existe, en efecto, la cosa nuestra. Esa que compartimos sin saberlo siquiera ante la respuesta de algún funcionario que justifica lavándose las manos como Pilatos, “así es la cosa”. A lo mejor por eso Félix B. Caignet la incluyó en esa canción, “El ratoncito Miguel”, que canta Liuba María Hevia y con la que Diego bromea en la película Fresa y chocolate: la cosa está, que horripila y mete miedo de verdad.

“¡La cosa está mala pero no tanto!”, gritaba a viva voz un carretillero que vendía viandas y vegetales en mi barrio, hace unos días. Llevándome a pensar que, después de todo, la cosa también depende de cómo se la mire, de cómo se la aborde, de cómo se la supere. Por eso insisto en preguntarte hoy, de esta, nuestra Cuba contemporánea: ¿Cómo está la cosa? Ya sabes, la cosa… la tuya.

2 comentarios en “La cosa, pensándolo bien…

  1. Veo lo mismo que tu, con el aditamento que miro desde una provincia y no desde la “capital de todos los cubanos” en la cual se puede residir solo mediante el “trafico de direcciones”. Veo basura en las esquinas, también, gente que camina indolente por las calles, ignorando las aceras y obligando a choferes a malabares para no atropellarlos. Veo vendedores ambulantes, carretilleros, puestos y cuanta variante ingenie el ingenio insuperable de los cubanos, veo precios que cada día ascienden más allá…veo burócratas que entorpecen y funcionarios que se corrompen…
    veo también trabajadores, estudiantes, médicos, maestros, profesionales, gente común que sale cada día a dar lo mejor de si para que Cuba avance, en medio del Bloqueo de los yanquis, y de los “cuentapropistas” que justifican elevados precios con dificultades en el acceso a materias primas y materiales.
    Veo un pueblo que se sacude la inercia, la corrupción de funcionarios y directivos que olvidaron la ética, veo futuro en cada pionero, estudiante de secundaria y de pre. Veo éxitos en campesinos que producen doblados sobre el surco, a pesar de la plaga de intermediarios que se enriquecen en lo que llega la vianda desde el campo al mostrador.
    Veo, en fin, veo a Cuba en un paisaje de muchos colores y muchas opiniones. Veo, Revolución, con todos y para todos, veo llegar a la meta arrastrando a los desviados, caídos y equivocados.

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