Béisbol Internacional y medios de comunicación cubanos: impactos negativos del divorcio


Frank Camilo Morejón, subserie Industriales vs Santiago de Cuba

Frank Camilo Morejón, subserie Industriales vs Santiago de Cuba.

La Televisión Cubana, en lo concerniente a su Redacción Deportiva, ha dado pasos enormes en su empeño de satisfacer las demandas de la población. Es algo meritorio de reconocer, si bien sus realizadores han hecho público que ellos mismos no están conformes. Los cubanos piden sobre todo fútbol, mucho fútbol. Si es de España mejor. Este fin de semana, por ejemplo, tuvimos la oportunidad de disfrutar cuatro partidos de la Liga Española (la TV cubana adquirió los derechos para transmitir la competición), y hubo espacio también para la Premier League inglesa y la Bundesliga alemana (la primera sin derechos, la segunda sí desde el pasado año). Pero además, los residentes en La Habana tuvieron dos partidos del Calcio italiano (sin derechos) por el Canal Habana, cuyo programa Canal Habana Deportes, que se transmite cada domingo en la tarde, casi siempre oferta un menú netamente futbolístico.

Cartelera del día 27 de septiembre. Canal Tele Rebelde. Fuente: Periódico Granma

Cartelera del día 27 de septiembre. Canal Tele Rebelde. Fuente: Periódico Granma

Las transmisiones beisboleras estuvieron centradas únicamente en la recién inaugurada Serie Nacional de Béisbol, con las subseries Isla de la Juventud versus Pinar del Río, e Industriales versus Santiago de Cuba. Ambas sin condimento, sin la sustancia de antaño en el caso de la segunda, si bien los Piratas se encargaron de presentar pelea en un Cristóbal Labra casi vacío (¿cuestión de horario -10 AM horario de inicio- o de falta de interés popular?) y Reutilio Hurtado continuó sumándole brillo a su trayectoria en nuestras Series Nacionales a base de grand slams. Parece un despropósito, pero creemos importante destacarlo: se jugó una subserie entre Industriales y Santiago de Cuba en el Latinoamericano que careció de atractivo. El siglo XXI cubano promete más sorpresas…

Muchos especialistas deportivos en los medios sostienen una y otra vez, como una cuestión de fe que no lleva discusión, invariable, el siguiente planteamiento: ¡El béisbol continuará siendo nuestro deporte nacional! Esta es una visión muy tergiversada de “lo nacional”, que no entiende la reconfiguración de jerarquías que puede desarrollarse en ese complejo cultural, o bien busca esconder ese fenómeno. Como nos dice Fernando Martínez Heredia, en una nación, si bien la permanencia de las características e interpretaciones asumidas parece ser la cualidad dominante, pueden registrarse “novedades, desapariciones, mudanzas y otras transformaciones”. En lo que nos corresponde tratar aquí, el fútbol viene siendo el elemento “novedoso” (por esa irrupción tan poderosa, que arrambla); una posible desaparición sería la pasión de los cubanos por su Serie Nacional, o por el béisbol en general; las mudanzas se presentan solas (con o sin permiso, temporales o definitivas: los buenos, por lo general, ya no se quedan aquí, no son felices aquí); y las transformaciones se van sucediendo, sin la convicción necesaria las impuestas, “automáticas” otras, pero esto último lo abordaremos en otro trabajo más amplio junto a la inefable Lilian Cid.

Ahora solo me dispongo a llamar la atención sobre lo contraproducente que resulta el hecho de que, por ejemplo, la Televisión Cubana disponga de una programación con un desbalance tan notorio (no solo desde las horas de transmisión, sino desde una dimensión estética o de nivel competitivo) entre el deporte que se asume como el más cubano de todos y el fútbol. Lo estético o el nivel competitivo lo destacamos porque en términos de oferta, de la calidad de la oferta, es imposible que hoy tengan una recepción igual de positiva un partido entre Isla de la Juventud y Guantánamo de la Serie Nacional o un encuentro de UEFA Champions League entre Barcelona y París Saint-Germain.

No se trata de que suene el gong, y en una esquina veamos al béisbol y en la otra al fútbol, en un ring enclavado en el ICRT. Lo esencial está en que de béisbol no podemos solamente tener como referencia principal un torneo deslucido, y tenues, muy tenues miradas a lo que sucede en el mundo. El béisbol de mejor nivel se juega en los Estados Unidos, en las Grandes Ligas. Hemos contado desde el año pasado con el programa Béisbol Internacional (generalmente con una sola emisión semanal), que no solo le da cobertura a este béisbol que se juega en Norteamérica, sino también a otros de menor estofa como el mexicano (con muy pobre capacidad para atraer público a lo interno y atención de la prensa especializada internacional) o el japonés, segundo de la clase según un consenso bastante compartido. Por cierto, no hay Grandes Ligas en Japón, las Grandes Ligas japonesas no (me gustaría ponerlo con mayúsculas) existen. No sé si el término es una creación de nuestros cronistas deportivos, pero se utiliza bastante a mi juicio para equiparar el béisbol de la NPB (Nippon Professional Baseball) con el de MLB (Major League Baseball).

No podemos eludir el elemento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en nuestro análisis. Ello ha incidido en la desconexión forzosa entre los cubanos y el béisbol de las Grandes Ligas. El que se juega en el país que ha tratado de impedir que seamos soberanos en la definición de nuestro sistema político y las relaciones con el exterior. El país que aprovecha cada llegada desde Cuba (con una política expoliadora creada con fines políticos) como una “derrota” del proceso revolucionario. A partir de ahí, creamos una especie de cortina de hierro para todo lo que de allí provenía (incluyendo, claro está, la presencia de su béisbol en nuestra cultura popular), cortina que recién estamos comenzando a descorrer, con justificada suspicacia.

En una encuesta sencilla que aplicamos a 19 jóvenes, solo 4 tuvieron algún criterio sobre quién podría ser hoy el mejor jugador de béisbol del mundo. Pero de ellos, solo 1 dejó de emitir algún criterio sobre quién podría ser el mejor jugador de fútbol del mundo. Me interesaba sobre todo (más allá de lo discutible que pueda ser buscar un “mejor jugador” en deportes colectivos) que las personas tuvieran un criterio al menos sobre quiénes son los mejores exponentes del béisbol hoy. Saben poco o nada del béisbol de Grandes Ligas, de Mike Trout, la polémica con Miggy y la sabermetría, quién fue MVP, líder jonronero o premio Cy Young de una Liga específica.

¿Por qué Radio Rebelde puede transmitir la UEFA Champions League en vivo y no así las incidencias del béisbol de Grandes Ligas? ¿Por qué el Noticiero Nacional Deportivo de la Televisión Cubana no puede ofrecer una cobertura seria del béisbol de Grandes Ligas? ¿Por qué la Televisión Cubana no puede transmitir (al igual que lo hace con un clásico entre Real Madrid y Barcelona o una final de la propia Champions League de fútbol) béisbol de Grandes Ligas en vivo? ¿Por qué solo pasan diferido uno o dos (con un bajo nivel de inmediatez) partidos de MLB en la semana en un marcado contraste con las transmisiones de fútbol internacional? Facundo me envía la justificación número uno, que según él, a casi todos satisface: no se han adquirido los derechos. Fui, aclaro, intencional en elegir a la UEFA Champions League, porque para ella, hasta donde sé, tampoco se tienen los derechos de transmisión, y en caso contrario que nos muestren el contrato que habilita para transmitir por radio y televisión en vivo (incluso, para hacerlo diferido como hace la TV) la competición de Michel Platini. ¿Acaso habilita él? ¿O lo hace el operador de cable? ¿Y dónde radica? ¿A qué políticas está sujeto? ¿Quién nos habilita la señal de la Fórmula 1 o el Campeonato Mundial de Motociclismo? ¿Hay acuerdos ahí también?

Creo que es desleal por parte de los medios seguir escamoteando historias del béisbol que, a todas luces, resultan difíciles de tratar, pero que existen, y nadie tiene el derecho a extirparlas de los contenidos que el pueblo recibe, como si fueran un virus letal y el cubano un público iletrado. ¿Dónde está la norma que rige este comportamiento?

Si este es un pueblo de verdad beisbolero, se merecía ver en vivo un partido emocionante como el que disputaron entre la noche de ayer martes y la madrugada de hoy los Reales de Kansas City y los Atléticos de Oakland. Allí, en el Kauffman Stadium, el venezolano Salvador Pérez decidió el avance de los Reales a la Serie Divisional de la Liga Americana, en la que enfrentarán a los Angelinos de Albert Pujols y Mike Trout. Ocurrió en el inning 12 -Harvey Schiller aquí no cabe- y después de haber estado el equipo de Kansas contra la pared en el noveno y también en el propio inning 12. Mientras la etiqueta #ALWildCard (asociada a este partido) se posicionaba como tendencia mundial, la TV cubana pasaba el resumen de la Bundesliga alemana. Pero además, si queremos, de cierta manera, “cubanizar”, hay que realizar un mayor esfuerzo para adquirir los derechos de competiciones de gran relieve como los Campeonatos Mundiales de voleibol o baloncesto, que recientemente se han suscitado y todos con participación cubana.

En lo que respecta al béisbol puramente cubano en los medios, se hace necesario que la Serie Nacional de Béisbol, o la Federación Cubana de Béisbol Aficionado tengan un sitio web decente, que los de cada periódico provincial actualicen lo sucedido en cada partido con análisis y declaraciones de los jugadores, y que llegue un producto con más calidad al televidente (lo que es, ciertamente, muy costoso: requiere mejorar la infraestructura tecnológica para las transmisiones, terrenos, uniformes, etc). Pero solo esto no es suficiente, lo más importante es que los peloteros que tenemos vuelvan a vivir el béisbol con un espíritu de consagración notable, socialista, que hoy no vemos. Ergo, nuestro béisbol sufre hoy una gran crisis, de resultados, de credibilidad hacia lo interno. Si luego ni siquiera tenemos la oportunidad de actualizarnos con lo que está sucediendo con él en la arena internacional, ¿cómo aspirar a mantener encendida la llama de la pasión por el béisbol? Al menos eso.

Yo creo que el pensamiento de los cubanos aún le tiene reservado un lugar especial a este deporte que tanto nos ha hecho disfrutar y sufrir, mas desde los medios debe existir una política de programación intencionada para apelar a esa relación tan intensa de los cubanos y cubanas con las bolas y los strikes. Para entrar en ese espacio donde (copyright @EJerezESPN) “la realidad y el pensamiento son fieles”.

Muestra de la desactualización de algunos sitios web de los periódicos provinciales  un día después de la jornada del martes 30 de septiembre de 2014.

Periódico Provincial Tribuna de la Habana  

Periódico Provincial Ahora de Holguín

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