¿Por qué una Revolución en Cuba? (Parte II)


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Por:Eddy Mac Donald Torres (macdonald@gmail.com)

En 1952 con el cuartelazo de marzo se quebró la institucionalidad y aunque en 1955 se intentaba maquillar la situación convocando, -posteriormente a la amnistía de los revolucionarios presos– una farsa electoral, tal es el caso que personeros del régimen de facto acusaban a Fidel Castro en los medios de comunicación de no acatar la línea del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), presentándolo ante la opinión pública como un incorregible indisciplinado y contrario a las normas, siendo precisamente quienes imponían sus designios a toda la sociedad los que no daban margen a la participación democrática.

La rebelión encabezada por Fidel Castro y sus compañeros buscaba cambiar el panorama trágico que describía en su defensa, la cual no se circunscribía exclusivamente a sí mismo sino que, justificaba la acción armada ante la injusticia que se cometía contra toda la sociedad, tanto fue así que por el gremio de los maestros, de pésima suerte había que hacer causa común: …los treinta mil maestros y profesores tan abnegados, sacrificados y necesarios al destino mejor de las futuras generaciones y que tan mal se les trata y se les paga… Afirmaba así el joven abogado en el juicio del Moncada.

Al decir de Fernando Martínez Heredia: La hegemonía en la segunda república burguesa neocolonial poseía un momento del consenso que era muy complejo y eficaz, pero su propia naturaleza exigía mantener la institucionalidad y las creencias en su perfectibilidad o sus cambios mediante sus propios mecanismos.

Es así que en los espacios y tiempos de la seudorrepública las organizaciones de izquierda y sus líderes más consecuentes siempre se encontraron en la disyuntiva de combatir enemigos principales diversos como las élites oligárquicas de casa y a los grupos de poder del imperialismo estadounidense cuyos tentáculos dominaban al país.

No obstante el resultado negativo en el aspecto militar de la acción moncadista, marcó un rumbo ineludible para una vanguardia política en el país que aspiraba a revertir la situación imperante de aquellos momentos. Martínez Heredia llegaba a importantes conclusiones acerca de la estrategia desempeñada por Fidel para concretar esos esfuerzos:

a) Deslegitimar siempre al enemigo.

b) No hacer alianzas oposicionistas en la práctica, pero sin atacar ni polemizar con esas fuerzas.

c) No presentar ni aprobar programa alguno después de La Historia me Absolverá, obviando así los peligros de declarase socialista, demasiado radical, demasiado opuesto a los Estados Unidos, o entrar en pugna con las diversas formas ideológicas que existían dentro del movimiento, u otras que no compartía Fidel. Tampoco chocar con el Partido Socialista Popular ni con otras organizaciones antibatistianas.

d) Formar sus fuerzas con individuos no afiliados a partidos y otros procedentes de partidos con los cuales no se pactaba nada.

e) Ofrecer la unidad, primero desde posiciones de principio, aunque no fuera viable, y después desde una posición de fuerza, porque ya se acercaba la victoria, sobre todo después de agosto de 1958…

Para quien evaluara de forma integral los problemas sociales, políticos y económicos que aquejaron a su patria -y algunos de ellos se mantienen en esta zona del mundo-, el fenómeno de la unidad marcaría a mi juicio, un mérito de importancia capital en la consecución de los objetivos políticos que se trazaba la Revolución cubana. Especialmente por el papel jugado por Estados Unidos al tratar de impedir a toda costa la consolidación del triunfo del proceso nacional liberador en Cuba y, esto se manifiesta no sólo con la llegada al poder del pueblo sino incluso antes de consumarse este hecho trascendental para la América Latina y el mundo subdesarrollado ¡Habían demasiados intereses que se perderían!

Uno de los negocios norteamericanos más lucrativos que además fueran entusiastamente estimulados por Batista fue el de los casinos de juego. El profesor Carlos Alzugaray nos permite una aproximación a esta realidad señalando lo siguiente: En una serie de reportajes publicados en el New York Daily News, partir del 8 de Enero de 1958, titulados ´´Mobster Money-Cuban Bom´´ (´´Dinero pandillero-bonanza cubana´´) se informaba del proyecto conjunto entre la mafia de los Estados Unidos y los personeros de la tiranía, encargados de transformar el malecón habanero en la mayor y más lujosa cadena de casinos de juego del mundo, desplazando incluso a Las Vegas.

Según esos artículos, el propio Meyer Lansky, jefe de la mafia en el Sur de los Estados Unidos, se entrevistó con Batista y entre ambos acordaron los detalles, que incluían el otorgamiento de licencias gratuitas para abrir casinos a todo aquel inversionista que construyera un hotel de más de 1 000 000 de dólares, dinero que se vería respaldado por 1 000 000 de dólares financiado por colaboradores del gobierno. La licencia para establecer un casino de juego era de 25 000 dólares y se debía pagar al fisco solo 2000 dólares mensuales para operarlos. Se eximía de pagar impuestos a los hoteles con casino, y a los casinos, por diez años. Se les permitía la importación libre de impuestos de los productos que se vendían en esos establecimientos. Los croupiers y demás ´´especialistas´´ necesarios recibirían permisos especiales de trabajo por dos años, en lugar de seis meses, que era lo establecido en la ley.

Después de 1955 al ser amnistiados los revolucionarios asaltantes de las fortalezas militares en Oriente, Fidel viajó en busca de fondos y apoyo a su causa por varias ciudades de los Estados Unidos y el Buró Federal de Investigaciones (FBI), la Central de Inteligencia Americana (CIA) y otras agencias de los servicios secretos buscaron muestras de vinculación comunista durante todos los años de la lucha insurreccional, especialmente arreciadas durante 1957, reconocido así por el entonces analista del Buró de Investigaciones e Inteligencia del Departamento de Estado, Wayne Smith, quien años más tarde fuera jefe de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana. El señor Smith revelaba lo siguiente:

Se nos instó a no dejar de examinar ninguna evidencia en el esfuerzo por determinar la posible predisposición marxista leninista de Castro o la ausencia de ella. Debíamos analizar todos los informes de inteligencia que teníamos sobre Castro, estudiar sus declaraciones, hurgar en sus antecedentes. Teníamos poca información concreta, pero después de un esfuerzo exhaustivo en e cual tuve una parte, la comunidad de inteligencia produjo un informe final que ha sido reivindicado por el tiempo. No encontramos evidencia creíble que indicara que Castro tenía lazos con el partido Comunista o incluso, que sintiera mucha simpatía por ese partido.   

Fidel Castro como intelectual y activista político tuvo un impacto de relevancia no solo en su país sino también en otros del continente, mas fue tergiversado, y manipulado por su preclara visión en cuanto a la interpretación de una teoría revolucionaria adaptada a las condiciones de los pueblos de América, independientemente de haber sido un hombre que bebió de las contradicciones inherentes a la etapa de desarrollo de aquellas sociedades. Las circunstancias internacionales vinculadas a la realidad nacional de Cuba, influyeron en el individuo que no solo se integra al entorno sino que es capaz de buscar medios y métodos para cambiar su realidad.

Los anhelos populares, convertidos en una realidad por medio de una lucha sin descanso, profundizaron las contradicciones entre las clases pudientes y los desposeídos. Las enormes propiedades que detentaban los dueños del país peligraban con la victoria militar y cívica de un proceso que ganaba muchos adeptos con el pasar del tiempo. Al parecer nuevamente la estrategia que había trazado Fidel Castro para organizar la lucha y obtener el triunfo había tenido un derrotero positivo.

Materiales consultados:

  1. Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano.
  2. – Crónica de un fracaso imperial de Carlos Alzugaray Treto.
  3. -La Historia me Absolverá de Fidel Castro Ruz.
  4. -La Revolución del otro mundo. Un análisis histórico de la Revolución Cubana, de Jesús Arboleya Cervera.
  5.  -Comunismo, socialismo y nacionalismo en Cuba (1920-1958). Compiladora: Caridad Massón Sena. Artículo de Fernando Martínez Heredia: El proceso revolucionario cubano de 1953 a 1958 y su significado, en Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, 2013.

 

 

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