Un Atlas panadero


proenza Por Maite López Pino/Tomado del Blog Guapeando

Foto: REUTERS/Desmond Boylan

Reynaldo es un negro impresionante, si no lo conoces, si no has hablado con él, la primera imagen que brinda es la de un hombrón agresivo… fiero. Casi dos metros de estatura, casi 120 kilogramos de peso… casi un atleta de alto rendimiento.

Estuvo en mi escuela primaria, nació en 1984 y con solo diez años, por sus cualidades físicas y su entusiasmo, la madre lo metió en la rueda de la formación deportiva cubana, becado con solo 10 años en una EIDE, y luego una ESPA y luego en la nacional… su formación para la vida se resumió a dominar la técnica del lanzamiento de la bala.

Mientras sus contemporáneos estudiaban Química y Física, jugaban a las bolas, él lanzaba la bala. Mientras sus amigos de toda la vida se hacían de una profesión o un oficio… él lanzaba la bala.

El atletismo, salvo contadas excepciones, es un deporte solitario y repetitivo, debes dominar la técnica, estar en excelente forma y dominar la competencia.

El lanzamiento de la bala exige mucha técnica y mucha fuerza, hasta el punto que el cuerpo se deforma y los músculos se extienden más allá de lo imaginable… Reynaldo no tiene cuello, los trapecios -hiperdesarrollados de tanto ejercicio… de tanta bala- le dan una imagen agresiva y se me antoja compararlo con Atlas, el personaje mitológico que cargaba en sus espaldas al planeta Tierra. Salvando las distancias entre las medidas del planeta Tierra y el diámetro de la bola de hierro que se lanza en las competencias de atletismo.

Reynaldo desde el 2001 y hasta el 2011 estuvo en el circuito internacional de competencias: Mundial Juvenil de Hungría, Panamericanos Juveniles de Barbados, Juegos del Alba en Cuba y Venezuela,  NACAC U23 en la República Dominicana; Centroamericanos de Colombia, Iberoamericanos en Chile, Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Centroamericanos en Cuba, y por último, alcanzando el séptimo lugar, los Panamericanos de Guadalajara 2011.

Lamentablemente esta disciplina tenía como rey supremo, en Cuba, a Carlos Véliz –récord nacional- más joven pero más potente que Reynaldo. Carlos impulsaba la bola más lejos siempre… llegó a sobre pasar incluso la meta de 21 metros.

Paralela a la vida deportiva se desarrollaba también la vida personal de Reynaldo y entonces conoció a una mujer, una mujer con hijo, una mujer de Alamar, y se enamoró… se ajuntó con esta mujer con hijo en Alamar, agregado, en un cuarto con sus casi dos metros de estatura, sus casi 120 kilogramos de peso y su estatus de deportista de alto rendimiento.

Y todo se complicó ya no valían recibimientos calurosos de los CDR luego de llegar de las Olimpiadas porque su mujer con hijo estaba embarazada de su hijita… ya serían cuatro en un cuarto de Alamar, y había que buscar una litera… y la sombra de Véliz era larga, y la rutina de entrenar bajo el sol, mal-almorzar y entrenar y luego llegar a casa-cuarto y chocar con ausencias como la de la litera, los culeros, la comida.

Con un título de Licenciado en Cultura Física bajo el brazo, Reynaldo abandona el equipo Cuba y cifra sus esperanzas en oficios marginales que no están en la lista de las actividades por cuentapropia, que no son ilegales pero tampoco legales… pero ni comenzó porque aquello “no pintaba bien”, porque Reynaldo toda su vida se la pasó lanzando bolas de hierro sobre la arena y midiendo distancias.

Luego de intentar decenas de fórmulas, Atlas se detiene en la panadería por cuenta propia… ya la esfera no es de hierro, es de harina y se amasa, hornea y da dinero para mantener a la mujer, el hijo y la hija… el alto rendimiento se mide ahora en número de panes.

Pero la vida da vueltas, y siempre alguien te ve, e incluso, te filma. Y si, aquel día en el aeropuerto de Londres lo filmaron – a Carlos Véliz- vendiendo cajas de tabaco. Y fue expulsado de la selección nacional. Se quedó la bala cubana sin rey.

Y suena el celular de Reynaldo y una voz conocida lo incita a presentarse fuera de competencia en los nacionales, para que ganara y así volvería al equipo Cuba: cual ave Fénix, “porque el lanzamiento de la bala es un deporte de “viejos” y él está bien, y los muchachitos nuevos no tienen buenos números. Tú si prometes, puedes ser el rey de la bala ahora”.

Atlas lo piensa por un segundo… se alegra, lo ve casi posible, solo sería necesario entrenar, recuperar el tono muscular, pulir los enormes trapecios y volver a lanzar bolas de hierro.

Le pregunta a la voz por la posibilidad de ejercitarse en las instalaciones de los atletas cubanos… la voz titubea y le susurra la posibilidad de asistir solo al mediodía, justo cuando el sol es más fuerte, justo después de no almorzar. Porque los ex-altos rendimientos no tienen derecho ni a almuerzo, ni mal-almuerzo.

Reynaldo sabe que para ser el rey de la bala tiene que entrenar por la mañana, almorzar y por la tarde volver a los “yerros”…

Reynaldo Proenza sabe que para mantener a su esposa con hijo, y a su hija, y su cuarto en Alamar tiene que seguir de panadero, y no se puede ser panadero y además entrenar como un fugitivo para resurgir como ave Fénix.

4 comentarios en “Un Atlas panadero

  1. Reynaldo un excelente deportista cubano que desde muy joven su pasión por el deporto lo condujo a formarse como lanzador de la bala, en la que en su marcada trayectoria alcanzó buenos resultados a niveles internacionales; pero quien por necesidad de sustentar a su familia debido a que con la bala no alimenta a su familia y esta que a su vez se incrementa, a dejado las filas del deporte por trabajar de simple panadero. Pienso que a excelentes deportistas como Reynaldo la dirección del Deporte de nuestro país debe brindarles buenas condiciones de vida ya que no son pocos los resultados y los reconocimientos que deportistas como este les trae a nuestro país; estoy seguro de que si a Reynaldo se le ayuda un poco el no lo pensara dos veces y volverá a tirar la bala.

  2. Muy buen artículo, aquí se evidencia la gran falta de atención hacia muchos de nuestros deportistas de alto rendimiento y en mi opinión una falta de respeto hacia Reynaldo Proenza porque llamarlo para que retome nuevamente el entrenamiento, se convierte en cabeza de equipo y ofrecerle el horario más imposible del día -medio día- y sin garantizarle almuerzo aunque este malo, eso yo lo veo como una falta de respeto.

  3. Es una falata de consideracion a este atleta y ser humano, el proponerle semejantes condiciones de entrenamientos, es una verguenza del deporte cubano especialmente de los dirigentes del atletismo.

  4. Este fue un atleta que con mucha frecuencia tiraba mas de 19.50 metros, hoy en Cuba despues de que dieran Baja a Carlos veliz no hay uno que pueda si quiera tirar 18 metros.

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