Aun creo en el hombre a pesar de los tiempos

en la actividad de despedidad dedicada a ti

José Alberto Ponce Pérez cubaxdentro@yahoo.es

Hace poco viví uno de los momentos en la vida que nos pone a reflexionar. Más o menos la historia fue así.

Dos queridos compañeros de mi centro de trabajo se marchaban de nuestro entorno y decidimos hacerle una fiesta de despedida entre los compañeros que más cercanos estábamos a ellos.

Primero nos armamos monetariamente recogiendo unos pocos pesos para comprar lo indispensable para una actividad. La clásica cabeza de puerco para la caldosa, unas botellas de vino casero, unas viandas recolectadas entre todos, croquetas de baja calidad congeladas de varios días (las cuales tienen una técnica para ser freídas que la aprendí allí), al igual que freír chicharrones que se veían viejos pero quedaron muy buenos aunque algo salados, al parecer por el amor depositado en ellos al ser cocidos. La sal se acabó muchas veces, por lo que hubo que recurrir a las reservas domésticas de algunos compañeros.

Evidentemente en la Cuba de hoy reunirse para tales propósitos no puede nunca pretender ser la gran celebración con manjares suculentos ni nada por el estilo, pues se tendría que empeñar el sueldo de meses; señalando que todos los que estábamos allí éramos profesionales y ganábamos más de 800 pesos promedio, incluso así se veía en la mesa la escasez que refleja la realidad de los profesionales cubanos de hoy. Mas ese tema  no es necesario tocarlo pues es conocido y no quisiera perderme por los resquicios donde la base económica determina la superestructura, con las repetidas frases de que los profesionales en Cuba no son bien pagados y por eso se largan en silencio -al decir de Carlos Varela-, como los peces. Creo que es mejor hablar de la pureza de los que aún creen en el hombre a pesar de los tiempos.

El clásico dominó no faltó, donde las mujeres reinaron en más de una ocasión dibujándose en la cara de los hombres muecas y desasosiego, clásico del cubano y no por machista, aunque esa dosis, refiriéndome al fenómeno anterior no está de más, pues a veces pienso que se pierde en una sociedad que se torna diversa, tal vez hasta con cierta imposición por los medios. No obstante, esa es harina de otro costal, pues sería un tema delicado y para el cual tengo que prepararme más para poder confrontar de manera constructiva la temática de la diversidad sexual en nuestro país; siendo el que más ha hecho por América y el Caribe y el menos caribeño del Caribe, y el menos latinoamericano de Latinoamérica, problemática que se demuestra por los siglos de dominación colonial y los años como neocolonia de los EE. UU según el Dr. Esteban Morales.

Saliendo de todo análisis histórico la fiesta nos quedó muy buena a pesar de la tristeza de todos por la inminente partida de compañeros muy valiosos. La necesidad impuesta por la vida o la inoperancia de los sistemas que nos rodean los alejan hoy de nosotros.

Hubo momentos de risas, pero lo importante fue que se reflexionó acerca de cómo debemos perfeccionar nuestro trabajo, de cómo luchar contra los criterios burocráticos que ralentizan la creatividad, unas veces por miedo a romper las normas preestablecidas (que están ahí para romperse) y llegar a estadios superiores, y otras veces por incapacidad de los que nos dirigen, que no son capaces de ver el futuro con colores que no sean los que identifican la policromía política.

Cada uno de los participantes, después de unos tragos de vino casero, definió a la amistad como valor distintivo de los compañeros que partían, pero lo más emotivo fueron las reflexiones de uno ellos, que en su momento tuvo que tomar decisiones que pudieron originar incomprensión por parte de algunos que se encontraban allí, a los cuales de alguna manera hubo de señalar malas conductas laborales, pero eso quedó disipado por la discreción con que se trató el tema.

Lo interesante estuvo cuando tocó el tema de la utopía, planteándose el mismo lema que tienen las voleibolistas cubanas que ganaron recientemente el NORCECA en este deporte, posibilitándole participar en el mundial de esta disciplina donde reinamos con las famosas Morenas del Caribe. El lema dado a conocer reza así: ¡Prohibido dejar de soñar! Yo pensaba cuán difícil es esto en la actualidad donde habitamos todos. El compañero en su discurso de despedida lo repetía una vez y otra vez como si fuera un himno necesario para poder rebasar el momento de franca emoción. Finalmente concluyó su discurso caracterizando a cada uno de los que allí estábamos.

Pensaba después cuando me dirigía a mi casa hasta qué punto habría calado el lema en cada uno de los presentes y en mí, que muchos momentos de la actividad los dediqué a la conquista infructuosa de una fortaleza femenina, y sin embargo albergo la esperanza de que se pueda seguir soñando, pues estamos en la isla de la utopía, tal vez el último reducto que exista para los soñadores.

Un comentario en “Aun creo en el hombre a pesar de los tiempos

  1. La verdad, está muy bueno el artículo Ponce te felicito. Yo por mi parte también guardo mi pedacito de la actividad y creo que sí caló en nosotros el discurso y además a muchos nos hizo replantearnos muchas cosas, y por supuesto lo mejor es no dejar de soñar nunca. Así que para ellos que no están trabajando ya con nosotros y para los que están lo más importante es defender nuestras opiniones y criterios y siempre Soñar en grande a pesar de las piedras en nuestro camino.

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