Cuba y el nuevo mundo que se nos viene


cuba1-eeuu-685x342Por: Dr. Oscar Julián Villar Barroso* (@villaroj)

Lo ocurrido el pasado 17 de diciembre de 2014 ha tenido disímiles interpretaciones, miles de reacciones pero tiene una sola lectura: Que el proyecto imperial hegemónico judeo-cristiano impuesto al mundo por Occidente se desmorona y en su temblequeo puede recurrir a lo racional y a lo irracional.

Lo racional es que Estados Unidos, por primera vez en más de 200 años decida tratar a un pequeño adversario, nuestra isla irredenta, como un sujeto similar del derecho internacional y recurra a la negociación y al diálogo con sus representantes para buscar soluciones a sus problemas bilaterales. Lo irracional es que a pesar de sus dificultades pretenda utilizar esa posibilidad para, por otras vías, tratar de doblegar la resistencia de un pueblo que se ha ganado un lugar de prestigio en el mundo.

Esto no es casual, no se puede desconocer que Estados Unidos, desde su misma creación, ha sido un sujeto que nunca se ha regido por principios, sino por intereses, y aún así, por unos intereses muy circunscritos y restringidos: Los intereses de la clase pudiente, que en la actualidad es representada por la corporatocracia transnacional, que es la misma que detenta el poder en ese país desde hace más de 200 años. De tal manera no se puede soslayar, que la política de la Casa Blanca ha sido siempre, y hoy más todavía, de una hipocresía alarmante.

No obstante a lo anterior, podemos asegurar que el 2014 concluyó con cambios muy importantes en la geopolítica global y la dinámica con que se ha iniciado el 2015 indica una tendencia a su agudización. El choque entre los Atlantistas (EEUU y la OTAN) y los Continentalistas (BRICS; ALBA y UNASUR), que fue muy fuerte en 2014 pudiera ganar en intensidad en el 2015 y no se puede olvidar que en el bloque anti hegemónico a Occidente Cuba tiene a sus socios más importantes (Venezuela; Ecuador; Nicaragua; Brasil; Argentina; Rusia y China), por solo mencionar a los más cercanos y dos de ellos, Venezuela y Rusia, están enfrentando bloqueos y guerras económicas desde el bloque de la OTAN, lo que llevará a Cuba a tomar parte en solidaridad con sus amigos y ya se sabe como reacciona Washington ante este tipo de posicionamientos.

La ofensiva de Washington contra esos países es un hecho, Barack Obama, al día siguiente de proclamar el inicio del proceso de restablecimiento de relaciones contra nuestro país arremetió en su ataque contra la República Bolivariana promulgando un proyecto de ley, que fue impulsado nada menos que por el Senador Bob Menéndez, un representante de la mafia miamera, que establece sanciones económicas a Venezuela y castigo para un grupo de políticos y militares venezolanos a los que asume como “responsables por violaciones de los derechos humanos en contra de los pacíficos  manifestantes antigubernamentales” que entre Febrero y Abril del 2014 tomaron las calles y mediante las conocidas guarimbas, que no eran otra cosa que violentas manifestaciones, exigían la renuncia del presidente Nicolás Maduro.

Aquí nos gustaría hacer una pequeña aclaración. Estados Unidos y sus socios de la OTAN, con un larguísimo historial de violaciones de los derechos humanos en sus países y responsables de todo tipo de genocidios en cualquier parte del mundo, como cuando hizo estallar dos bombas atómicas en Japón, o poner en práctica el Programa Phoenix contra el pueblo vietnamita, desarrollar la Operación Cóndor en Latinoamérica, o la más reciente Operación Puño de Hierro en Irak, hablan a las claras de que no les asiste moral alguna para condenar a nadie.

Por si fuera poco, el Manual del Campo del Ejército de los Estados Unidos, en su “Apéndice M”, incluye toda una metodología para la realización de los interrogatorios a los prisioneros de guerra, que autoriza a los militares del Pentágono, contrario a los preceptos del Derecho Internacional Humanitario (Derecho de la Guerra) a usar la tortura física y psicológica contra los prisioneros, lo que representa una negación de la democracia y de las libertades que tanto dicen defender, cosa que forma parte de la doctrina de la política exterior estadounidense, basada en la violencia contra otros Estados soberanos y la conquista militar de otros territorios para el expolio de los recursos ajenos.

Por otra parte, el propio imperio estadounidense, que desde la época de Reagan está en manos del movimiento Neoconservador, se enfrenta a dinámicas bien complejas, la lógica Estado-Nación // Estado-Imperio, exhibe sus mayores fracturas y los tiempos que se avienen en nuestro vecino del norte deben ser bien turbulentos y ya se sabe como se manejan allí las incertidumbres. A lo anterior hay que agregarle que el ejecutivo de Obama tendrá que lidiar con un Congreso hostil en un país donde los militares obtuvieron una gran influencia en las directrices de Política Exterior y cada vez mas se recurre a ellos para su realización como parte de la Doctrina del Caos organizado como se ha visto reflejado en las zonas calientes donde estamos presenciando una serie de guerras de alta, baja y media intensidad.

Eso nos lleva a plantearnos la hipótesis de que es muy probable que la Casa Blanca trate de llevar a Cuba la estrategia de ese mismo caos que han llevado a medio mundo, lo que podrían estar haciendo mediante la introducción de sus supuestos valores de tipo capitalistas para tratar de hacer florecer en un segmento de la sociedad cubana, ellos están mirando para los sectores emergentes del cooperativismo y el cuentapropismo, los valores materiales de la sociedad de consumo, para introducir en la isla la cultura de ese tipo de sociedad y hasta las formas venales de la democracia electorera al uso en Occidente.

Un ejemplo de lo anterior es la acción provocadora organizada, inmediatamente después de conocerse el contenido del discurso de Obama, por la artista plástica Tania Brugueras, promotora de un supuesto proyecto político que, apelando a razones como la “modernidad” y la “soberanía”, lo que pretende es la claudicación, a lo perestroika, ante el mismo enemigo que no nos pudo doblegar con el garrote. Esta artista nos desliza de soslayo un llamado a desmontar nuestro muy imperfecto, pero nuestro, sistema socialista y entregarlo cual ofrenda ante el ignominioso altar de un capitalismo cada vez más esclerótico y tambaleante, lo que significaría un retroceso a la indigencia que ya conoció Cuba en otra época.

Esta artista y sus promotores, desconocen que según el Informe sobre Desarrollo Humano de 2014, emitido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), nuestro país se ubica en el lugar 44 entre 187 países, y recibe una justa calificación de desarrollo humano muy alto, cosa en la que no se podía pensar en la época del capitalismo periférico y subordinado que nos impuso esa misma Casa Blanca en 1898 a la que no le tenemos que dar las gracias en lo absoluto. La evaluación del PNUD, que contempla los índices de esperanza de vida, acceso a la educación y a la salud, etc., pero que también toma en cuenta el nivel de vida, muy afectado por las consecuencias de su guerra económica, comercial y financiera contra nuestro país, habla a las claras de cuanto más podríamos avanzar si no fuésemos víctimas de la guerra genocida de Washington.

La decisión de Obama, sin embargo, ha dado lugar a como señalábamos al principio de este trabajo, “disímiles interpretaciones y miles de reacciones” y el principal problema de los que no han comprendido bien tiene que ver con que no se puede entender a un pueblo heroico, como lo ha sido el cubano en época de su revolución, a través de los lentes de una hipócrita racionalidad instrumental, muy propia de la funcionalidad primer mundista.

Para los tanques pensantes en Washington, el futuro de Cuba es una gran incógnita, esto tiene relación con su incapacidad de entender cosas que se escapan de sus esquemas racionales. Una cosa les queda clara porque es evidente y obvio, que la generación histórica va dejando los espacios de dirección y ellos no saben que es lo que está pasando, desconocen el estado de la “sociedad civil” en Cuba y no tienen claro como preparar el tan anhelado “cambio de régimen” que ponga fin a la Revolución Cubana y para ello necesitan desplegar en la isla un número suficientemente grande de agentes, capaces de obtener información sensible y confiable, bajo la cobertura de una embajada que asegure la presencia in situ de una sólida dotación de “funcionarios” protegidos por el paraguas diplomático, que pueda realizar “libremente” las actividades de inteligencia.

Pero hay más, Atilio Borón, que reaccionó con la coherencia que le caracteriza, en un extenso artículo titulado Cuba y Estados Unidos: “¡ni un tantico así!”, explicaba que:

 “…El cambio de política hacia Cuba tiene por objetivo neutralizar un permanente factor de perturbación de las relaciones hemisféricas y abrir el paso a una política más eficaz para recuperar el control de las díscolas naciones del sur…”, la solidaridad de Cuba y su lucha antiimperialista siempre habían sido un valladar contra la expansión imperialista y los éxitos de Cuba en esa política se hacían cada vez más incómodos para la potencia estadounidense.

Por ello el destacado intelectual argentino en los párrafos que a continuación reproducimos describe un escenario que se torna mucho más que probable y que los cubanos no podemos desconocer, Atilio asegura lo siguiente:

Claro que la plena normalización diplomática exigirá que el Congreso levante el bloqueo, de lo contrario la iniciativa anunciada el 17 de Diciembre quedaría a mitad de camino, no sólo por la incoherencia que significa pretender “normalizar” las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y, simultáneamente, mantener el bloqueo. Se dice que los sectores más reaccionarios del espectro político norteamericano en el Congreso se opondrán a esa iniciativa. Seguramente será así, pero no sería raro que junto a poderosos intereses comerciales -deseosos de establecer vínculos con Cuba- el lobby del Pentágono y la CIA convenza a los más recalcitrantes que la seguridad nacional norteamericana exige votar el fin del bloqueo, algo que hasta apenas ayer parecía imposible y que el propio gobierno de Estados Unidos promoverá no por razones de respeto a la legalidad internacional o solidaridad con el pueblo cubano sino exclusivamente en función de sus intereses estratégicos globales.

Tanto Obama como Kerry lo dijeron con todas las letras: Washington no abandona su propósito de fomentar las fuerzas que dentro de Cuba pudieran precipitar un “cambio de régimen”, fomentar el activismo y la participación de la “sociedad civil”, y promover una “prensa libre” y el pluralismo político, preocupaciones estas que desaparecen como por arte de magia cuando el falaz régimen norteamericano habla de Arabia Saudita, país sin sociedad civil, sin prensa libre y en donde los partidos políticos están prohibidos. Sería inútil exigirle coherencia doctrinaria a un imperio cuyo objetivo excluyente es saquear los bienes comunes de nuestro planeta para mantener un patrón de consumo absolutamente irracional e insostenible, no ya en el largo plazo sino en la actualidad y mediante la militarización de las relaciones internacionales. Lo cierto es que, pese a toda la verborragia, el objetivo estratégico de Estados Unidos sigue siendo el mismo; lo que cambia es la táctica.

Ahora se recurrirá al “poder blando”, eufemismo que significa tratar de apelar a los recursos derivados del supuesto atractivo de la sociedad norteamericana, sus también presuntos valores de igualdad, justicia, libertad, convenientemente manufacturados por la industria cultural basada en Hollywood pero desmentidos día a día por la realidad, para convencer a los cubanos mediante un intenso bombardeo propagandístico que una sociedad que mata afrodescendientes a destajo, que deja grandes segmentos al margen de toda atención médica y de la seguridad social, que impide que sectores de clase media puedan acceder a las universidades y que cuenta con la peor distribución de ingresos y recursos del mundo desarrollado es el espejo en el cual deben ver su propio futuro. “Poder blando”, aclarémoslo de entrada, que es apenas el reverso de la medalla en cuyo anverso se encuentra el “poder duro” de la mayor fuerza militar jamás conocida en la historia de la humanidad y dispuesta a ser aplicada sin mayores escrúpulos cuando sea necesario.

Por eso, y ante este nuevo escenario que algunos en nuestro país no parecen comprender y evitar que caigan en la trampa de creer que Washington cambió y que abandonó sus planes de destruir a la revolución cubana, me gustaría recordarle a mis estudiantes y a quienes lean este material algo que la sabiduría popular ha dejado más que demostrado en el refrán de que “árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza” y les recomiendo recordar algo que con mucho énfasis dijera el Che: “al imperialismo no se le puede creer ni un tantico así, ¡nada!”.

Compatriotas, este sabio consejo del “guerrillero heroico” tiene en esta hora de cambio de táctica en la defensa de nuestra nación más validez que nunca antes.

*Doctor en Ciencias Históricas, Profesor Universitario, especializado en temas del espacio postsoviético y relaciones internacionales.

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