#FivbWomensWCH: Lo complicado es hablar de futuro


duringtheFIVBWomensWorldChampionshippoolDmatchbetweenCubaandBelgiumonSeptember232014inBari Por Lilian Cid Escalona (@lizz19861)

El equipo Cuba ha culminado su faena en el Campeonato Mundial de Voleibol femenino con balance de 5 derrotas, en igual número de presentaciones. Nos marchamos de Italia con 15 sets en contra y 1 a favor, resultado de haber caído en tres parciales ante Bélgica (15 – 25, 12 – 25 y 16 – 25), Puerto Rico (22-25, 25 – 27 y 19- 25), Japón (19 – 25, 24 – 26 y 23 – 25) y China (15- 25, 11-25 y 18-25) y en cuatro ante Azerbaiyán (20-25, 27-25, 20-25 y 22-25). El set de consuelo llegó en este último, en el partido del adiós y vale para no ocupar directamente el puesto 24 y compartir el fondo de la tabla con las selecciones de México, Camerún y Túnez.

Es un rendimiento discreto, como se había previsto. Y es que en este minuto no podemos pensar en mucho más con un conjunto que tiene 20 años y 1.82m como edad y estatura, promedio.

El voleibol es un deporte de equipo, donde la cohesión del conjunto, la experiencia colectiva y la concentración es determinante, sobre todo, en partidos a este nivel y nuestra selección carece y padece de ello. Nótese que las responsabilidades pesan sobre los hombros una Melissa Vargas, que aunque destila virtudes y tiró del carro siempre que pudo, no deja de ser lo que es, una niña de 14 años que se ha visto obligada a quemar etapas de su formación deportiva para convertirse en la líder indiscutible del equipo de uno de los países con más historia dentro del voleibol femenino en el mundo. Y esto, sin dudas, supone un extra pues sobre sus hombros va también el compromiso intrínseco de vestir una camiseta que solía ser sinónimo de éxito y que ahora le impone el reto de cumplir con creces su misión en aras de minimizar -en lo posible- el peso de todas esas decisiones (tomadas o no) que hoy nos hacen llegar a un mundial sin otra opción que la de ganar experiencia.

En la práctica fue ella, Melissa Teresa Vargas Abreu, la mejor con 67 puntos (58 ataques- 4 bloqueos y 5 aces) secundada por Alena Rojas (47: 34-10-3). El trabajo de las auxiliares dejó mucho que desear, hasta el punto de que aportaron en ataque, lo mismo que las centrales y estas, a su vez, no lograron consolidar su presencia en la red y culminaron promediando apenas 0.63 acciones positivas por set.

De manera general, el comportamiento de la escuadra fue muy inestable y los momentos de lucidez sobre el terreno fueron insuficientes para eslabonar un rendimiento válido a los efectos del marcador. Las fluctuaciones, a veces incomprensibles, en el nivel de juego del elenco que dirige Juan Carlos Gala se encargaron de pasarle factura una y otra vez a las oportunidades de sumar acciones positivas.

Por delante hay un universo de posibilidades y lejos de pensar en Veracruz como meta inmediata (y esto va para el voleibol en general), se impone la necesidad de tomar decisiones objetivas e implementar estrategias que permitan asegurar la estabilidad de este grupo de jugadoras antes de proyectar el cumplimiento de objetivos como equipo.

Aunque el rendimiento cubano en la ciudad de Bari pudo ser mejor, lo peor en esta historia no va ligado a ello, sino a lo complicado que ha sido y es, hablar de futuro.

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