La profana familia, el título lo dice todo

Obra teatral.

Katia Valdés Vallejo (cubaxdentro@yahoo.es)

Sábado de teatro, al doblar K por 25 y buscar la entrada del local la acera estaba colmada de personas y algunas en la calle. Pensé no alcanzaría entradas. Pedí permiso por entre la multitud apoderada de la escalera, bajé hasta la taquilla y ¡qué suerte, quedaban capacidades! Dentro la sala se iba llenando aceleradamente, la atención de los trabajadores del teatro fue divina: mucha educación y profesionalismo. Había escuchado de ¨La profana familia¨ de Nicolás Dor por la televisión desde hacía algunos años, ahora estaba en su octava reposición en escena, me imagino que los estrenos deben haber sido tumultuarios.

Comenzó la obra con una escenografía de una casona del siglo XIX con sus puertas y ventanas de vitrales. Una actriz que superaba los 70 años –cosa rara pues estoy acostumbrada a ver en teatro actores jóvenes o adultos- hacía el efecto de narradora, contando su propia historia: la de su profana familia. Tenía 4 hijos cada uno con una ¨disfunción social¨, la mayor, de 40 años era lesbiana; la segunda, de 35 era una ¨jinetera¨, el tercero, de 30, un machista empedernido, y el 4, de 25, un travesti. Cualquier persona ¨moralista¨ diría que pobre señora que le tocó tan mala suerte o le echaría la culpa a la vida libertina de la madre, que desde joven acostumbró a fiestas y parrandas, que tuvo los hijos con hombres diferentes sin siquiera estar segura de los 4 responsables, y que los crió sin padres, sin visión ni ejemplo de ¨familia¨. La verdad es que estos casos se dan aun ¨en las mejores familias¨ y entonces no hay a qué falta dispararle el pecado más que al propio hechor.

La madre tenía su propia política de familia: quería a sus hijos por encima de todo, vivió su vida como le plació, sin darle cuentas a nadie en vez de estarse limitando a darse sus gustos o impedir total libertad a sus ánimos y resultar una anciana frustrada que no entiende a la ¨juventud perdida¨ y por consecuente, intolerable a la realización de sus hijos en su orientación sexual o manifestación plena de su personalidad y anhelos, que hace la vida de éstos miserables y fecunda el odio entre familiares incomprendidos e incapaces de tolerar y respetar diferencias.

Hasta ese momento reinaba la armonía en ese hogar tolerante -independientemente de los conflictos individuales-, hasta que la madre anuncia que ya con sus hijos crecidos y encausados a sus propios sueños, había tomado la decisión de formar una pareja que le diera ese complemento de compañía y cariño que le faltaba. Ella pensó que sus 3 hijos menores la apoyarían sin recelos pues estos siempre se habían mostrado muy comunicativos y cariñosos para con ella, en cambio esperaba lo opuesto de su hija mayor que era muy analista, comprometida, rígida y criticaba más el permisivismo de la madre. Sin embargo sus presunciones dieron un vuelco al manifestarle sus hijos menores su total oposición a semejante disparate, la tacharon de loca, de vieja, de insensata, de egoísta y amenazaron con marcharse de la casa. En cambio la hija mayor, tomó la actitud civilizada y empática, comprendiendo a cabalidad los deseos de su madre de permitirse una pareja la cual había sacrificado toda su vida por no imponerle un padrastro a sus hijos, la hermana mayor le recordó a los otros cómo su madre los había educado en la tolerancia y respeto, en el amor a las diferencias y aceptación de las decisiones ajenas y valorarse semejantes por encima de todo esto.

La obra posee mucha actualidad y enseñanza, su mensaje es muy fértil y bidireccional. Todo se basa en la comprensión y el respeto, así como el derecho al amor en cualquier edad. El guión es freso, las actuaciones envidiables con mucha naturalidad, el elenco maravilloso, y el ambiente de la sala que permite confidencialidad y acogimiento completaba el efecto. El teatro es una experiencia única, es un elemento vivo pues se desarrolla en el mismo instante y aunque se repita siempre habrá diferencias, no es un componente acabado e invariable que se reproduce, es contar toda una vida en un pequeño salón. Los actores son los profesionales más sencillos, que repiten incansablemente su trabajo con el mismo amor de la primera vez y sólo piden a cambio el reconocimiento en los aplausos.

Elenco de la obra.

Elenco de la obra.

Obra de teatro: La profana familia

Obra de teatro: La profana familia

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