Jorge Pérez, director del IPK: “Los cubanos sabemos lo que nos falta, pero no lo que tenemos”


jorge-perez4-580x385Por: Amaury Pérez Vidal/Cubadebate

Con 2 que se quieran fue unos de los programas televisivos que tuvo gran impacto en la Televisión Cubana hace cuatro años, donde personalidades, intelectuales y artistas cubanos en general aportaban sus experiencias y miradas sobre lo que representa ser cubano y vivir en la Mayor de las Antillas.

Bajo la conducción del cantautor Amaury Perez Vidal el programa ofreció diversas propuestas, que formó por casi un año en la preferencia del pueblo cubano. Los testimonios aparecían frecuentemente de forma interactiva en el portal cubano Cubadebate, lo que posibilitaba un intercambio directo con los usuarios y los testimonios de estas personalidades de nuestro país.

Nuestro equipo editorial ha realizado una selección de estos valiosos testimonios, donde les ofreceremos un resumen de las entrevistas del programa a la comunidad de Cubaxdentro.

En esta primera entrega nos acercamos a la historia de vida de unos de los profesionales cubanos más entregado y reconocidos desde su profesión como médico. Actualmente se desempeña como el Subdirector Primero del IPK, Instituto Pedro Kourí de Medicina Tropical, donde ha aportado su granito de arena para la prevención del VIH-SIDA en nuestro país. En esta primera oportunidad nos acercamos a las palabras del Dr. Jorge Pérez.

Transcripción del programa Con 2 que se quieran

Amaury: Hoy nos acompaña un invitado especial, y digo especial porque en sus cartas y en el foro de Cubadebate que tenemos abierto para el programa, ustedes han dicho que por qué no traemos a personas de otras ramas de la Cultura, tomando en cuenta que otras ramas de la Cultura también es la medicina, la investigación científica. Hoy está con nosotros un gran profesional, un gran médico, escritor, aquí están algunos de sus libros, esa es, quizás, la justificación que tengo para incluirlo en este grupo de artistas e intelectuales. Hace muy poco Gerardo Chijona hizo una película, una historia real, pero escrita, ficcionada por él en sus libros. Aquí con nosotros, el Subdirector Primero del IPK, Instituto Pedro Kourí de Medicina Tropical Jorge Pérez.  ¿Qué tal, Jorge, cómo está usted?
Jorge: Muchas gracias.

Amaury: Es un gusto extraordinario, doctor, que haya accedido a venir, yo tengo que agradecer que vengan, porque las personas tienen su tiempo muy ocupado y el de un científico, un médico como usted, es todavía más. Yo quisiera empezar por lo más elemental, hacer una entrevista, más bien cronológica. Yo sé que nació en Marianao. ¿Cómo era el Marianao del año 45, el año en que usted nació, ese Marianao y su niñez?

Jorge: Primero que nada, muchas gracias por haberme invitado al programa. Creo que nunca escatimamos tiempo para hacer aclaraciones y poder compartir temas de interés. Sobre todo, cuando además de la vida profesional, uno también lleva otra vida, un poco como escritor de algunas cosas que han interesado a las personas, y que hemos tratado de poner en el lenguaje más sencillo.

El Marianao donde yo nazco, allá en el año 1945. Nací en Maternidad Obrera. Yo era un muchacho de extracción muy humilde. Mi padre era trabajador de los Ómnibus Aliados en aquel momento, o sea, un guaguero, como la gente dice, y mi madre era, en aquel momento, un ama de casa. Había sido trabajadora textil, y una trabajadora del tabaco con anterioridad.

Nosotros vivíamos en una casa, era una casa grande, ahí en Marianao, pero ahí vivíamos toda la familia. Eso fue prácticamente hasta el golpe de estado de Batista, en el año 52, en que mi padre, que pertenecía al Partido Comunista, tiene que abandonar ese lugar. Además de esto, nace otro hermano mío, nosotros somos cuatro hermanos, o éramos cuatro hermanos y tenemos que empezar a movernos a distintos lugares, porque donde quiera, la policía iba a localizar a mi padre. Yo muchas veces hasta llevaba mensajes de mi padre a otros militantes del Partido y tenía que hacerlo callado.

Amaury: ¡Ah, bueno!, era una niñez feliz, pero riesgosa.

Jorge: ¡No! y no exenta problemas. Realmente mis padres eran personas maravillosas. Yo tengo un recuerdo de mi padre tan agradable también, porque era una excelente persona, nunca discutía, ni siquiera con mi madre. Pero cuando yo llego a cierta edad, 8, quizás 9 años, quizás un poco antes, mi padre nos reúne a mí y a mi hermano mayor y nos dice:

Miren, yo veo que ustedes están haciendo carticas para los reyes, pero aquí el único Rey Mago soy yo…

A mí me entró una decepción muy grande por dentro, porque yo decía: Mira para esto, me voy a quedar sin juguetes, porque me dice: mira, nada más hay dinero para los dos más chiquitos (…) Me dice: ¡Chino, vamos a buscar los regalos a tus hermanos y a lo mejor se te pega algo! Fuimos por la calle Obispo, y allí había una tienda de efectos deportivos, y me dice: vamos a ver aquí. Entonces vemos un bate. A mí me encantaba la pelota. Díceme. Bueno, vamos a ver, vamos a ver el precio a ver si lo puedo comprar. Y entonces va para allá atrás y se para y me dice:

Chino, suéltalo como una papa caliente. ¿Qué pasó?, que cuesta nueve pesos y yo no lo puedo comprar.

Amaury: ¡Qué bárbaro!

Jorge: Y bueno, lógicamente, aquellos son  recuerdos que a uno le quedan. Si bien es cierto eso, también recuerdo como a mi casa, que era una casa pobre, pero que sí siempre almorzamos y comemos, venían personas a buscar comida, porque venían pidiendo. Me recuerdo de todas las cosas que, bueno, después he tenido oportunidad de ver en otros países cuando he ido a dar clases, o cuando he ido a trabajar en misiones internacionalistas, y veo esas diferencias tan grandes que lo golpean a uno, que uno no lo ve aquí en Cuba. Porque yo repito algo que el profesor Kourí muchas veces dice, que es que nosotros los cubanos, sabemos lo que nos falta, pero no sabemos lo que tenemos.

Amaury: ¿Y si siempre quiso estudiar medicina, si siempre fue uno de sus sueños, por qué estudió aviación?

Jorge: Bueno, desde muy niño también, triunfa la Revolución, me uno al fervor revolucionario, después me uno a las milicias inmediatamente; paso escuelas en Managuaco, hago todo lo que en aquel momento teníamos que hacer, pero era un niño. Después ya se plantea la necesidad de un grupo especial que van a estudiar algo, y después nos plantean que es un grupo selecto que tiene que estudiar aviación. Yo, la verdad que te voy a ser sincero, cuando a mí me dijeron estudiar aviación, yo dije:

¡Coño!, ¡aviación!, con el respeto que yo le tenía a los aviones.

Pero me dicen que era una necesidad de la Revolución, y bueno, si es una necesidad, yo voy a estudiar aviación. Fui seleccionado en el primer grupo, inclusive, para ir a la Unión Soviética, que no fui, por suerte, además porque nada más que tenía 14 años, y bueno, allí también me coge la declaración de que Cuba era socialista. Yo brinqué en la trinchera.

Amaury: ¿Pero brincó en la trinchera y llegó a montarse en el avión alguna vez? ¿De la trinchera al avión? (risas)

Jorge: Sí, sí, cómo que no, llegué al avión, y cuando estaba allá arriba, que me vi allá arriba, me dije, Jorge, ¿qué cosa es lo que tú haces aquí arriba?, ¿tú entiendes?, yo le cogí miedo a aquello, te voy a ser sincero, cuando estaba allá arriba en el avión. (risas)

Yo todavía le tengo miedo a los aviones. Entonces, realmente, el Comandante, cuando se termina, nosotros desfilamos en la Plaza después de la movilización de Girón, como todo el mundo que participó allí. Y escucho que Fidel dice que todo el que se quiera ir a alfabetizar, se puede ir a alfabetizar donde quiera que esté. Y yo dije, esta es la mía para salir de la aviación.

Amaury: …Y hacer algo útil también.

Jorge: Exactamente, entonces me presenté en la oficina del jefe de mi unidad, y me dijo: Está bien, y con la misma cogí, y me fui para la Sierra Maestra. O sea, desde luego, hay que pasar por Varadero, inscribirse, hacer una serie de cuestiones.

Amaury: Ya, de todas maneras alfabetizó, después fue a estudiar medicina, ya hablamos del Calixto, de todo eso. ¿Cuándo es que llega usted, doctor, al Instituto, al IPK?

Jorge: Mira, el profesor Gustavo Kourí, estaba formando un grupo de compañeros, por encargo del Comandante, de formarlos, reforzar las actividades del Instituto de Medicina Tropical, porque el Instituto de Medicina Tropical tiene una raíz muy antigua, en el 1937, cuando lo funda el profesor Pedro Kourí. Pero posteriormente se refuerza con la Revolución y se hace un edificio nuevo. En ese grupo inicial de personas, el profesor Kourí piensa que yo pudiera contribuir. Él realmente no habla conmigo, sino él describe a la persona que él necesitaba para hacer investigaciones clínicas, y en ese momento, entonces me llaman a mí, que es cuando yo cojo aquella carta, le digo: pero si yo estoy formado en cardiología, en hipertensión, en arritmia, ¿qué hago yo aquí con parásitos? Si yo de parásitos no sé prácticamente nada. Y bueno, lo primero que hice fue aprender, aprender aquí en Cuba, y después tuve posibilidad de ir a varias universidades fuera de Cuba también, en Inglaterra, algunas universidades en Estados Unidos, y después de eso, un viaje a África, allá a Ghana, a Tamale, en fin.

Ya cuando yo veo aquella realidad angolana en el año 79, 80, que estoy allí, que es mi primer viaje allí, me di cuenta de la necesidad de estudiar estas enfermedades. De la diferencia, inclusive, de lo discriminatorio del concepto de Medicina Tropical. Porque realmente no es medicina de los Trópicos, porque en Estados Unidos, en Inglaterra, hubo paludismo, y hubo lepra, y hubo todas esas enfermedades, o sea, son enfermedades realmente del subdesarrollo que están relegadas ahora al Trópico, y empecé a estudiar, detecté los primeros casos de malaria resistente, cuando surgió la resistencia a las cuatro aminoquinoleínas, a la cloroquina en Angola, la describimos, y empezamos, entonces, a tratar de ver cómo cambiamos las estrategias para salvar vidas. Hicimos unas tableticas que le llamamos IPK-1.

Muchas veces estuve en Angola, hasta la última contienda, ya en el 88, allí estuve en Chandongo, en Cachama, en Cuito Cuanavales. Estuve en muchos lugares delicados, yo como médico, no como combatiente, eso es importante.

Amaury: Doctor, ¿sobre qué año es aquel momento en que Fidel llega al IPK, y dice que hay que parar la epidemia del SIDA, que era una epidemia inminente?

Jorge: Mira, en el año 1983 hace el Comandante en Jefe su primera visita oficial al Instituto de Medicina Tropical, cuando aquello estábamos en las antiguas casas de Siboney. Cuando él llega allí con el Presidente de Zambia, Kenneth Kaunda, empezamos a hablar, y el profesor Gustavo Kourí empieza a explicarle la importancia de las enfermedades tropicales. Y Fidel, se echa para atrás y le pregunta al profesor Gustavo (Kourí):

¿que tú vas a hacer para que el SIDA no entre en Cuba?

En aquel momento había unos casos apartados en los Estados Unidos, otros casos apartados en Europa y Gustavo, que es una gente muy brillante, muy elocuente.

Bueno, Comandante, esa es una enfermedad nueva, hay que esperar a que se desarrolle, no se sabe si es un virus, una bacteria, etc. Y ahí mismo Fidel le dice:

Mira, según los estudios que yo he hecho, el SIDA va a ser la enfermedad de este siglo, y va a diezmar poblaciones completas. El mundo no está preparado para recibir esta enfermedad, y es tu responsabilidad y la del Instituto de Medicina Tropical de que el SIDA no se convierta en un problema de Salud Pública en Cuba.

Mandamos a un excelente profesional, que habla muy bien el francés, a trabajar en Francia, al profesor Juan Carlos Millán Marcelo, a entrenarse con Gentilini y con Luc Montagnier, que fue el descubridor del virus del SIDA. Y ahí comenzamos a estudiar. Yo comencé a estudiar el gremio autodidactamente.

jorge-perez2-580x385Amaury: ¿Cómo lo enfrentaron ustedes eso, incluso el prejuicio?

Jorge: La primera cosa que aparece como el famoso gay syndrome, o sea, la enfermedad de los homosexuales, en New York es ligada a los homosexuales, eso era lo que pasaba en Estados Unidos, ¿ves?. En Europa ya era otro tipo de casuística, pero ya estaba allí. Se determina que esa es una enfermedad que se puede trasmitir por sangre y por contacto sexual, y nosotros comenzamos aquí inmediatamente a recibir y a ver qué era lo que pasaba. Primero, estudiar hacia atrás si teníamos las manifestaciones de esa enfermedad: las manchas en la piel por el sarcoma de caposis, o la neumonía a repetición por la neumonía por pneumocystis carinii, etc., y no detectamos nada hasta que llega una persona que venía de fuera de Cuba, y era un combatiente, además.

Ya habíamos preparado a alguna gente del laboratorio también, pero no teníamos diagnóstico, porque no había un diagnóstico, que no surge hasta el año 1986. Así que nos quedamos con las ganas allí, unos días prácticamente, hasta que en el 86 se le pudo hacer el diagnóstico serológico, ¿no?, y sí vimos que tenía el VIH. ¿Qué pasa?, que a nosotros, yo digo que nos favorece, por así decirlo, que el primer caso que encontramos era una persona heterosexual, no fue un homosexual el primero que nosotros encontramos.

Amaury: Sin embargo, después conocí a muchos pacientes del sanatorio de Santiago de las Vegas, y me hablaban de usted como el hombre del SIDA, o sea, el doctor del SIDA. Y hablaban de usted con mucho cariño. Evidentemente usted llegó allí no solo a sanar el cuerpo, o a intentar sanar el cuerpo, sino también a sanar el alma, ¿no?

Jorge: Amaury, yo estudié medicina para ayudar al ser humano. Cuando yo llego al mundo del SIDA, el SIDA tiene un problema muy serio. Es que en aquel momento no existía cura. Al no existir cura, ni siquiera tratamiento que alargara la vida, porque ahora no hay cura tampoco, pero existe un tratamiento que alarga la vida si se lleva bien. Pues el SIDA era igual a muerte. El médico está acostumbrado a salvar, y por lo tanto es muy difícil para un médico, atender a una persona que se va a morir. Y cuando yo llego allí, que a mí me ofrecen la dirección del Sanatorio y yo lo acepto, etc. Yo me rasqué la cabeza, porque dije, qué cosa es lo que haré. Y lo primero que hice fue aprender, y para aprender tenía que entrevistarme con los pacientes, y vivir con ellos, ir allí y tomar café, tomar agua también en sus casas, para compartir, para saber cómo eran.

Yo entro en un mundo que yo no conocía. Aquí no hubo discriminación oficial nunca, en este país, está claro, porque se protegieron por ley y por trabajo. Pero las personas podían ser sujetas a discriminación. En el mundo eran sujetos a discriminación. Y la gente tenía miedo, tenían miedo porque si les apretaban la mano y se les iba a pegar; si el besito, si el vasito de agua. Me decían: y si esa gente va a comer al mismo restaurante que yo. En el libro mío hay descritas algunas anécdotas, además, muy interesantes con relación a eso, porque la gente tenía miedo.

Amaury: Otro punto, usted dijo hace un momento: el SIDA no tiene cura, nosotros lo que hacemos es alargar la vida del paciente. ¿De qué depende el alargamiento de esa vida?

Jorge: Bueno, depende de un grupo de medicamentos que sean puestos en el momento correcto, y en el tiempo correcto. Medicamentos que una parte Cuba fabrica, muy importante, con la cual tratamos casi al 80% de las personas, que son tratadas en este país. Un esfuerzo grande que hace el país, pero depende de la disciplina que tenga el paciente, y la responsabilidad para tomárselo. Porque el SIDA mata y esa es una cosa que es importante.

Ahora, si el paciente se toma el tratamiento, es disciplinado y cumple, es muy difícil que el paciente fallezca. Digo muy difícil, porque en medicina decir que es imposible, es muy difícil también.

Amaury: Bueno, terminamos el tema del SIDA y yo quiero pasar a serenarnos ambos. Yo sé que usted oye mucha música. ¿Qué música es la que escucha? ¿Qué cine es el que ve?

Jorge: La música instrumental me fascina. Pero también hay agrupaciones musicales. Sexto sentido. Buena Fé, también me gusta. Me gusta la música romántica, pero también oigo alguna música movida, la que más oigo, es la instrumental. Realmente es la que más me place, sobre todo cuando voy a escribir, cuando voy a hacer algo. El cine me encanta, me encantan las comedias. También me gusta el cine de acción, realmente y un poco los dramas. Admiro mucho a los artistas, a los actores, a los buenos actores del cine y el buen cine, realmente. Y precisamente he compartido con algunos de ellos, ¿no? y he compartido con cineastas también, como tú conoces.

Amaury: Gerardo Chijona a quien tanto queremos y a quien tanto respetamos, hizo una película sobre una historia suya. ¿Cómo fue esa experiencia?

Jorge: En San Francisco, California. Nos conocimos allí, íbamos juntos en una delegación. Compartimos habitación y ahí surgió realmente un conocimiento, una amistad, y un respeto muto. Y cuando me decidí a escribir las historias estas, yo no sabía si lo que yo estaba escribiendo servía o no, Amaury, ¿eh?, porque tú sabes, empiezo a incursionar en un tema por primera vez, en el que no había incursionado. Yo he escrito libros científicos, pero no libros de este corte.

Yo, a una de las personas que le enseño los manuscritos que estaba escribiendo; llego a su casa por la noche y le digo: mira, Chijona, tengo esto y quiero que me digas si tú crees que esto sirve o no sirve. Y él estaba buscando un tema para una película y bueno, realmente cogió dos temas de mi libro. La película se llama Boleto al paraíso.

El caso -una de las historias más tristes- de la niña violada, y los friquis y los rockeros. Y bueno, al final surge la película, que creo que es una película que es un mensaje a los jóvenes, en el sentido de la irresponsabilidad y la inmadurez de un joven de cometer actos irreflexivos y, por lo tanto, conducirlos a una infección por VIH (…) El libro cada vez que lo sacan, se agota, realmente. Hemos publicado varias veces el libro. En la Feria de La Habana salió, y desaparecieron los libros como por arte de magia. Lo importante, cuando escribí estas historias, es que todas tuvieran encerrada una enseñanza. Primero, lo que nosotros hacíamos en cada momento para que esta epidemia tuviera la incidencia que hoy en día tiene y el esfuerzo que hacíamos para mantenerla. Pero además, también que las personas pudiera conocer los caminos que los podían conducir a la enfermedad, los problemas que hay en la vida, y las complejidades, no solo en la atención, sino del ser humano.

Amaury: Doctor, bueno, hablemos un poquito de su familia, de sus hijos. ¿Cuántos hijos tiene?

Jorge: Yo tengo cinco hijos. Tengo dos hembras y tres varones.La mayor de las hijas mías, es microbióloga. El que le sigue, que es un varón, es especialista de MGI (médico general integral), y además es pediatra, también. Después le sigue una hembra, que se dedica a los problemas de la economía. Y tengo a otro, que es chef de cocina y el más pequeño que está terminando el internado de medicina ahora, y bueno, recientemente me dijo que iba a dedicarse a hacer terapia intensiva, que es Guillermo.

Amaury: Bueno, yo espero y confío…, yo he aprendido muchísimo en este programa, espero que nuestros televidentes también y que usted no considere que ha sido una pérdida de tiempo venir a conversar con su amigo Amaury.

Jorge: No, de ninguna manera. Todo lo contrario.

Amaury: Quisiera agradecerle a usted, y a todos los médicos cubanos y a todos los científicos cubanos, lo que hacen por la salud de nuestro pueblo, y ya por la de otros pueblos además, que no solamente el nuestro. Solo decirles, como un cubano más, que la Patria os contempla orgullosa. Gracias, doctor.

Jorge: Muchas gracias.

Fotos durante del Dr. Jorge Pérez en el programa televisivo

Un comentario en “Jorge Pérez, director del IPK: “Los cubanos sabemos lo que nos falta, pero no lo que tenemos”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s