Pensar a contracorriente. Mi padre


Imagen 340

Nota del editor: A partir de hoy estaremos publicando una serie de historias escritas por un profesor de la Universidad de las Ciencias Informáticas, sobre una parte de la historia épica de nuestro país, tanto en los inicios de la Revolución como en las luchas por la liberación de los pueblos africanos, como muestra el papel jugado en estas tierras, resaltando sobre todo el internacionalismo proletario, esto visto desde el prisma del padre del profesor.

Pensar en contracorriente esa ha sido la historia de mi padre. Para mí es muy difícil ver el ocaso, ocaso brillante, de una generación que por ley nos abandona y que si se le rinde honores, pero aun me parece que no es suficiente. Este país esta lleno de cubanos anónimos que hicieron tanto pero que no se menciona y que tienen tana historia como nadie se imagina.

Llegando de la Universidad de Ciencias Informáticas a mi casa en estas vacaciones por el fin de año, pues vivo en ese campus universitario donde paso 300 días de los 365, donde imparto clases de economía política una difícil asignatura, creo que es la mas difícil y después explicaré el porque; tuve que volver a escuchar las historia de mi padre, historias que primero fueron contadas como cuentos para dormir, después en conversaciones de mayores donde ni por asomo podía abrir a boca pues solo bastaba una mirada para aplacar toda intención inquisitiva, después como ejemplo para compararlo a alguna vivencia a la cual la vida me sometía en mi mas temprana juventud, de esas historias quisiera hablar, de las historias de mi padre, que no dejan de ser tan novelescas como reales.

Me inclino a escribir ahora porque soy y seré maestro y los maestros tienen más que nadie un compromiso con su profesión, su tiempo y su patria, sobre todas las cosas. Me inclino a escribir porque no quiero que la historia omita en un futuro la historia de mi pueblo, Melena del Sur, y de sus hombres y mujeres que hicieron posible el cumplimiento de misiones honrosas pero estas las hicieron hombres no dioses y también después de escuchar el discurso de Raúl en Santiago sentí el deber de hacerlo.

Explicaré primero porque es difícil dar clases de de economía y sobre todo del tránsito al socialismo, a diferencia de cuando imparto economía política del capitalismo donde me siento mas cómodo no por la posibilidad de crítica al sistema y por la abundante bibliografía donde se encuentran los clásicos, que sin su auxilio perenne sería polvo cósmico frente a un auditorio ávido de comparación con inconcluso proceso que hoy desarrollamos y que los jóvenes en muchos casos pretenden dar por concluido y por consecuencia imperfecto.

Nuestro proceso revolucionario ha sido limpio matizado por la casualidad que no deja de ser también una categoría filosófica, desde el proceso de independencia hasta la última guerra de liberación desarrollada por Fidel y la generación del centenario de la que hablaba anteriormente. La vinculación de la historia como soporte de la economía es muy importante y eso ha constituido tabla salvadora para mí en muchas ocasiones donde la teoría flaquea y es ahí donde juega un papel importante la historia contada y vivida, esa que no se encuentra en los libros y de la cual no se escribió lo suficiente ni se hizo documental alguno.

Aclaro que se han hecho esfuerzos numerosos para caracterizar y describir, la última etapa revolucionaria y de la revolución en el poder pero no es suficiente, hay tanto que contar que es increíble lo que uno encuentra en su entorno y es deber de nosotros a los que nos corresponde mantenerla viva.

Cierta vez cuando impartía una clase de economía política del tránsito al socialismo y tenía que de cierta forma ejemplificar el proceso de los primeros años de la revolución y su transformación y su reordenamiento económico sin tenerlo planificado en mi plan de clases tomé un vivencia de mi papá, que me contó y comprobé después con otros compañeros suyos y que introduje en mi clase de esta manera:

Al triunfar la Revolución mi papá se incorporó al ejército y sus primeras manifestaciones de organización un hombre que nunca pesó mas de 120 lbs pero que su lógica siempre lo llevó por buen camino y le permitió triunfar donde otros, de mejores cualidades físicas fracasaron.

Hijo del puntista del central Mercedita propiedad de los Gómez Mena, tuvo la oportunidad de de estudiar pero nunca fue dado al estudio cuando lo licencia del ejército en los primeros años de la Revolución busca trabajo en el municipio de Güines mas próspero que Melena.

Estando en la cola para buscar colocación un capitán Jorge Salazar de la Rosa aún en activo lo identificó y le dijo que hacia allí, mi papa dijo que buscaba trabajo.

Enseguida lo llevó al local del Jefe de la oficina empleadora y le pregunto al encargado por que no había priorizado al compañero si la orientación que tenía era que se le diera prioridad a los que habían servido en el ejército, en la lucha contra bandidos y en Girón y el compañero después de pedir y revisar la solicitud de empleo de mi padre dijo, que era porque no había llenado la casilla que lo identificaba como licenciado reciente del ejército.

Al míralo el capitán le pregunta por que no lo había hecho y el viejo le dijo que era que en la cola había disgusto con esa diferencia el capitán se sonrió y le dijo que eso no tenía que importarle que mientas que muchos se estaban jugando la vida detrás de los bandidos otros estuvieron en sus casa con sus familias esperando el desenlace de las cosas

Después de aquellas breves palabras que le dijo el capitán a mi papá este se dirigió nuevamente al Jefe de la oficina empleadora y le pregunto qué trabajo tenía en oferta y este le dijo: “tengo administrador de la Bodega, la de Pedro Álvarez, le conviene! (una bodega que quedaba en las afueras de Güines camino a Melena a 16 km), y el capitán le pregunta ¡tú puedes con eso! El viejo le dice:” es que de eso yo no se nada”. ¡Busque otro! le dice el capitán al encargado. Bueno aquí tengo otro administrador de la imprenta, de aquí de Güines; ¡Puedes con eso le dijo dirigiéndose a mi padre:” es que de eso yo no se nada”.

Es necesario aclarar algo, que después indagué, le ofrecían esos puestos a personas probadas pues de esta forma se garantizaba que desde esos cargos no se emplearan para atentar con el proceso revolucionario. La idoneidad en muchos casos quedo relegada y que perdurara esa forma de pensamiento atentó contra el proceso, pues aún habiendo idoneidad e integración se mantuvo la integración por encima de la idoneidad.

El capitán, algo incómodo se dirigió nuevamente al encargado y le dijo! Busque otro! Cuenta mi papá que se preguntó: bueno ¡que se hacer yo!, yo no tengo oficio no he estudiado, ¡que sé hacer yo! Evidentemente no sabía hacer nada pero sin embargo sin titularse había sido carpintero, cantinero en le Floridita, en el Maravilla, y se había codeado con personalidades de la cultura del país, sabía de todos los procesos que se hacían en un Central y lo acompañaba su lógica, esa que aún hoy a sus 73 años lo acompaña.

El encargado, que ya se mostraba un poco presionado por el capitán y el capitán que se sentía incómodo con mi papá, al parecer cruzaban pensamientos en silencio; finalmente el primero dijo: bueno lo que me queda, como presionado el desenlace del asunto, es administrador del consolidado de radio y televisión, ¡le conviene!, le dijo inquisitivamente a mi papá. ¡Sí de eso si sé!, tanto el capitán como el encargado de la oficina empleadora respiraron aliviados.

El viejo sabía algo de electricidad había pasado un curso a distancia que no terminó en la National School, escuela radicada en la Florida a sugerencia de un amigo, que por cierto era el único que militaba en el Partido Comunista en el batey del Central.

El capitán a la salida del local de la agencia empleadora le dijo a mi papá ¡Patrocinio trata de ir pa’ lante que las cosas ahora es cuando se ponen duras de verdad!

Cuenta mi papá que los primeros años fueron duros y que lo importante era que los procesos no parasen.

Cuando retorné a la clase, a la teoría me refiero, volví a ratificar lo condicionado que estuvo el proceso revolucionario cubano y su evolución económica, que nosotros debíamos escribir mas sobre las historias, que de cierta manera nos rodean y que conforma nuestra historia personal y regional.

Por lo menos yo lo voy a seguir intentado.

Anuncios

Un comentario en “Pensar a contracorriente. Mi padre

  1. Apoyo completamente la iniciativa de escribir este tipo de historia. Lo considero un complemento esencial en la actual batalla de ideas en la formación de las nuevas generaciones. Sin hombres comunes y corrientes que dieron el frente a las heroicas tareas de la necesaria transformación revolucionaria de nuestra sociedad no hubiera sido posible la gloria que se ha vivido.
    Deseo expresar además, que la forma amena y sencilla de impartir la docencia de Economía Política, apoyado en anécdotas y vivencias personales, unido a su cultura general y su empatía personal convirtieron al Profesor Ponce en uno de los más queridos y admirados por los estudiantes de nuestra Universidad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s