El Che Guevara, Fidel y el presente de Cuba

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Con frecuencia, cuando sacamos alguna frase, alguna advertencia de Ernesto Che Guevara, o de Fidel, que extraemos de su perpetuo trabajo a favor de irradiar en la sociedad la idea del comunismo, se nos dice que está fuera de contexto, que no sirve para explicar el presente.

Un amigo me comenta que aquello “fue un buen intento”. Ellos querían posicionar a la sociedad no solo en las antípodas del capitalismo, sino que desde esa posición también aprendiera a guiar su vida por móviles distintos. La necesidad de llegar a un consenso social, dirigido a conquistar la liberación plena de todas las dominaciones, las desigualdades y las discriminaciones parece no ser muy compartida hoy, o al menos ha sido aplastada por las necesidades materiales más inmediatas. Se está llamando a convertirnos en un país “normal” y sacudirnos del “síndrome de la excepcionalidad”.

Cuando se plantea, por ejemplo, que el Che de los 60 no sirve para dialogar con el presente, además de tirar por la borda un período mayestático de la historia de Cuba, de la Revolución Cubana, se liquida la posibilidad de ser libres, definitivamente libres. El Che no solo es perfectamente extrapolable a nuestra actualidad, más que eso, es necesario, ineludible, y cualquier orden social que pretenda lo contrario no será socialista, aunque se presente con ese ropaje. Al Che, nos dice Fernando Martínez Heredia, nadie lo podrá vincular jamás con el fracaso del socialismo, sino con su futuro. En el presente de Cuba todavía no cabe, tampoco en el futuro inmediato.

La pretensión no es prescindir de la satisfacción de nuestras necesidades materiales esenciales, como casa, alimentación… El giro que propone el socialismo se basa en que las personas se impliquen de manera consciente en la generación de un desarrollo armónico que trascienda lo estrictamente material, eliminando las desigualdades en el acceso a bienes y servicios. Bajo ese orden, podremos desarrollar nuestras “fabulosas posibilidades productivas”, asumiendo el trabajo desde una dimensión lúdica. El desarrollo social estaría marcado por un principio de respeto a la dignidad humana, justicia y equidad social, no por el interés material individual. En abril de 1965, antes de su partida al Congo, el Che le escribe a Fidel: “Nosotros tenemos una gran laguna en nuestro sistema: cómo integrar al hombre a su trabajo de tal manera que no sea necesario utilizar eso que nosotros llamamos el desestímulo material, cómo hacer que cada obrero sienta la necesidad vital de apoyar a su revolución y al mismo tiempo que el trabajo es un placer; que sienta lo que todos nosotros sentimos aquí arriba”. Más adelante señala: “Si la solución estuviera en la posibilidad de desarrollo de ese mismo obrero en el sentido material, estaríamos muy mal”.

En 1982 Fidel habló sobre el binomio conciencia/(riqueza material): “El desarrollo de la sociedad comunista es algo en que el crecimiento de las riquezas y de la base material tiene que ir aparejado con la conciencia, porque puede ocurrir incluso que crezcan las riquezas y bajen las conciencias”. El Che lo dejó muy claro: “Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo”.

Hoy, los focos están dirigidos generalmente hacia el aspecto económico, a la creación de esa base material, pero sin detenerse en el estado cultural de los participantes de ese proceso. Es frecuente ver en la Televisión Nacional reportajes sobre las nuevas formas de gestión donde sus integrantes manifiestan su felicidad por los resultados económicos que van obteniendo, y también un mayor sentido de pertenencia con lo que hacen. Insertados en esas nuevas formas de gestión sí controlan, producen más y mejor, pero nos dice Fidel que eso no es una actitud comunista:

Si el hombre trabaja más porque gana más, es una actitud positiva… ayuda, produce más, pero no es una actitud comunista. Si hace más porque va a recibir un estímulo material, puede ser útil y puede aumentar la distribución, la riqueza y ayudar al desarrollo, pero no forma una conciencia comunista”.

La dirección del país parece estar consciente de que existe cierta incapacidad para lograr que se produzca más sin el incentivo material. Por eso hay que pagarle más a los deportistas, para que no se nos vayan y rindan mejor, o a los médicos, para que se pueda exigir por un servicio más profesional. Esas son las “nuevas condiciones” que impone el pueblo, que constituyen una derrota no asumida con claridad de la actividad de concienciación socialista.

El presente está más lejos del socialismo que la tempestuosa y revolucionaria década de los 60. Muchísimo más lejos. El Che no dejó de reconocer que era muy difícil superar el modus vivendi capitalista: “Las leyes del capitalismo, …actúan sobre el individuo sin que este se percate. Solo ve la amplitud de un horizonte que aparece infinito”.

Una reflexión sobre el papel de la vanguardia.

Me parece un elemento esencial en la recuperación de la capacidad para concientizar (además de aumentar los niveles de democracia) el despliegue de una vanguardia política y administrativa que vuelva a ser ejemplo para las masas, cualquiera sea el nivel donde se encuentre. En su testamento político advierte el Che: “Si un hombre piensa que, para dedicar su vida entera a la revolución, no puede distraer su mente por la preocupación de que a un hijo le falte determinado producto, que los zapatos de los niños estén rotos, que su familia carezca de determinado bien necesario, bajo este razonamiento deja infiltrarse los gérmenes de la futura corrupción”. Estoy muy de acuerdo con el Che cuando dice: “nuestros hijos deben tener y carecer de lo que tienen y de lo que carecen los hijos del hombre común”.

El afluente del ejemplo de los dirigentes (sobre todo los administrativos) ha dejado en los últimos años de abastecer al proceso revolucionario, en tanto son receptores de cierto plus solo por el hecho de participar de la dirección de determinada institución u organismo, sin reparar en el daño que ello provoca al proceso de transición socialista, de creación de nuevas realidades.

Si las condiciones laborales y de vida en general de la vanguardia están desconectadas de las que presentan las personas “de abajo”, los dirigidos, si no viven como ellos, o con ellos, la posibilidad de que su convocatoria oral tenga una recepción positiva se minimiza considerablemente. Su actitud, por tanto, está lejos de ser socialista.

Consideraciones finales

La propuesta guevariana y fidelista para la construcción de la sociedad nueva, encuentra pocos asideros en la realidad actual. Se dirá mil veces que no se puede desplegar, cuando la verdad es que hemos sido incapaces de hacerlo, de involucrar a las masas y mantener activo el consenso social a favor del socialismo. Se elude dialogar con el marxismo, a pesar de que quienes suscribieron la reforma constitucional del año 2002 lo hicieron guiados por las ideas político-sociales de Marx, Engels y Lenin.

Si lo que estamos haciendo hoy excluye parte del legado más radical del Che y Fidel, y tampoco se cruza con el marxismo, no construimos nada diferente. Lo “normal” que se nos propone vendría siendo la historia de siempre: gente que tiene éxito y gente que fracasa, una sociedad marcada por el culto hacia lo material, la permanencia de la discriminación en el acceso a bienes y servicios y la explotación entre las personas. Sobre ese último aspecto no se habla, y los argumentos que se han dado en su momento al respecto no me convencen. No acepto que ese sea un merecido final para la Cuba socialista. Prefiero que aceptemos el fracaso de una batalla, de una etapa, y no que tácitamente demos la guerra cultural por perdida. Esto, obvio, si estamos hablando todavía de construir el socialismo. Lo que nos hace socialistas es la conducta con la que asumimos nuestra vida social, los valores en los que ella se sustenta, la solidaridad, la participación en tareas de culturización socialista, desarrollo colectivo, erradicación de la pobreza y la desigualdad.

Creo, con Martínez Heredia, que es posible “continuar siendo la utopía de los que luchan, y de los que tienen esperanzas, un país donde se vive de otra manera, donde predominan los vínculos de solidaridad y se comparten ideales y objetivos trascendentes”. Termino con dos interrogantes del propio Fernando, que resumen lo que he intentado expresar: “¿Sucumbirá la Cuba de Martí y de Frank a la guerra cultural que nos hace el capitalismo para convencernos de que la única manera de vivir, pensar y sentir es la que nos propone? ¿Nos levantaremos una vez más por encima del cálculo de lo que es posible, que siempre ha militado en contra nuestra, y abriremos el camino a la conquista de toda la justicia, el bienestar y las oportunidades para todos?

10 comentarios en “El Che Guevara, Fidel y el presente de Cuba

  1. Yo pienso que todavía podemos construir un socialismo más próspero pero la vanguardia debe socializar los sueños al igual que lo ha hecho con los bienes materiales pues creo que el hombre merece disfrutar de los mismos privilegios si trabaja arduamente. El hombre piensa como vive y en estos momentos no está viendo el fruto de su trabajo debido a diversos factores por lo que considero que deben de amenizar aún más la vida de la sociedad.

  2. Hola, Juan. Primero, me alegró mucho que tropecé con este blog/portal vuestro, pero más aún me alegró este artículo tuyo. Bueno, podría hablar largo de lo que me gustó en él, de las cosas que comparto – las hay muchísimas. Pero no voy a hacerlo, debido a mi naturaleza repugnante y contradictoria🙂 En vez de eso quisiera pasar enseguida a las cosas que considero erróneas. Estaré muy contento si logras hacerme cambiar de opinión con tus objeciones eventuales.

    ==…posicionar a la sociedad no solo en las antípodas del capitalismo, sino que desde esa posición también aprendiera a guiar su vida por móviles distintos. La necesidad de llegar a un consenso social, dirigido a conquistar la liberación plena de todas las dominaciones, las desigualdades y las discriminaciones…==
    Posicionar en determinadas antípodas del capitalismo: no todo lo que pasa hoy día en el mundo es capitalismo (por poner un elemplo simplista: limpiarse los dientes no es una costumbre capitalista). Lo mismo en cuanto a los móviles distintos – “por ciertos móviles distintos”. Incluso así, en ciertos casos: “guiar su vida por los mismos móviles guiados por cauces distintos” (aunque si ya estos móviles podrán llamarse los mismos – eso es discutible).
    “La liberación plena”: debo confesar que me asusta la palabra “plena”, huele un poco al fin de la historia. Pero más importante es qué debe entenderse por “dominaciones” y “discriminaciones”. (En cuanto a “desigualdades”, aquí todo está claro para mí: las fábulas sobre ausencia de desigualdades me parecen unas de las más dañinas para el proyecto y ideario comunista, así que deben estar descartadas de una vez para siempre. No se trata de igualdades, ya que, al contemplarlo filosóficamente, en la naturaleza nunca existía/existe/existirá ni una sola igualdad, en nada. Incluso dos vocales “a” en la palabra “nada” no son iguales.)
    Bueno, volvemos a “dominaciones” y “discriminaciones”. Por ejemplo, José, gracias a sus esfuerzos en los estudios, el trabajo etc., se desarrolló tanto que puede manejar debidamente una gran empresa (comunista). Pedro, gracias a su pereza etc., se arrolló tanto que ni siquiera puede manejar su propia mujer. Ahora José dirige esta empresa y a Pedro quien trabaja en ella. ¿Hay en esta situación una dominación de José y discriminación de Pedro? Claro que sí. ¿Deben ellas ser eliminadas? Claro que no. Aquí voy a truncar la idea para no extenderme demasiado.

    ==El giro que propone el socialismo se basa en que las personas se impliquen de manera consciente en la generación de un desarrollo armónico que trascienda lo estrictamente material, eliminando las desigualdades en el acceso a bienes y servicios. Bajo ese orden, podremos desarrollar nuestras “fabulosas posibilidades productivas”, asumiendo el trabajo desde una dimensión lúdica.==
    Bueno, sobre la eliminación de desigualdades ya dije más arriba. Ahora sobre lo “consciente”. Por sí mismo esta palabra es sobre nada. Un capitalista también actúa de manera consciente (de su provecho). Me parece que por “consciente” algunos suelen entender “a despecho del ser/condición social”. Es decir, a despecho de Marx y de “rerum natura”. El Che hizo aquí un flaco servicio en cierto sentido – ya que fue demasiado bueno, de la verdadera “élite” humana (por muy que yo deteste esta palabra). A tales hombres cuya conciencia sobresalió la “normal” de su entorno, los hubo, hay y habrá una pequeña, quizás ínfima minoridad. Son cual la sal de la comida (o de la tierra). Es utópico y inviable demandar de los demás, los “normales”, que “sean como el Che”; esta comida sobresalada no será comestible. Es decir, quizás ellos podrían ser una vez como era el Che, más o menos, pero nunca serán los Ches de su tiempo, quienes se le adelanten y lo adelanten.

    “Armónico” – La palabra valorativa, necesita los valores identificados como prerequisitos.

    “que trascienda lo estrictamente material” – Siempre la gente (aunque no en cada momento de sus vidas) trascendía lo estrictamente material, desde Adán hasta el mendas quien escribe aquí por un provecho para nada material. Lo mismo están haciendo ahora millones y millones de blogueros etc.

    Pero Juan, has escrito una cosa muy importante para entender toda esta confusión con comunismo, a saber: “asumiendo el trabajo desde una dimensión lúdica“. Eso es uno de los quides de la cuestión, pero de nuevo me veo obligado a truncar la idea para no citar aquí infinitamente a Johan Huizinga, Eric Berne etc.

    ==El desarrollo social estaría marcado por un principio de respeto a la dignidad humana, justicia y equidad social, no por el interés material individual.==
    “Justicia” es la palabra con un contenido demasiado elástico para que se pueda manejarla científicamente, es decir, para no acabar en una palabrería infructuosa.
    Sobre “equidad” ya dije, ésta existe sólo en matemáticas, mientras que ya en la física empiezan problemas con ella (ni hablar del mundo físico y real).
    Ahora lo más importante – la negación del interés material individual. Yo creo que eso fue un “error” (o mejor dicho, un no-alcance) del Che, aunque a veces me parece que él no alcanzó la solución de este acertijo sólo por un milimetro. Yo supongo que el interés material individual seguirá funcionando en el comunismo, pero de una manera cualitativa y cuantitativamente distinta. Otro sistema de valores acarreará otro sistema / jerarquía de remuneraciones. No importará / se remunerará mucho el talento para hacer estraperlos, en comparación con el talento para hacer algo que libere al hombre de un tantico más del trabajo mecánico forzado y enajenado.

    ==Lo “normal” que se nos propone vendría siendo la historia de siempre: gente que tiene éxito y gente que fracasa, una sociedad marcada por el culto hacia lo material, la permanencia de la discriminación en el acceso a bienes y servicios y la explotación entre las personas.==
    Aparte de lo que se vos propone (estoy completamente de acuerdo contigo en lo que has dicho en el artículo), supongo que en un comunismo continuarán existiendo “gente que tiene éxito y gente que fracasa” (sólo el carácter de estos éxitos y fracasos cambiará), la “discriminación” en el acceso a bienes y servicios (lo del “hombre nuevo” no quiere decir que éste tendrá tres piernas y cincuenta manos; no se trata de mutilar aquella parte del “código humano” que lo hace desarrollarse, sino de corregir aquella parte que lo conduce al suicidio). Lo que desaparecerá es la explotación en su forma capitalista y el culto hacia lo material en su manifestación de hoy día. Según yo, el comunismo no son fantasías sobre un paraíso en la Tierra donde todo será ubérrimo, la gente siempre estarán felices etc. (llegar al comunismo con tal concepción / mentalidad religiosa es como tratar de despegar en una barca) Es “simplemente” un orden nuevo necesario y inevitable para la supervivencia del género humano, con sus problemas, “discriminaciones”, lacras, homicidios y suicidios etc. etc., y la gente bajo este orden no creo que serán más felizes que son ahora. Esto pudiera parecer una mala publicidad de mi parte, para unos cuantos, pero desgraciadamente comunismo no necesitará una publicidad cuando la bancarrota del sistema existente esté demasiado evidente para poder elegir.

    Espero que mi español tarado no haya impedido para que se entienda grosso modo lo que quise decir.

    Saludos
    Sergio

  3. […] Los pobres pueden, por ejemplo, abrazar un proyecto de trabajo por cuenta propia, ¿pero pueden entrar con éxito todos a ese mercado laboral? Esas posibilidades están jerarquizadas. No es lo mismo un cartel anunciando “pan con croqueta” escrito a lápiz que uno digital, bien rimbombante y moderno, promocionando “pizzas”. Estamos entrando de lleno en el mundo de la competencia, que es desleal y abrumadoramente discriminatorio. Esta realidad, subliminal, viene escondida dentro de la noción de “sentido común”, que como decía recientemente en la Universidad de las Ciencias Informáticas, el intelectual cubano Fernando Martínez Heredia, no ha dejado de ser burgués. Imagino que alguno dirá que el pobre tendrá otro igual o más pobre que él para que le compre su pan con croqueta. ¿Así vamos a construir socialismo en Cuba? […]

  4. […] Los pobres pueden, por ejemplo, abrazar un proyecto de trabajo por cuenta propia, ¿pero pueden entrar con éxito todos a ese mercado laboral? Esas posibilidades están jerarquizadas. No es lo mismo un cartel anunciando “pan con croqueta” escrito a lápiz que uno digital, bien rimbombante y moderno, promocionando “pizzas”. Estamos entrando de lleno en el mundo de la competencia, que es desleal y abrumadoramente discriminatorio. Esta realidad, subliminal, viene escondida dentro de la noción de “sentido común”, que como decía recientemente en la Universidad de las Ciencias Informáticas, el intelectual cubano Fernando Martínez Heredia, no ha dejado de ser burgués. Imagino que alguno dirá que el pobre tendrá otro igual o más pobre que él para que le compre su pan con croqueta. ¿Así vamos a construir socialismo en Cuba? […]

  5. Ante todo muchas gracias por el comentario Sergio, por compartir, con explaye tus ideas.
    Tu propuesta de posicionarnos “en determinadas antípodas del capitalismo” es muy atinada, o sea, cabe. No obstante cuando yo me refiero a posicionarnos en las “antípodas del capitalismo”, siendo quizás muy generalista, lo que ciertamente estoy negando es lo esencial que ese sistema originó: la desigualdad, el poder de unos pocos, la discriminación, la explotación de unas personas sobre otras, la socialización de los sueños de riqueza que impiden siquiera pensar que podemos vivir en armonía (esto es, entre otras cosas, avanzando juntos) y no metidos de lleno en una “carrera de lobos”, como decía el Che, quien, como bien sabes, calificó varios puntos de la organización del trabajo en el capitalismo como positivos y extrapolables a su concepción sobre el socialismo.
    La liberación “plena”, sí, básicamente sería el punto final no de la vida social, sino de las dominaciones. Yo creo que el comunismo, como han dicho varios pensadores, es un régimen social sin dominaciones. Es un reto tremendo, muy grande y nos puede trascender. Demanda, por tanto, una capacidad superior a su desafío por parte de las personas que son favorables a encontrar cada vez condiciones de vida donde su dignidad sea respetada, y ningún “pillo” se aproveche de su trabajo. Entonces, mi punto acá Sergio es que la Humanidad demostrará su capacidad o no para cambiarle la rosca a la reproducción de la vida social como ha sido hasta hoy.
    Sobre el tema de las desigualdades, la idea que tengo es que esa desigualdad no desemboque en una discriminación de acceso a una oportunidad. Como sabemos, el principio de “a cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo” no es del todo justo. A mí me gusta sobre todo la explicación que da Lenin al tema. O sea, en verdad mi punto es que se reduzcan las desigualdades, pero sobre todo que no sean importantes, que no tengan impactos. La discriminación la asocio, entre otras cosas, a algo tan sencillo como el precio de un libro o de entrada a un concierto. Cuando X va a una librería y no puede comprar el libro que desea, está siendo discriminado. Es mi punto. El grado de concienciación al que debemos hacer llegar la sociedad asume que las personas se implican en desarrollar sus capacidades humanas en favor de sí y los demás. Por tanto, no apruebo que en la medida que cada cual le aporta a la sociedad lo mejor de sí, no reciba todos los bienes y servicios que la sociedad produce. Ese sería el comunismo, cada cual recibe lo que necesita y no en dependencia de lo que aportó. Yo creo que sí es muy arriesgado pensar que toda la sociedad aplicaría para ese modus vivendi, pero la idea es que se sume la mayoría, que sea mucha gente viviendo bajo ese paradigma.
    El caso de Pedro y José es muy interesante, pero la dominación de la que hablo no es precisamente esa, tampoco la discriminación, como especifiqué. La dominación de la que hablo tiene que ver, por ejemplo, con ver el trabajo como una “necesidad oprimente”. En la capacidad de un individuo Y para explotar el trabajo de Z, para apropiarse de su trabajo. En el ejemplo que pones, ha fallado algo esencial: el trabajo de concienciación con Pedro.
    Sí creo que conciencia significa algo. Por ejemplo en Cuba, hoy, cuando son tantas las insatisfacciones materiales, la conciencia juega un papel fundamental. Es una cuestión espiritual (yo, en serio, creo en esta dimensión) que te permite sobreponerte y, a pesar de las carencias que puedas tener, no incurrir en la corrupción, en la bajeza moral. Es una conciencia otra distinta a la capitalista. La socialista es una conciencia modificada.
    Con “trascender lo estrictamente material” me refiero a un fenómeno que hoy no nos está dejando avanzar en Cuba, y es que si la gente, en franca oposición al pensamiento de Fidel y el Che, no ve el dinero delante, no ve el incentivo económico, no trabaja, no realiza lo que la sociedad demanda. Creo que para construir el socialismo hay que poner primero, disculpa que insista en ello, el factor subjetivo, de apego a la idea de construir una sociedad más justa, y a desplegar los sacrificios que esa construcción demanda, que son muy grandes.
    Como el interés material individual es una tara del capitalismo, el Che se opone a él. Es una de las armas melladas definidas por él. En su negación y su propuesta de que desaparezca, estoy de acuerdo con él.
    Con su último párrafo coincido con la concepción que hace del “hombre nuevo”, o “persona nueva”, como ha instado a llamarle Martínez Heredia para estar más acorde con los tiempos. Es muy atinado su análisis asociado al binomio éxito/fracaso. No merece más comentario. Sobre la utopía, remarco como Isaac J. Pardo, que no es la búsqueda de lo imposible, sino de “estimular la tendencia natural del ser humano a procurarse situaciones sociales, políticas y económicas cada vez más satisfactorias”. Sí creo que el comunismo favorecerá personas más felices, porque serán más libres. Ya no digamos plenamente libres (aunque ese tiene que seguir siendo el punto final, nuestro norte), sino mucho más libres. Y algo con lo que no concuerdo (y que precisamente estábamos discutiendo hoy por acá) es en la teoría de que el nuevo orden es inevitable, será necesario para la supervivencia del género humano, pero ello no lo hace inevitable. La sociedad, de manera sorda, puede acordar suicidarse. Al socialismo hay que traerlo destruyendo el viejo orden, sin esperar, creo yo, a que emerja de un capitalismo desvencijado o muy desarrollado. Relativo a la justicia, que ya lo olvidaba, voy con Aristóteles, que decía que la justicia era tratar igual a los iguales, y desigual a los desiguales. Básicamente eso, y a partir de ahí todo lo demás. Justicia es levantar al que vive mal, en pésimas condiciones de vida, elevar la calidad de su proyecto de vida.
    Saludos desde Cuba y gracias por participar.

    • Hola, Juan, gracias mutuas por tu respuesta. Bueno, por orden.

      ==siendo quizás muy generalista==
      Cuando dije sobre “determinadas antípodas”, no quería objetarte, sino precisar, poner los puntos sobre las “íes”. Así que tu “generalización” no es nada malo en este caso, una conversación sin generalizaciones fuera una verdadera pesadilla infinita. Por supuesto, se trata de “negar lo esencial que el capitalismo originó”, el problema está en no equivocarse en identificar este esencial. Por ejemplo, lo identificas, en breves palabras, como: la desigualdad, el poder de unos pocos, la discriminación, la explotación de unas personas sobre otras, la concepción específica sobre riqueza, la competencia que mutila al hombre y le impide el desarrollo/sobrevivencia al nivel de especie. ¿No tergiversé tus palabras? Ahora vamos a ver si lo dicho es algo específico del capitalismo. ¿La desigualdad? No, no es el rasgo específico del capitalismo, como tal, si nos abstraemos de su carácter/peculiaridades en el capitalismo. ¿El poder de unos pocos? Tampoco es el rasgo específico del capitalismo, incluso me parece que la “difusión” del poder, digamos, en el Antiguo Egipto era algo más concentrada y aislada en la cúspide. ¿La explotación? Quizás los antiguos chinos, al construir su Gran Muralla, no conocían esta palabra, pero perfectamente sabían utilizar el contenido de la misma.
      Lo específico del capitalismo, de las cosas que has aducido más arriba, son, en mi opinión, su (del capitalismo) sistema de valores que impide – no “vivir en armonía”, como ya dije esta es la palabra demasiado vaga y no científica para mí, simplemente no sé cómo manejarla debidamente, sino – “avanzar juntos”. Precisamente de eso se trata, de un grado más alto de “juntización” (cooperación) y, respectivamente, de un grado más bajo del “carrerismo lobero”.

      ==Yo creo que el comunismo… es un régimen social sin dominaciones.==
      Voy a tratar de dar una definición breve de la “dominación”: una violencia o coacción abierta o implícita (tan implícita que a veces imperceptible por unos cuantos). Por eso para mí decir que el comunismo será una sociedad sin dominaciones es lo mismo que decir que en la sociedad comunista no habrá delincuentes (u otros “polizones sociales”, o “pillos” como tú los llamas). Porque si los hay, hay que constreñirlos. Así que quisiera creer en una sociedad sin dominaciones, pero no veo ningunas razones para tales creencias. De nuevo, para mí comunismo no es una fantasía bucólica sino algo más telúrico y “aburrido” (pues, tan “aburrido” como todo lo científico).

      ==la Humanidad demostrará su capacidad o no para cambiarle la rosca a la reproducción de la vida social como ha sido hasta hoy==
      100% de acuerdo.

      ==…que esa desigualdad no desemboque en una discriminación de acceso a una oportunidad===
      Tampoco será posible. Por ejemplo, la madre de X es profesora universitaria y el padre un intelectual destacado en tercera generación. La madre de Y es campesina y el padre es un borracho banal. En el caso *generalizado*, ¿tendrán X y Y las mismas oportunidades, digamos, en cuanto a ingresar en la facultad filosófica? Y eso sin siquiera hablar de las desigualdades que proceden del sexo y de genes (no sólo individuales sino también grupales y raciales; aunque tenga muchas cuestiones acerca del concepto de raza, pero los que afirman que “todas los hombres son biológicamente iguales” o están mal informados ellos mismos o lo dicen para los mal informados; creo que huelga decir que todo eso tiene nada que ver con un racismo a la Rosenberg o algún otro).

      ==Como sabemos, el principio de “a cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo” no es del todo justo.==
      Te digo más, en mi opinión este slogan no es ningún principio del socialismo, él es sobre nada y en la misma medida aplicable al capitalismo, feudalismo etc. La palabra llave es “según”, en la que se esconde la valoración/medición. Es decir, una jerarquía valorativa de las capacidades y trabajos/actividades. Digamos, en una sociedad de hoy día las actividades/capacidades de un mercenario calificado en Irak se valoran en unos 10 000 dólares mensuales. Y cada ideólogo del orden existente te explicará que ese mercenario cobra según su capacidad y su trabajo. Y tendrá razón completamente – en el marco de los valores vigentes, por supuesto.

      ==A mí me gusta sobre todo la explicación que da Lenin al tema.==
      ¿De cuál hablas?

      ==La discriminación la asocio, entre otras cosas, a algo tan sencillo como el precio de un libro o de entrada a un concierto.==
      Lo comprendo y comparto, pero aquí tenemos un problema metodológica. La RAE define “discriminar” como “seleccionar excluyendo”. No dice nada sobre libros, conciertos y “otras cosas”. ¿Cuáles otras, cuántas otras? Así que o debemos redefinir el concepto de “discriminar” (escribiendo una decena de mamotretos) o aplicar “la navaja de Ockham” y seguir comprendiéndolo como “seleccionar excluyendo”, a secas, no importa a quién, no importa de qué.

      ==Ese sería el comunismo, cada cual recibe lo que necesita y no en dependencia de lo que aportó.==
      Tienes razón por 100%. Pero te digo una сosa que puede parecer extraña: eso no sería el comunismo, eso era, es y será el comunismo. O mejor dicho, el rasgo comunista. Voy a citar aquí a mí mismo (es decir, al autor ruso Serguey Kara-Murza) de un viejo comentario mío en La Joven Cuba:
      “La hipostasisazión [no sé cómo traducirlo] como deformación de la conciencia – es cuando se les atribuye idealistamente a nociones abstractas un ser autónomo. En otro sentido – cuando se concibe como una substancia autónoma lo que en realidad no es más que un rasgo, una característica, una relación etc. “Socialista” – es un rasgo, una característica, una relación. Por eso decir “este país es socialista y aquél no” – esto es como decir “este hombre es fuerte y aquél no”. ¿Qué, en Cuba no está presente socialismo como característica? Está presente. Y en Venezuela, y en China, y en Belarus, y en Noruega, y en los EE.UU. está presente, en las medidas diferentes.”
      Por ejemplo, cuando una familia pierde su casa debido al huracán y la sociedad se la recompensa sin relacionar esta recompensa con las capacidades y el aporte social de la dicha familia – esto es una manifestación del comunismo. Así que hay muchísimos anticomunistas quienes tantas veces gozaban de manifestaciones comunistas sin siquiera percatarse de eso🙂

      ==La dominación de la que hablo tiene que ver, por ejemplo, con ver el trabajo como una “necesidad oprimente”==
      Aquí también hay una “trampa cuantitativa”. Incluso el hombre que ejerce un trabajo querido, predilecto, creativo etc., siempre se encara en él con un elemento de la “necesidad oprimente” (a veces esta opresión puede perjudicarlo, a veces – benefeciarlo, aunque él se piense que este elemento oprimente le perjudica). Así que aquí también se trata de un grado, una medida, me parece.

      ==En el ejemplo que pones, ha fallado algo esencial: el trabajo de concienciación con Pedro.==
      No te he comprendido, explica por favor.

      ==Es una cuestión espiritual (yo, en serio, creo en esta dimensión) que te permite sobreponerte y, a pesar de las carencias que puedas tener, no incurrir en la corrupción, en la bajeza moral.==
      ¿Pues eres idealista?🙂 Me parece que el pensamiento latinoamericano en general es demasiado idealista, lo que no siempre le sirve bien. Bueno, yo pudiera llamarme materialista, pero no en aquel sentido de los ladrillos soviéticos ortodoxos de los que habló el Che una vez. Simplemente mi cerebro rechaza comprender cómo algo pueda surgir de nada. Por otro lado, él rechaza imaginarse del todo los elementos finales de la materia – ¿y qué materialista puedo ser después de esto?🙂 Pero vale, como dijo Lenin, un idealista inteligente es mucho mejor que un materialista obtuso. Además, creo que siempre cabe precisar muchísimas cosas antes de empezar a poner a alguien el sambenito del idealista/materialista.
      Bueno, nadie niega que siempre hubo, hay y habrá gente que van a contracorriente, se sobreponen etc. Es decir, cuyo comportamiento *aparentemente* no se deduce de su ser social. A quienes llamé más arriba la sal de la tierra. Pero a tales siempre hay una ínfima minoría, digamos, 5%. Cuando este índice sube hasta 6%, comienzan tales “milagros” como la Revolución cubana, las grandes migraciones de los pueblos etc. Luego este nivel de “pasionaridad” (el término de un historiógrafo ruso idealista) en el grupo social dado vuelve a su nivel normal (o más bajo). No creo que sea sostenible a largo plazo. Eso es como con el sentimiento de felicidad (o el salto del nivel de ciertas hormonas, por decirlo de un modo más científico): la felicidad prolongada por meses se convertiría en una rutina, algo normal y incluso fastidioso. Los drogadictos lo saben muy bien.

      ==Es una conciencia otra distinta a la capitalista. La socialista es una conciencia modificada==
      Por supuesto, otra, quién va a negarlo. Sólo quiero decir que ella necesita otro ser social (económico, en primer lugar), otro caldo de cultivo para desarrollarse de un modo sustentable y no acabarse como una hazaña de los héroes solitarios.

      ==Creo que para construir el socialismo hay que poner primero, disculpa que insista en ello, el factor subjetivo==
      Aquí discrepamos. Poner primero el factor subjetivo me recuerda del barón Muenchhausen quien se sacara del pantano por sus propios cabellos. O tal alegoría: el factor subjetivo no es el motor sino el aceite para este motor. Lo que no menoscaba la importancia de este factor ya que la falta del aceite puede joder todo el motor.

      ===En su negación y su propuesta de que desaparezca, estoy de acuerdo con él==
      Yo también estoy de acuerdo con él en esto y también considero el interés material individual como la arma mellada del capitalismo – pero sólo cuando se usa como en el capitalismo, sin estar modificada su esencia o carácter (de lo que también habló el Che, de este “sin modificar”). Es decir, se trata de la cuestión “por cuáles actividates cuánto pagar”. En el bendito jruschevismo un obrero hizo 100 botas, cobró 100 rublos (esquemáticamente), hizo 200 botas, cobró 200 rublos. Y importaba un pito que estas 100 botas sobrantes las botaban al basurero ya que la economía planificada en el año X necesitaba 100 botas y ni un solo más (porque el número de piernas quedó invariable y crear las necesidades artificiales por medio de la moda, como lo suele hacer el capitalismo, no lo querían porque algo socialista seguía dándose todavía en la conciencia). En el maldito stainismo un obrero hizo 100 botas, cobró 100 rublos, inventó cómo hacer 200 botas durante lo mismo tiempo de trabajo – cobró 200 rublos. No todo fue tan ideal, por supuesto, (a veces por no haber hecho sus 100 botas le pagaban no con rublos sino con otras “divisas duras”), pero hablo del derrotero. Aquí podemos recordar lo que decía el Che sobre el factor de técnica y lo que hizo en el rumbo de racionalización.

      ==sin esperar, creo yo, a que emerja de un capitalismo desvencijado o muy desarrollado==
      Quizás me expresé de un modo impreciso aquí. No soy ni Bernstein ni el renegado de Kautsky para proponer tales cuentos de niños de tetas (que emergerá por sí mismo etc.). Mi “inevitable” quiso decir “inevitable para sobrevivir”. Como justamente dijiste tú mismo, sobrevivir no es la única disyuntiva de la humanidad, ni siquiera la más probable.

      ==la justicia era tratar igual a los iguales, y desigual a los desiguales==
      Los aforismos son demasiado bellos para ser justos🙂 Por ejemplo, dices “levantar al que vive mal”. Suena bien, hasta que no se choque contra ciertos casos concretos. Un delincuente vive mal en la cárcel, ¿hay que levantarlo? (Hay que tener en cuenta que este “levantar” siempre tiene el complemento implícito “a expensas de alguien”.) Si alguien tiene todas las oportunidades para trabajar, pero no lo hace (simplemente porque no lo quiere) – ¿hay que levantarlo? Tal justicia puede resultar algo injusta con aquellos a expensas de quienes se ejercen tales levantamientos.

      Bueno, Juan, no voy a abusar tu atención más de lo que ya he hecho. Saludos desde Rusia

      PD: Por supuesto, mi tuteo tiene nada que con falta de respeto o algo así; como se sabe, Marx empezó con la cuestión de alienación, así que yo también trato de ser un poco marxista, luchando contra alienaciones al menos al nivel de tratamientos🙂

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