¿Cómo puede desarrollarse la ganadería sin sembrar comida?


(Por:Freddy Pérez Cabrera, Granma) A pesar de algunos avances en los últimos años, la ganadería cubana todavía está muy lejos de sus verdaderas potencialidades, tanto en la producción lechera como en el aporte de carne vacuna. Sobre este crucial tema han sido publicadas en estas páginas varias opiniones de los lectores, las cuales analizan el fenómeno desde diferentes ángulos.

Fotos del autorLa UBPC Desembarco del Granma garantiza toda la comida que necesitan sus animales. 

Lo cierto es que, por diversas razones, el pasado año dejaron de entregarse a la industria unos 30 millones de litros de leche, hecho que obligó al estado a erogar 14 millones de dólares adicionales, a fin de adquirir la leche en polvo que necesitan varios sectores de la población, al margen de la insuficiente producción de carne vacuna.

Las razones de tales incumplimientos pueden ser varias; sin embargo, la mayoría coincide en una fundamental: la falta de una estrategia coherente, capaz de garantizar la comida y el agua que necesitan los vacunos en la etapa de sequía, causante de la muerte de miles de animales y de los bajos rendimientos productivos.

Pongamos el ejemplo de Villa Clara, una de las provincias donde más ha crecido la masa ganadera en los últimos años, además de ser una de las principales aportadoras de leche a la industria, la cual, no obstante, no está exenta de los problemas vinculados a la elevada mortalidad vacuna, el hurto y sacrificio de ganado y otros males que afectan al sector a lo largo y ancho de la nación.

Fotos del autorProducir caña y king grass, una necesidad vital para la ganadería.

Según datos aportados por el Registro de Control Pecuario, solo en el 2011 en esta provincia murieron a causa de la desnutrición, accidentes u otras razones, un total de 19 157 animales, y fueron robados y sacrificados de manera ilegal casi 1 300, además de los faltantes detectados, que no se incluyen en estas cifras, es decir más de 20 000 reses desaprovechadas, que no concluyeron su ciclo vital o dejaron de aportar carne y leche, entre las más nocivas consecuencias.

Resulta significativo que en el total de muertes del pasado año se incluyan 6 434 vacas, 1 588 más que en el 2010, y se conoce de su importancia en la reproducción y el aporte del nutritivo líquido.

Por ese concepto la economía y la sociedad dejaron de recibir miles de toneladas de carne vacuna, algo inadmisible, si se tiene en cuenta los elevados precios en el mercado mundial, de ese y otros productos, además de la leche dejada de entregar a las bodegas e industrias, y de los terneros que no nacieron o resultaron omitidos por aquellos que no declaran su nacimiento para luego sacrificarlos de manera ilegal e incluso justificar la pérdida de animales.

Estos razonamientos nos permiten comprender la dimensión de un problema, que cada año repercute dañinamente en nuestra economía, y la necesidad de buscar alternativas capaces de permitir la preservación y el fomento de la masa ganadera.

Sembrar alimentos sin pensar en el barco

Si no sembramos comida y garantizamos la cantidad de agua necesaria, no puede haber desarrollo de la ganadería.

De acuerdo a un estudio realizado por especialistas de la Delegación Provincial de la Agricultura, para alimentar la masa vacuna de Villa Clara se necesita tener sembradas 36 021 hectáreas de caña y king grass; sin embargo solo están plantadas 13 095, causa fundamental del 61 % de los fallecimientos.

Sobre esta grave situación no es posible buscar causas ajenas a los hombres ni seguir aceptando justificaciones. ¿Por qué en este mismo territorio unas formas productivas pueden trabajar bien y otras no?

Ilustremos con el ejemplo de la UBPC Desembarco del Granma, de Santa Clara, dirigida por ese as de la ganadería que es Israel Aguilar Pérez; entidad que entrega cada año más de un millón de litros de leche, alcanza una natalidad superior al 80 % y tiene comida hasta para entregar a otras entidades cercanas.

Asimismo, en esa UBPC jamás se presentan faltantes en los conteos a su masa ganadera, y la muerte o pérdida de los animales resulta casi nula, gracias al control que ejerce la dirección y la motivación lograda en sus trabajadores.

Y como la Desembarco del Granma, hay decenas de cooperativas en la provincia, muchas de las cuales están vinculadas al movimiento por la obtención del millón de litros de leche, que no están esperando por la llegada del barco de pienso para alimentar y dar de beber al ganado.

Pero en las que no pueden, se aprecia como denominador común la despreocupación e irresponsabilidad en la atención de la masa ganadera, en detrimento de la población y la economía.

Pensar, pensar y pensar

En la búsqueda de soluciones a este problema, hay que pegar los oídos a la tierra, como ha expresado en reiteradas ocasiones el General de Ejército Raúl Castro, con el objetivo de encontrar las vías que permitan enmendar de manera definitiva ese dilema.

En ese sentido, valdría la pena razonar la idea de incorporar al contrato de los productores, la siembra de alimentos destinados al ganado, eliminando así la vieja práctica de dejar a la buena voluntad de las personas esta tarea, espontaneidad que ha traído no pocos tropiezos.

Ello facilitaría el control de esa labor y la penalización a quienes incumplan lo pactado. Como en todas las faenas del campo, sería un contrato adaptado a las condiciones y características de la forma productiva.

Otro elemento a tener en cuenta es el exceso de personas facultadas para autorizar el sacrificio de los animales, a nuestro modo de ver, un resquicio por donde se pierden miles de reses que pudieran ser salvadas de la indolencia.

Son solo dos observaciones, y no las únicas, que pudieran ayudar a resolver un añejo problema. En otras actividades como la inseminación artificial, la mejor planificación de los animales que deben ir al matadero, la compra y la protección de los enfermos, también existen muchas potencialidades sin explotar.

La práctica y los números nos dicen cuántas cosas deben ser cambiadas en ese sector para estar a la altura de lo plasmado acerca del tema ganadero en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados por el VI Congreso del Partido.

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