El rap es muchas cosas


Papa humbertico  Por Eileen Sosin/La Jiribilla

Fotos: Tomadas de Havana-Cultura

Barreras es un punto casi perdido en la geografía de La Habana. Lejos, muy lejos. Vivir allí es pura metáfora, como recordar cada día el camino. Precisamente derribando barreras, Humberto Cabrera ha llegado a ser un MC reconocido dentro del movimiento cubano de hip hop. La dirección de su casa indica dónde queda Real 70, el emblemático sello productor del género.

“La primera vez que yo escuché rap fue en el año 94: Vico C y El General. El General lo que hacía raggamuffin, pero era una música urbana y me llamó mucho la atención también. Después empecé a escuchar rap norteamericano: The Fugees, Tupac Shakur, Criss Cross…

“En ese tiempo yo era deportista, jugaba baloncesto. Estuve en la EIDE(1) y después en la ESPA(2). Un día me enteré de que en Cuba había un grupo de rap, Primera base, y que iban a hacer un concierto en el Anfiteatro de Guanabacoa. Eso fue por el año 96 o 97. Fui para allá solo, y cuando los vi en vivo me impacté muchísimo, ahí fue cuando ‘me traumaticé’ por completo.

“Entonces pensé que si algún día dejaba el baloncesto, crearía un grupo de rap y me dedicaría a eso, y así fue. Salí de la escuela en 1999 y formé Contraataque con un amigo del barrio. Cuando aquello tenía 16 años”.

Entre vuelta y vuelta de la vida estudió gastronomía, aunque eso no tenía nada que ver con su personalidad. “Ahora mismo el único trago que yo sé preparar es Cubalibre”.  Con los 2000 llegó el despegue de una carrera en solitario. El nombre de Papá Humbertico quedó como marca cariñosa del baloncesto, por ser uno de los jugadores de menor estatura.

Mano Armada surgió seis años después, a partir de la unión con El Discípulo (Yoandy González), otro vecino de Barreras. Por aquellos días ocurrieron los primeros conciertos en las prisiones. “Eran presentaciones independientes, por nuestra iniciativa, no las coordinaba ninguna institución. Teníamos un amigo que era recluso, y mediante él hacíamos las gestiones. Una vez que pasamos a formar parte de la Agencia Cubana de Rap, también nos seguimos presentando allí”.

¿Por qué? Papá Humbertico pone cara de que le han preguntado algo obvio. “Queríamos llevarles nuestra música, eran personas necesitadas del mensaje que nosotros buscábamos transmitir. Ese era el objetivo”.

Entre sueños y carencias surgió Real 70, un estudio montado en su propia casa, donde nacería buena parte de la discografía del rap cubano. “Se funda en el 2001, a partir de la necesidad que teníamos la mayoría de los raperos cubanos de hacer nuestra propia música. En ese tiempo las disqueras cubanas no se interesaban por lo que hacíamos, y ahora tampoco, porque no lo ven como una música comercial. Ante esa negativa tuvimos que hacer las cosas por nuestra cuenta.

“Al principio Real 70 era solamente una productora de instrumentales, porque en ese momento cantábamos con backgrounds de raperos extranjeros. No teníamos música propia, conseguirla era muy difícil y caro. Empezamos a adquirir conocimientos para trabajar con los programas de producción musical, después obtuvimos otros equipos y posteriormente nos dedicamos a la grabación de las canciones”.

La destreza técnica vino sobre la marcha, “cacharreando”, investigando para qué servía esto y aquello, pidiendo consejos a gente con experiencia. Casi toda la tecnología llegó de amigos allende los mares, como los mexicanos de Al Intifada y la antropóloga argentina Melisa Rivière.

Ante la doble condición de MC y productor Humbertico no se abruma. “Chévere, me gusta. No es ningún obstáculo, todo lo contrario. En estos momentos quien se encarga de la producción de instrumentales en Real 70 es DJ Lápiz (Alain Vázquez). Yo me estoy dedicando más a la grabación, mezcla y masterización; y mi carrera como rapero la llevo a la par”.

Algún artículo en Internet dice que él es “el arquitecto musical de esta generación de raperos”. Aunque el calificativo resulta grandilocuente, parece innegable el papel de la productora de Barreras como ámbito unificador del movimiento cubano de hip hop.

“No creo que yo sea el arquitecto musical de nada. A mí simplemente me gusta muchísimo el rap, y lo que pasa con Real 70, por qué se conoce tanto, se debe a que los mejores artistas del rap en ese tiempo empezaron a trabajar con nosotros.

“Ahí estaban Hermanos de Causa, Los Paisanos, Anónimo Consejo, Explosión Suprema… Luego se incorporaron Los Aldeanos, Soldier Squard, Anderson, Danay Suárez. Lo que hice fue brindar apoyo para que la cultura hip hop en Cuba, y sobre todo en La Habana, diera de qué hablar”.

Varios sellos independientes realizan un trabajo similar: 18A16, dirigido por Malcom Junco; Champions Records; 264, con El Prófugo; Palenque Records, en Santiago de Cuba, entre otros. “Sí existe la competencia, pero es sana, nunca negativa. De la competencia se nutre el artista, eso nos ayuda a elevar la calidad”.

Ser un rapero “de la calle” es un orgullo, una actitud ante la vida que no cambia por pertenecer a institución alguna. “En muchas canciones criticaba a la Agencia Cubana de Rap porque no estaba de acuerdo con su postura en determinado momento. Había grupos en la calle con muchísima más calidad que algunos que eran miembros de ella. Y por eso nosotros decíamos: esa Agencia no representa al rap en Cuba, y criticábamos eso.

“Pero esa posición cambió, y comenzaron a llamar a los artistas que siempre debieron ser los primeros en integrarla. Hay gente que se acerca y pregunta por qué entramos a la Agencia, si antes la criticábamos. Pues ahí fue cuando dijimos: si nosotros estábamos ‘tirándole’ a la Agencia para que cambiara la postura, y cambió, pues ganamos la batalla, ¿no?, de algo valió que habláramos de eso en las canciones.

“También pasa que la mayoría de quienes la integramos nos conocemos de hace muchos años, de la calle, los conciertos, de aquí y allá. A pesar de que somos artistas, nos consideramos hermanos, amigos, y eso influye muchísimo”.

La trayectoria de Papá Humbertico se extiende desde aquellos legendarios festivales Habana Hip Hop realizados en Alamar, pasando por peñas, giras y conciertos de Mano Armada en casi todas las provincias, el proyecto La Comisión Depuradora, hasta el Festival Puños Arriba, donde ha obtenido más de un premio y ejerciera también como jurado. Son kilómetros que le permiten valorar los logros y pendientes del hip hop cubano.

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“Que nos conozcan fuera de Cuba para mí es fundamental. He tenido la oportunidad de estar en México, Perú y Colombia, y ha sido muy impactante ver cómo gente que no es cubana y que nunca nos ha visto personalmente, tararea las canciones y conoce nuestro trabajo.

“Dentro del país, donde en un principio a los festivales solo iban quienes consumían rap, hemos logrado también que más personas se sumen a ese público, muchos que no sabían lo que era esta música ni esta cultura.

“Todavía hay muchísimas cosas por alcanzar. Primeramente, la comercialización del género, pero sin perder la esencia. Para que el rap sea comercial no tiene necesariamente que perder su espíritu. Hay que abrir un poco la mente a la hora de escribir los temas, investigar sobre el mercado, fundamentalmente en Latinoamérica, que es donde está el mercado del hip hop cubano”.

Buena parte de ese reconocimiento en el exterior ha llegado mediante la red. “Antes de viajar fuera de Cuba no tenía la más mínima idea de qué era Internet. Le daba mi música y mis videos, a amigos que venían del extranjero, y ellos se encargaban de subirlos y crear páginas en Facebook, en MySpace. Pero yo no sabía lo que era YouTube, las redes sociales, ni nada de eso.

“Cuando ya pude conectarme, entonces lo utilicé como herramienta para promocionar mi trabajo. Por supuesto, ante la negativa de las disqueras, de los programas de televisión para pasar nuestros videos clips o de hacernos entrevistas, Internet ha sido la mejor opción”.

De vuelta a Barreras, El Discípulo y Papá Humbertico no caminan demasiado sin que algún paisano les salga al paso para saludarlos. “Pueblo chiquito, infierno grande”, dicen que aquí también se aplica el refrán. “Yo me siento más gente de barrio que artista. Siempre estoy en los conciertos como parte del público, voy principalmente a disfrutarlos”.

Mano Armada hace rap clásico, “en su más pura esencia”. A pesar de considerarse entre los más conservadores, Humbertico no discrimina a quienes trascienden las fronteras del género para medirse con diversas sonoridades y discursos. “Debe haber diversidad dentro del movimiento. Está Danay Suárez haciendo lo suyo, Primera Base, Anónimo Consejo; que hacen un trabajo diferente al nuestro, sin dejar de ser rap auténtico”.

Por paradójico que parezca, lo que menos escucha en casa es este tipo de música. “Si yo escuchara hip hop solamente, me hubiera vuelto loco hace tiempo. Me gusta muchísimo el rock, de pequeño mis amigos del barrio eran todos ‘metaleros’, el único que escuchaba rap era yo, y siempre estuve muy influenciado por eso.

“De hecho, hicimos un disco con una banda de rock brasileña que se llama Antizona, eso fue otro sueño realizado. Escucho mucho reggae, jazz, blues, mucha música norteamericana de los años 60 y 70, música cubana también de esa época, un poco de electrónica…”

Mientras en los medios del país aún falta tinta y minutos al aire dedicados al rap hecho aquí, la prensa extranjera ha sabido aprovechar, en todo sentido, cuanta noticia y controversia genera el movimiento cubano de hip hop. “Fui víctima de eso en el 2002, durante mi primera presentación en los festivales de Alamar. Esa noche canté tres canciones: una sobre el mal trabajo de algunos policías, experiencias propias que había tenido; otra que hablaba de la prostitución y otra sobre la discriminación que sentían algunos ex-reclusos. Detrás de mí había un cartel que decía Denuncia social, así se llamaba el disco que había sacado ese año.

“Al bajarme del escenario tuve a mi alrededor toda una turba de periodistas: CNN, El País, AFP. Tenía 18 años, nunca me habían entrevistado, nunca antes había pasado por eso, imagínate. Al otro día me llamaron de la Asociación Hermanos Saíz para mostrarme cuál era la principal noticia en varias agencias internacionales.

“Aparecía en una foto y había un artículo sobre mí, que no reflejaba lo que realmente yo quería decir. Después me seguían llamando a mi casa para entrevistarme. Tuve problemas debido a eso, fui sancionado por aquella tergiversación de la información, aunque no dije ninguna mentira. Todavía hay gente que se aprovecha de eso”.

A pesar de las dificultades, el rap cubano ha conquistado un espacio institucional significativo. No obstante, permanecen ciertos prejuicios. “Independientemente de que uno sea un artista ‘legal’, que tenga papeles y esté contratado por una empresa, aún hay muchas gerencias de locales que tienen miedo, que no quieren que cantemos ahí simplemente porque es rap, porque piensan que se van a meter en problemas. Eso es un gran obstáculo para nuestro trabajo”.

Con los años han quedado cicatrices. “Todavía existe un poco de rencor, claro. Pero actualmente, por ejemplo, los mejores raperos en la capital pertenecen a la Agencia Cubana de Rap. El jurado que audiciona un grupo nuevo cuando quiere formar parte de esta, lo integramos nosotros mismos. Quien tenga calidad y no pertenezca a la Agencia, es porque no quiere, honestamente. Soy uno de los más conservadores, te repito, pero pienso que no se puede vivir siempre cerrando puertas y con ese odio dentro”.

“El rap es guerra”, dice la canción. Sin embargo, ¿el rap no puede ser paz, conciliación, hermanamiento? “Sí, claro. Ese tema nace en un momento en que quienes lo compusimos estábamos en guerra verdaderamente, cuando todo lo hacíamos por nuestra cuenta. Eran tiempos de mucha independencia, de vender discos en los conciertos, de peñas ilegales, cuando más fuerza tuvieron las grabaciones independientes en Real 70.

“Actualmente el sello Colibrí se está interesando un poco por el rap cubano, pero te hablo de un momento en que la situación estaba cruda. Pero sí, el rap puede ser paz, por supuesto. El rap es muchas cosas”.

Entrevista tomada del primer libro escrito por autores del país acerca del hip hop cubano (Antología en proceso de edición).


1- Escuela de Iniciación Deportiva Escolar

2- Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético

4 comentarios en “El rap es muchas cosas

  1. Que bueno que realizaron este artículo y conocer todo el esfuerzo que realizan los artitas cubanos de rap por promover este género que a pesar de lo que muchos crean este MC a demostrado que en nuestro país a tenido un auge y se ha consolidado, consiguiendo que las compañías disqueras de nuestro país dse interesen más en la música de estos artitas.

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