#IsraelRojas: “La universidad es un estado del alma”

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Por: Indira Pérez Borges (@LatinaSoull) y Nairovin Ojeda Durán (@nairoOD)

El espacio sociocultural ALE.com que organiza la Universidad de las Ciencias Informáticas, sirvió de escenario para que estudiantes, profesores, periodistas, comunicadores y demás miembros de la comunidad universitaria dialogaran sobre el quehacer artístico de la popular agrupación Buena Fe, representada esta vez por su voz líder y director Israel Rojas.

Junto al popular cantante y compositor estuvo Gabriel Dávalos, joven fotógrafo y periodista quien se encarga de la promoción e imagen visual del grupo. Ambos compartieron el encuentro con los jóvenes de una generación tan comprometida, irreverente y diversa como su tiempo. Un público que expuso, desde sus miradas particulares, cómo asumen los nuevos retos de la sociedad cubana, en su afán por cambiar formas y estilos de vida a favor del crecimiento cultural y espiritual de nuestro país.

El director de Buena Fe insistió en que no pueden seguirse mirando la producción artística y el mercado de la misma forma: “Creo que el arte como la ciencia hoy en día es muy caníbal. Hay algo muy interesante… y es que los nuevos paradigmas en este siglo no van a ser exactamente las personas que inventan o crean, sino el arquitecto que sea capaz de encontrarlos y organizar un equipo de trabajo en función de un objetivo”.

¿Eres de los que piensan que la producción artística debe ir a tono o demandada por los entandares económicos del mercado o simplemente por el sello popular que le imprime el público?

“Creo que la producción artística debe ir en función de la capacidad del creador de cristalizar emociones, proyecciones, fantasías; la producción musical debe estar enfocada hacia eso. Ahora… perder de vista que el hecho artístico tiene que estar relacionado con un bien material también, sería convertirte en un ignorante y estar condenando tu realización al fracaso. Es importante tener en cuenta que para cualquier producción tiene que utilizarse presupuesto y conocer el mercado o segmento de público para el cual estás trabajando. Pero primero me tengo que abstraer, compenetrarme con mis musas para crear. Una vez que tengo la creación en las manos sí tengo en cuenta estos mecanismos de mercado, pero ellos no pueden determinar lo que estoy haciendo… Darle el acabado final sí”.

Es de mucha importancia para el público el mensaje y las melodías que llevan sus canciones, sobre todo hoy cuando apreciamos en otros artistas la ausencia de una armonía entre el background y las buenas letras. ¿Cómo Israel logra una compatibilidad entre ambos elementos?

“Estudiando. Soy una persona que consume mucha información, leo muchísimas noticias que tienen que ver con lo que hago. Trato de experimentar con nuevas armonías, me actualizo constantemente escuchando música y finalmente el trabajo en equipo con excelentes músicos que son tan locos como yo y que trabajamos cada uno en su campo. Ese grupo tan competente que me ha honrado con el hecho de dirigirlo desde que se fundó Buena Fe es el responsable del resultado. Son personas dedicadas cien por ciento a mantener un sello y poner a disposición del público una obra con el máximo de calidad”.

¿Qué piensas sobre el grado de autenticidad que hay hoy en Buena Fe? ¿Crees que haya que dejarse permear por otros músicos para llegar a un nivel de originalidad?

“Siempre hay paradigmas… Personas que admiras y lugares donde quisieras llegar. Me encantaría, por ejemplo, tener esa capacidad de Silvio de decir en pocas palabras muchas ideas, o tener la musicalidad de Pablo; sería genial tener la locuacidad simpática de Sabina, la visión de crónica aguda de Frank Delgado o aquella maravillosa capacidad de complicarse armónica y orgánicamente que tenía Santiago Feliú. Todos esos paradigmas están ahí pero en nuestro caso particular nos vimos más influenciados por los creadores de nuestra propia generación. Yoel y yo nos identificamos más de cerca con los muchachos de la Trovuntivitis de Santa Clara, William Vivanco y el Dúo Postrova de Santiago de Cuba…, gente con la que intercambiamos canciones. Con ellos tuvimos un taller de creación muy bueno.

¿Cómo fue tu experiencia en la co-producción del tema Viaje que da título a la más reciente placa discográfica del cantante guatemalteco Ricardo Arjona? ¿Cuánto te aportó este intercambio con uno de los cantautores más prominentes del panorama musical latinoamericano y mundial?

“Resulta que estando de gira por Santiago de Cuba, Ricardo Arjona me llamó por teléfono para decirme que estaba interesado en hacer un trabajo con nosotros. Nos sorprendimos mucho pero aceptamos de inmediato porque nos parecía una experiencia muy interesante trabajar con él. Arjona nos envió dos temas, uno de ellos era “Viaje”. Le hicimos los arreglos y las voces desde aquí y se lo enviamos. A él le gustó mucho el trabajo. Luego supe que era el tema que había seleccionado para titular su nuevo disco. Hace poco fuimos a México y tuvimos la oportunidad de reunirnos con él y nos confesó que era admirador de la obra de Buena Fe. Fue una experiencia fabulosa”.

¿Crees que siguen siendo los universitarios el público más identificado y consumidor de la música de Buena Fe?¿Cual es el algoritmo que utilizan para mantenerse en la preferencia de estos?

“Un día descubrimos que el público que nos escucha no es en sí un “público universitario” sino que son todas esas personas que mantienen un espíritu universitario. Pudieran confundirse pero no es lo mismo. Estar en la universidad no presupone tener un espíritu universitario, hay personas que estudian allí y no no lo tienen y viceversa. La universidad es un estado del alma. Hay personas que llevan esa sed de nuevos conocimientos, de inquietudes, de sensibilidades que nuestra música es capaz de satisfacer… Lo mismo puede ser un panadero, una abuela, un niño, una adolescente. A ese público va dirigido el trabajo que hacemos”.

Las nuevas tecnologías y el desarrollo de Internet como espacios de socialización de contenidos, imponen nuevos discursos artísticos e interpretativos del entorno que nos rodea. ¿Qué opinas sobre el uso de la estos espacios en Cuba ?

En el ámbito artístico estas innovaciones son de mucho interés porque pueden constituir una vía de creación y promoción de nuestro trabajo e incluso para el mercado a pasar de las desventajas que pueden traer. La sociedad cubana está necesitada de Internet como todas, porque el mundo se mueve a un ritmo que evidencia la hipótesis que si una nación no está a tono con lo que imponen las nuevas tecnologías perece en el tiempo. Las tecnologías e Internet están ahí y siempre estarán, y se hace más necesario su uso y no solo para las cuestiones profesionales sino también para el ámbito personal, familiar y social. El problema de esta gran red, precisamente radica en en el uso que le demos y más cuando es usada en contra de nuestra de soberanía nacional. Muchas personas malamente interpretaron que yo me oponía al uso del Internet en Cuba cuando una vez lo califiqué como Caballo de Troya. El uso de Internet para Cuba no es malo, mientras no dañe nuestros valores espirituales, materiales, el poder de nosotros como ciudadanos cubanos, las familias, nuestro espacio nacional y sobre todo esos valores que nos diferencian de otras personas en el mundo. Por eso no podemos permitir que las nuevas tecnologías ni otras innovaciones y recursos se conviertan para nuestra soberanía nacional en un Caballo de Troya.

¿Crees que polemizar o discursar sobre temas latentes en la sociedad cubana contemporánea seguirá siendo parte de tus creaciones artísticas?

“Ojalá que eso no nos abandone nunca. Hoy por suerte se están masificando los espacios de diálogo y eso me parece excelente. A mi me encantaría que un día no tuviera que hablar de nuestros problemas sociales más agudos, quisiera hacer un disco de canciones de amor y la verdad es que nunca tengo tiempo porque siempre se me cuela la musa social; se me hace necesaria”.

Israel Rojas continúa teniendo por resortes para su creación la búsqueda de la sensibilidad humana y la reflexión desde una sinceridad urgente:“Cada cual tiene su propio método pero yo compongo desde la altura de mis inquietudes, compulsado por mis visiones del mundo, por las cosas que se me agolpan en el pecho y tengo una necesidad inmensa de decir”.

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