Se buscan asesinos de la música, vivos o muertos (ofrecemos recompensa)


Yonki El desenfado no puede ser igual a falta de respeto, ni es válido dejar como víctima del choteo una pieza antológica de un género que es parte de la idiosincrasia latinoamericana

Odile Orizondo Marrero cubaxdentro@yahoo.es

No me critiquen de antemano ni me digan que lluevo sobre mojado por escribir sobre de lo que ya se ha aburrido la gente de oír. Pero la melomanía es una enfermedad que tiene muchos puntos en común con un Trastorno Obsesivo-Compulsivo, así que una no se siente capaz de dejar sin trascendencia una nueva tortura a la musa Euterpe.

Una cosa es moda y la moda en sí misma no es un producto del infierno. Otra cosa es la renovación, el aire fresco y desenfadado de la juventud, y esto también es una de las revoluciones maravillosas de la vida. Algo bien distinto es aceptar en nombre de la moda o el desenfado, el irrespeto o “la cualquier cosa”.

Quien escribe no tiene 80 años. Es desenfadada y contestataria y me parece charla de viejos eso de que nuestra forma de ver la vida es descarriada por definición. Tampoco pienso que lo criticado en nuestra juventud será lo “normal”, o incluso lo “célebre” o “clásico” en la juventud de mis hijos y nietos. Esa historia ya fue la conclusión del vals, el danzón y The Beatles, pero aquí estamos hablando de otra cosa.

El asunto, como ya pueden haber imaginado, es el reggaetón. Específicamente, una canción “interpretada” por un “artista” llamado El Yonki, denominación igual a la de su peculiar peinado. La canción, titulada “Mozo”, pretende ser un tributo a un famosísimo bolero que, como la canción en cuestión, nos traduce a melodía la desazón del hombre enamorado y abandonado.

Pero El Yonki no desea una copa que corte sus labios y le permita sangrar un amor no correspondido; él pide “wachipupa con compota”. Para todos los que tal vez lean este artículo y no sepan qué cosa es la correspondiente wachipupa, pues les explico que ese es el nombre dado en Cuba a las bebidas instantáneas con sabor a fruta y, que en algunos casos, son algo desagradables por la cantidad de azúcar que les ponen en algunos comercios.

El desenfado no puede ser igual a falta de respeto, ni es válido dejar como víctima del choteo una pieza antológica de un género que es parte de la idiosincrasia latinoamericana; aunque a los jóvenes no nos guste el tal bolero por considerarlo un poco llorón. No puedo imaginarme un argentino llevando a la burla un tango ni a un mexicano burlándose de su “Jalisco no te rajes” –sea la burla o no, la intención primaria de la canción homenaje-.

En los años 40 y 50 del pasado siglo, los cubanos nos hicimos la moda musical del continente gracias a estas canciones, escritas por letristas de cualquier parte del sur del Río Bravo ¿Por qué nos permitimos matar nuestra historia musical, los recuerdos de nuestros abuelos, en nombre de un improvisado que canta música de moda? Cuando estas cosas suceden y se justifican en nombre de las multitudes, no puedo dejar de recordar a Rufo Caballero cuando sabiamente una vez dijo, ante un acontecimiento similar: “Ops, me dejaron fuera del pueblo”.

El arte debe cumplir una función estética, no solo de gusto popular. El reggaetón no es en sí mismo sinónimo de mal gusto y como música para bailar es más que justificable, la prefiera esta autora o no. Pero la estética no va ligada con el mal gusto y con lo que, en nombre del desenfado, venga ligado a esto.

Nosotras, sencillamente, hemos quedado anonadadas. Nunca los reggeatoneros dejarán de sorprendernos, a veces para bien, otras tantas para mal. Lo que sí nos da vergüenza es que, mientras El Yonki echa por tierra nuestra historia musical; Marc Anthony, músico de veras y puertorriqueño, haga honor al letrista coterráneo cantándola como se debe en su magnífica voz y respetando así su valor.

Les dejo los links, perdonen pues ambos son de YouTube, pero sé que quien quiera ver ambos videos los podrá obtener fácilmente, echando por lado la Internet.

Para Marc Anthony: http://www.youtube.com/watch?v=-2-gdwjh8ps

Y el Yonki: http://www.youtube.com/watch?v=ngd9kPoGEt4

 

2 comentarios en “Se buscan asesinos de la música, vivos o muertos (ofrecemos recompensa)

  1. Este tema se debe un lugar en la web, porque es de verdad muy preocupante al punto que estamos llegando, es que a veces pienso que solo quieren llegar a la fama, no importa como incluso si para ello tiene que convertirce en “asesinos de la música”. No considero que sea necesario apagar el reggaetón, porque es la musica de los jovenes de este siglo, pero no considero respetusos, por decir de alguna manera, que nuestros oidos tengan que escuchar tonterias como “sacame la lenguita, mami”, y que dejemos que nuestro niños bailen y repitan las mismas fraces.

  2. Cuba consta de muchas agrupaciones musicales que han sabido poner bien alto su procedencia en cualquier lugar del hemisferio,también existen compositores y cantantes independientes con mucho talento.No se puede negar que las letras musicales han cambiado a través de los años y que se han modificado las frases y expresiones que se usan a diario ,pero no se debe dejar caer la música cubana al irrespeto y la grosería.Pienso que no hay ninguna necesidad de incluir en las letras de las canciones frases obsenas como hacen muchos cantantes y que con un ritmo que atraiga a la juventud dicen cualquier cosa con la letra.

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