Posible erupción supervolcánica podría borrar la civilización


monten-sinabug  La erupción de un supervolcán, cientos de veces más poderoso que los volcanes convencionales –con el potencial de borrar la civilización como la conocemos– es más probable de lo que se creía, reveló un estudio.
Un análisis de roca derretida, procedente del interior del supervolcán que duerme debajo del Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, ha revelado que es posible una erupción sin necesidad de una causa externa, precisaron científicos.
Anteriormente los investigadores creían que las erupciones supervolcánicas requerirían de terremotos que abrieran la corteza terrestre y dejaran escapar el magma. Pero nuevas investigaciones sugieren que pueden ocurrir por la sola acumulación de presión.

Los supervolcanes ocupan el segundo lugar entre los eventos cataclísmicos mundiales –detrás del impacto de asteroides– y en el pasado han producido extinciones en masa, cambios de largo plazo en el clima e inviernos volcánicos a plazo más breve, causados por la ceniza volcánica que tapa la luz del Sol.
La más reciente erupción supervolcánica conocida ocurrió, según se cree, hace 70 mil años en el sitio actual del lago Toba en Sumatra, Indonesia. Causó un invierno volcánico que bloqueó la luz del Sol durante ocho años y produjo un periodo de enfriamiento global que duró un milenio.
El supervolcán subyacente en el parque Yellowstone, en Wyoming, eruptó por última vez hace unos 600 mil años y envió más de mil kilómetros cúbicos de cenizas y lava a la atmósfera, unas 100 veces más que la erupción del monte Pinatubo en Filipinas, en 1991, que causó un notable periodo de enfriamiento global.
Luego de la erupción del Pinatubo, la temperatura mundial promedio cayó 0.4 grados centígrados durante varios meses. Los científicos predicen que una erupción supervolcánica causaría un descenso de unos 10 grados centígrados en las temperaturas globales en promedio durante una década, lo cual cambiaría la vida en el planeta.
Los investigadores han analizado el magma de la caldera de Yellowstone, caverna subterránea de 88 kilómetros de ancho que contiene entre 200 y 600 kilómetros cúbicos de roca derretida, para ver cómo responde a cambios de presión y temperatura.
Usando una poderosa fuente de rayos X en la Instalación Europea de Radiación de Sincrotrones, en Grenoble, Francia, descubrieron que la densidad del magma decrecía en forma significativa a las altas temperaturas y presiones experimentadas en el subsuelo.
Las variaciones de densidad entre el magma y la roca circundante significan que la lava en la caldera del supervolcán puede producir fuerzas lo bastante grandes para abrirse paso a través de la corteza terrestre y permitir que la roca derretida y la ceniza erupten de la superficie, indicaron los científicos.
La diferencia en densidad entre el magma derretido en la caldera y la roca circundante es lo bastante grande para impulsar el magna de la cámara a la superficie, observó Jean-Philippe Perrillat, del Centro Nacional de Investigación Científica en Grenoble.
El efecto es como la ligereza adicional de un balón de futbol cuando se llena del aire bajo el agua, lo cual lo impulsa a la superficie debido a la mayor densidad del agua que lo rodea, explicó el doctor Perrillat.
Si el volumen de magma es lo bastante grande, debe salir a la superficie y explotar como una botella de champán descorchada.
El estudio, publicado en la revista Nature Geoscience, fue posible porque la máquina de rayos X en Grenoble permitió tomar medidas precisas a temperaturas hasta de mil 700 grados centrígrados y presiones 36 mil veces mayores que la presión atmosférica normal.
Los resultados revelan que si la cámara de magma es lo bastante grande, la sola sobrepresión causada por diferencias en densidad es suficiente para penetrar la corteza e iniciar una erupción, señaló la profesora Carmen Sánchez-Valle, del Instituto Federal Suizo de Tecnología, en Zurich, quien dirigió el estudio.
No es posible prevenir una erupción supervolcánica, pero los científicos intentan idear métodos para vigilar la presión del magna subterráneo para predecir si es inminente una.
El doctor Perrillat advirtió que no hay supervolcanes conocidos que estén en peligro de hacer erupción en el futuro previsible, y que se necesitaría al menos una década para que la presión del magma en una caldera se acumulara al punto de hacer probable una erupción.

 

(Publicado originalmente en The Independent. Tomado de Cubadebate)

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