Virgen del Cobre: Más de cuatro siglos de cultura y cubanía.


SANTUARIO-DEL-COBREPor: Nairovín Ojeda Durán (@nairoOD)

Más de quinientas personas entre devotos y no creyentes acuden diariamente a la Colina de la Maboa, lugar donde se yergue la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba. La imagen bendita es protegida por los más de 18 mil cobreros que viven en ese poblado santiaguero.  

El 8 de septiembre es el día de Cachita, como también se le denomina a la imagen católica. En la misma fecha, pero del año 1927 se inauguró el actual Santuario, que ha servido como lugar de culto para cubanos y foráneos. La iglesia está decorada en tonos ocre y blanco, la virgen que se atesora en el interior de estos muros es de oro y se alza en un altar móvil que puede verse desde todos los rincones de la nave principal. Este altar es de mármol de carrara o lunense, material extraído de las canteras de los Alpes Apuanos en Carrara, Italia. Rodean también la imagen decorados de plata maciza y otros objetos de enorme valor.

cuba-santuario-del-cobre-01-580x445

imagen-original-virgen-caridadLa imagen de la Caridad del Cobre asimismo está vinculada a la historia patria, pues acompañó en los campos de guerra a las tropas del Ejército Libertador contra la metrópoli española. Un símbolo de cubanía que forma parte de las historias contadas y de las que faltan aun por contar.

Así la califica la doctora Olga Portuondo Zúñiga, historiadora de la ciudad de Santiago de Cuba, en su libro titulado: La Virgen de la Caridad del Cobre, símbolo de cubanía, cuando dice que la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre entrelaza inmensas tradiciones etnológicas e históricas inseparables para un estudio. Añade además que su cubanía está dada en la incorporación de hechos, fantasías, realidades, ilusiones, recuerdos de la vida y de las concepciones dogmáticas de sabios o del genio del anónimo pueblo humilde.

caridad-del-cobre-aparicionEsclavos, españoles, criollos, ricos, pobres, Minas del Cobre, enfermos, libertad, cobreros, foráneos, cubanos, montañas orientales, devotos, ateos, cultura,religión. Estas y muchas otras podrían ser algunos de los significados relacionados con el culto a La Virgen de la Caridad del Cobre.   

Mensaje del Papa Francisco al pueblo cubano por la festividad religiosa 

Al Excmo. Mons. Dionisio Guillermo García Ibáñez
Arzobispo metropolitano de Santiago de Cuba
Presidente de la Conferencia de Obispos católicos de Cuba
Vaticano, 8 de septiembre de 2014
Querido Hermano:

Hace pocos días, la Venerada Imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre fue colocada en los Jardines Vaticanos. Su presencia constituye un recuerdo evocador del afecto y la vitalidad de la Iglesia que peregrina en esas luminosas tierras del Caribe, que desde hace más de cuatro siglos, se dirige a la Madre de Dios con ese hermoso título. Desde las montañas de El Cobre, y ahora desde la Sede de Pedro, esa pequeña y bendita figura de María, engrandece el alma de quienes la invocan con devoción, pues Ella nos conduce a Jesús, su divino Hijo.

Hoy que se celebra con fervor la fiesta de María Santísima, la Virgen Mambisa, me uno a todos los cubanos, que ponen sus ojos en su Inmaculado Corazón, para pedirle favores, encomendarle a sus seres queridos e imitarla en su humildad y entrega a Cristo, de quien fue la primera y mejor de sus discípulos. Cada vez que leo la Escritura Santa, en los pasajes en que se habla de Nuestra Señora, me llaman la atención tres verbos. Quisiera detenerme en ellos, con el propósito de invitar a los pastores y fieles de Cuba a ponerlos en práctica.

El primero es alegrarse. Fue la primera palabra que el arcángel Gabriel dirigió a la Virgen: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lc 1,28). La vida del que ha descubierto a Jesús se llena de un gozo interior tan grande, que nada ni nadie puede robárselo. Cristo da a los suyos la fuerza necesaria para no estar tristes ni agobiarse. pensando que los problemas no tienen solución. Apoyado en esta verdad, el cristiano no duda que aquello que se hace con amor, engendra una serena alegría, hermana de esa esperanza que rompe la barrera del miedo y abre las puertas a un futuro prometedor. «Yo soy la Virgen de la Caridad», fue lo que leyeron los tres Juanes en la tablilla que flotaba en la Bahía de Nipe. Qué lindo sería si todo cubano, especialmente la gente joven, pudiera decir lo mismo: « Yo soy un hombre de la Caridad»: vivo para amar de veras, y así no quedar atrapado en la espiral nociva del ojo por ojo, diente por diente. Qué alegría siente el que ama auténticamente, con hechos diarios, y no es de los que abunda en palabras vacías, que se lleva el viento.

El segundo verbo es levantarse. Con Jesús en su seno, dice san Lucas que María se levantó y con prontitud fue a servir a su prima Isabel, que en su ancianidad iba a ser madre (cf. Lc 1,39-45). Ella cumplió la voluntad de Dios poniéndose a disposición de quien lo necesitaba. No pensó en sí misma, se sobrepuso a las contrariedades y se dio a los demás. La victoria es de aquellos que se levantan una y otra vez, sin desanimarse. Si imitamos a María, no podemos quedarnos de brazos caídos, lamentándonos solamente, o tal vez escurriendo el bulto para que otros hagan lo que es responsabilidad propia. No se trata de grandes cosas, sino de hacerlo todo con ternura y misericordia. María siempre estuvo con su pueblo en favor de los pequeños. Ella conoció la soledad, la pobreza y el exilio, y aprendió a crear fraternidad y hacer de cualquier lugar en donde germine el bien la propia casa. A Ella le suplicamos que nos dé un alma de pobre que no tenga soberbia, un corazón puro que vea a Dios en el rostro de los desfavorecidos, una paciencia fuerte que no se arredre ante las dificultades de la vida.

El tercer verbo es perseverar. María, que había experimentado la bondad de Dios, proclamó las grandezas que él había hecho con Ella (cf. Lc 1,46-55). Ella no confió en sus propias fuerzas, sino en Dios, cuyo amor no tiene fin. Por eso permaneció junto a su Hijo, al que todos habían abandonado; rezó sin desfallecer junto a los apóstoles y demás discípulos, para que no perdieran el ánimo (cf. Hch 1,14). También nosotros estamos llamados a permanecer en el amor de Dios y a permanecer amando a los demás. En este mundo, en el que se desechan los valores imperecederos y todo es mudable, en donde triunfa el usar y tirar, en el que parece que se tiene miedo a los compromisos de por vida, la Virgen nos alienta a ser hombres y mujeres constantes en el buen obrar, que mantienen su palabra, que son siempre fieles. Y esto porque confiamos en Dios y ponemos en Él el centro de nuestra vida y la de aquellos a quieres queremos.
Tener alegría y compartirla con los que nos rodean levantar el corazón y no sucumbir ante las adversidades, permanecer en el camino del bien, ayudando infatigablemente a los que están oprimidos por penas y aflicciones: he aquí las lecciones importantes que nos enseña la Virgen de la Caridad del Cobre, útiles para el hoy y el mañana. En sus maternas manos pongo a los pastores, comunidades religiosas y fieles de Cuba, para que Ella aliente su compromiso evangelizador y su voluntad de hacer del amor, el cimiento de la sociedad. Así no faltará alegría para vivir, ánimo para servir y perseverancia en las buenas obras.
A los hijos de la Iglesia en Cuba les pido, por favor, que recen por mí pues lo necesito.
Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide siempre.
Fraternalmente,  Francisco.

Un comentario en “Virgen del Cobre: Más de cuatro siglos de cultura y cubanía.

  1. mucho se ha venerado a esta virgen,tanto por los que creen en sus milagros o por los que no creen tanto,pero lo que es cierto es que es un simbolo de belleza y autentica cubania.

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