Jóvenes metrosexuales: ¿Masculinidad en crisis?


En entrevista exclusiva para Soy Cuba el Doctor Julio César González Pagés, coordinador de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades, afirma que la sexualidad es una opción que nada tiene que ver con cambios de estéticas

Elena Diego Parra Tomado de Soy Cuba

Soy Cuba 1

«Qué metrosexualidad ni que ocho cuartos. Para mí eso es una blandenguería, el hombre que es hombre no cae en eso de afeitarse, sacarse las cejas o pintarse el pelo», asegura un colega de unos 50 años para quien si alguno de sus dos hijos varones se atreve a incursionar en estas prácticas «tendrá serios problemas».

Como él, muchos padres y madres cubanas sufren por la aparición de un fenómeno estilístico que impone hoy su presencia y se ha adentrado en el universo joven cubano: la metrosexualidad.

Según el criterio del periodista Francisco Rodríguez Cruz, autor del blog Paquito el de Cuba, esta incertidumbre es fruto de los prejuicios culturales y de una rígida visión de qué es ser hombre o mujer, y por extensión, del rechazo latente que todavía existe en una parte importante de la población a la diversidad en materia de orientación sexual e identidad de género.

Sin embargo, aunque no lo parezca, la metrosexualidad nada tiene que ver con la orientación sexual de quienes la practican. Este es solo uno de los tantos mitos y tabúes que rodean la manifestación. Sobre este tema, Soy Cuba dialogó con el Doctor Julio César Pagés, coordinador de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades.

—Comencemos definiendo la tendencia. ¿De qué se trata?

—Hay mucha confusión en los términos relacionados con la metrosexualidad. Algunas veces se establece un símil entre metrosexualidad y masculinidad de forma errada. La metrosexualidad surge en las urbes de los países más desarrollados del mundo, por ejemplo, en Londres, en New York, en París, y tiene que ver con un sector de los hombres de determinada clase, que han hecho mucho más énfasis en su cuidado estético y físico, lo  que es también un indicador de vida para una parte de la población.

«Cuando el fenómeno llega a Cuba se distorsiona y solo se asocia a cierta estética de afeitado de los brazos y las piernas, actos que tienen relación con la metrosexualidad, pero no son el indicador más importante. Vale recalcar que tampoco podemos acuñar cualquier cambio de estética como metrosexualidad».

— ¿Qué papel juega la industria en la aparición y difusión de esta tendencia?

—Un papel notable, porque nos están vendiendo un estilo de vida donde se promocionan formas de consumo para los hombres. Si hay detrás de esto una conspiración no lo sé, pero en la medida en que las mujeres tratan de disminuir el uso de cosméticos ha aumentado en los hombres y hoy la industria es más poderosa porque vende tantos maquillajes y cremas anti arrugas para mujeres como para los del sexo opuesto.

«Hay todo un estudio de la filosofía masculina para venderte productos que te mantengan bien masculino, bien sensual. Cremas de tortuga para los hombres que fruncen mucho el cejo y se arrugan, tintes para las canas en diferentes tonalidades, comidas orgánicas; todo eso que anteriormente se vendía solo a las mujeres ha alcanzado un grado alto de especialización también para hombres».

— ¿Se han realizado estudios en Cuba sobre este tema?

—Es un fenómeno contemporáneo y todavía lo que se ha hecho en el país no rebasa el ámbito enunciativo; no existe una literatura académica al respecto, sino más bien informativa. La metrosexualidad que heredamos es muy diferente a la del resto del mundo donde parte de esa estética ya tiene su respaldo escrito.

«La metrosexualidad nada tiene que ver con conductas sexuales, ni sociales, ni políticas», afirma el Doctor Julio César Pagés.

—Pudiera parecer esta una pregunta tangencial, pero no deja de ser necesaria  ¿hasta qué punto las condiciones de la economía nacional influyen en la manifestación?

—Es inevitable el condicionamiento. Las prácticas de las que nos hemos apropiado tienen que ver más con el afeitado que con estilos de vida y alimentación. ¿Por qué ocurre esto? Porque en Cuba es muy complicado ser metrosexual.

«Somos un país pobre donde es muy difícil adquirir y mantener ciertos estándares que pertenecen por naturaleza a sociedades de consumo, y nosotros no lo somos. De hecho una de las críticas que se nos hace es la poca variedad de consumo que tenemos, y yo creo que para que una sociedad se perfile como metrosexual tiene que tener altos valores de consumo entre los hombres».

— ¿Sería reduccionista ubicar la tendencia solo entre los jóvenes?

—Bueno, lo que pasa es que los jóvenes son casi siempre los abanderados de las cuestiones transgresoras, más cuando tienen que ver con la moda. Pero la metrosexualidad, en esencia, tiene que ver con sectores urbanos de clase media de hombres no tan jóvenes, sino más bien treintones, cuarentones, que asumen cierto estilo de vida glamoroso: van al gimnasio, compran en determinadas tiendas, y no necesariamente son homosexuales.

«Particularmente en Cuba, comenzó siendo una moda de adolescentes y jóvenes de menos de veinte años; pero se ha ido desplazando hacia un sector de hombres de entre treinta y cuarenta, en los que uno advierte una estética metrosexual. Por ello, lejos de ir en detrimento ha ido en aumento, y se ve casi en igual proporción en cualquiera de estos grupos.

— ¿De qué modo se practica la metrosexualidad en el país: como una simple moda o como un fenómeno consciente de identidad individual?

—Ha sido más bien una moda reproductiva, es mimética de un fenómeno que ha llegado a través de las revistas, los turistas, los programas, algo que están viendo en sus ídolos, fundamentalmente en los deportivos. Hoy el deporte se ha convertido en un gran socializador de las masculinidades. Los hombres cubanos, sobre todo los menores de treinta años, son altos consumidores de deportes como el fútbol, y era de esperarse que siguieran a ídolos como David Beckham, Picket, entre otros que tienen esta estética, justamente porque han sido los futbolistas precursores en la representación de esta imagen.

— ¿Puede asociarse la metrosexualidad con determinadas conductas o posturas sexuales o sociales?

—Hay tantos metrosexuales homosexuales como heterosexuales, lo que sucede es que el cuidado que estamos acostumbrados a ver en las mujeres se traslada a los hombres.  Esto ha traído muchas confusiones, empezando por los padres cuyos hijos comienzan a sacarse las cejas, algo que ha generado más conflictos incluso que afeitarse las piernas o los brazos.

«La metrosexualidad nada tiene que ver con conductas sexuales ni sociales, ni políticas. He escuchado muchas veces asociarlo a la liberalidad; no obstante, conozco a hombres machistas y agresivos con una estética que se orienta por este estilo».

—Profesor, buena parte de la literatura extranjera afirma que la metrosexualidad, más que un cambio de imagen, es un cambio psicológico en el que el hombre deja ver su lado femenino. ¿Qué opinión le merece esto?

—Lo que me dices solo refuerza un estereotipo de la feminidad. No tenemos lados femeninos ni masculinos, hay construcciones de género femeninas y masculinas. Por ello, ¿por qué un hombre no puede ser tierno y ser, por otra parte, vigoroso? Creo que al decir que una persona saca su lado femenino cuando es delicado, estamos negando la posibilidad de que los hombres podamos ser delicados sin tener que ser femeninos propiamente.

«Esto ocurre porque estamos siempre reproduciendo estereotipos diferentes de lo masculino y lo femenino y cerramos círculo. Yo he visto hombres con comportamientos femeninos, y al mismo tiempo son poco solidarios,  agresivos y hasta machistas. Esa exploración del lado femenino o masculino tiene que ser más plural, debe ser una exploración humana donde tanto mujeres como hombres examinemos nuestros sentimientos y valores, pero sin ponerle etiquetas porque al ponerlas reforzamos las divisiones que establecemos constantemente entre el hecho de ser hombre o mujer, o masculino o femenino».

—Hay quienes consideran que la persona que cuida en demasía su imagen es superficial o carece de valores…

—Esas correspondencias son absurdas. Tú puedes ser una persona muy profunda con grandes valores y al mismo tiempo preocuparte también por tu imagen. Nuestra piel y nuestra ropa son nuestra segunda máscara. Tenemos todo el derecho de elegir cómo nos veremos.

«El hecho de velar por vernos bien es algo positivo. Lo alarmante es que nuestros jóvenes dediquen gran parte de su tiempo solamente a peinarse, a arreglarse y dejen poco tiempo para cultivar el espíritu. No creo que haya que enjuiciar la metrosexualidad como algo que genera efectos negativos en la sociedad, ni hay que enunciarlo o reconocerlo como nocivo a la salud; solo hay que seguirlo».

—Podemos decir que hemos ido del hombre cavernícola, machista, al hombre moderno que es capaz de asumir tareas domésticas y se preocupa por su estética e imagen. Asistimos a nuevas construcciones. ¿A qué debemos este cambio?

—Esto ha tenido que ver con el movimiento de liberación de las mujeres. Ellas demostraron, con su movimiento emancipatorio, que fueron capaces de reproducir durante muchos años los roles domésticos; pero crecieron, obtuvieron sus derechos y se convirtieron en seres plenos. Esto provocó, de alguna manera, que los hombres nos fuéramos quedando atrás en nuestras costumbres.

«Ser hombre se redujo, en no pocos casos, a la función del proveedor del dinero y a una imagen menos atractiva que la de la mujer en el mundo público. De cierta forma eso ha logrado que los hombres hayamos repensado muchos asuntos. Nunca hubiera existido una mirada a los hombres y las masculinidades si no hubiera habido una mirada a la feminidad y a las mujeres desde el siglo pasado».

— ¿Es la metrosexualidad un indicador fuerte de ese cambio?

La metrosexualidad, a pesar de ser un estado mental, es un estado que refuerza en muchos casos estereotipos que tienen que ver con las relaciones de género. No hay una ideología de cambios en los derechos de hombres y mujeres, y un movimiento que no tenga ideología no es humanista, es simplemente esteticista y fomenta el consumo. No es un movimiento revolucionador, no está reivindicando algo que los hombres estemos perdiendo. No reivindica una paternidad responsable, ni un modelo no hegemónico de las prácticas sexuales o de salud.

«Lo que más le preocupa a los padres es el cambio estético en sus hijos, por el gran miedo que tienen, sobre todo los que tienen hijos heterosexuales a que se conviertan en homosexuales. Nada más alejado de la verdad porque la sexualidad es una opción que nada tiene que ver con cambios de estéticas».

 

3 comentarios en “Jóvenes metrosexuales: ¿Masculinidad en crisis?

  1. lo siento,los portorriquenos,se hacen las manos,se sacan las cejas,se cambian el color del pelo y se rasuran por completo aunque eso de rasurarse lo hace todo el mundo aqui hombres y mujeres y se ve como una forma normal,si tengo que escojer entre los que se afeitan todo y los que se ponen los pantalones por debajo de las nalgas ensenando todo el calsoncillo no se con quien me quedaria.

  2. La masculinidad nada tiene que ver con los atributos. Preguntale a esos mismos chicos si dejarian de pensar a las mujeres como bonitas, fragiles y apetecibles y ahi van a saber lo que es la masculinidad tradicional y cuanto la destruye el hecho de sacarse las cejas. Simplemente, el cambio ha estado en la forma y no en el contenido

  3. Muy interesante todo lo antes explicado, incluso no estoy en desacuerdo en muchas de las cosas y entiendo que la metrosexualidad no tiene vínculo con la homosexualidad, pero de igual forma, veo cierta diferencia en aquellos hombres que cuidan su estética de aquellos que tratan de lucir más que una mujer, pienso que no por mantener una estética aceptable, limpia y sensual, se tienen que perder rasgos masculino que en muchas ocaciones pueden ayudar a diferenciar el rostro masculino del femenino, porque en muchas ocaciones me he topado con hombres que tienen su rostro tan tratados que me dificulta saber con simplemente mirarle la cara si es hombre o mujer, ¿no le ha pasado a usted?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s